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02-10-2017 Versión imprimir

 

Los estrenos del 6 de octubre


‘Morir’


LA SOMBRA DE LA TRAGEDIA
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
La nueva película del sevillano Fernando Franco es tan potente y rompedora como su ópera prima, La herida, que sorprendió a crítica y público hace cuatro años. Ha contado para Morir (basada libremente en la novela homónima de Arthur Schnitzler), presentada en el Festival de San Sebastián, con la misma protagonista de entonces, Marian Álvarez, y con Andrés Gertrúdix, que aparecía en una secuencia de la referida cinta.      
 
   Marta (Marian Álvarez) y Luis (Andrés Gertrúdix) pasan unas vacaciones en la costa en casa de un amigo. Luis comunica a su pareja que las pruebas médicas que se hizo detectaron que sufre un tumor maligno. Marta le anima a luchar y operarse para intentar la curación. No han dicho a nadie la situación que están atravesando. Ambos quieren conservar la esperanza.
 
 
Marian Álvarez y Andrés Gertrúdix
Marian Álvarez y Andrés Gertrúdix
 
 
 
            Desde que protagonizó Lo mejor de mí, de Roser Aguilar, la madrileña Marian Álvarez ha sido reconocida como una de nuestras mejores actrices. Se consagró definitivamente con la mencionada La herida, Goya a la mejor intérprete y Concha de Plata por su actuación en el Festival de San Sebastián; y después hemos admirado su talento en los filmes Felices 140, de Gracia Querejeta; o Lobos sucios, de Simón Casal. “Yo concibo Morir como una recompensa al trabajo. Tengo una confianza plena en Fernando, que es amigo de los riesgos y de las películas elaboradas, y eso es un acicate incuestionable para la gente de nuestro oficio”, explica Álvarez, actriz que también nos encandiló en Cien años de perdón, de Daniel Calparsoro; y La niebla y la doncella, de Andres M. Koppel.
 
Por su parte, Andrés Gertrúdix es, desde hace ya tiempo, un actor imprescindible en el cine más alternativo y fresco de nuestra producción. Recordemos sus magníficos trabajos en El árbol magnético, de Isabel de Ayguavives; 10.000 noches en ninguna parte, de Ramón Salazar; o su reciente colaboración en el papel de un republicano español encarcelado por los nazis en El jugador de ajedrez, de Luis Oliveros. “Ensayamos mucho antes de rodar, pero Fernando nos animaba en el set a que diéramos rienda suelta a nuestra creatividad. Al ser muy riguroso con lo que desea mostrar, sabe perfectamente en qué momento hay que frenar. Es un enamorado de la tarea del actor”, comenta Gertrúdix, que acaba de filmar Alegría, tristeza, miedo, rabia, de Ibon Cormenzana. Álvarez, a su lado, señala que “la comunicación entre los tres ha sido constante, siendo siempre muy sinceros cuando estábamos inseguros de lo que hacíamos en una secuencia”.
 
            El director Franco supo en seguida, cuando comenzó a elaborar el guion, que quería a Álvarez y Gertrúdix para protagonizar Morir. “Era fundamental su concurso. Por eso, no tuve inconveniente en retrasar el rodaje al anunciarme que no podían hacerlo en las fechas previstas”. El motivo de la espera fue que ambos intérpretes, pareja en la vida real, tenían que prepararse para ser padres.
 
 
Álvarez, en otra escena del filme
Álvarez, en otra escena del filme
 
 
 
La encrucijada de una pareja
“He construido el retrato del momento de vértigo de una pareja, una encrucijada en la que los límites entre el blanco y el negro, lo bueno y lo malo, se diluyen en un mar de sentimientos complejos, muchos de ellos contradictorios, quizás incómodos, pero no por ello menos humanos”, afirma Fernando Franco, Goya a la mejor dirección novel por La herida y nominado en la misma categoría en los Premios del Cine Europeo. Franco es asimismo un reputado montador de los filmes Blancanieves, de Pablo Berger; Alacrán enamorado, de Santiago Zannou; o Que Dios nos perdone, de Rodrigo Sorogoyen. “Morir es un título arriesgado para una película, pero tanto los intérpretes como el coproductor [Koldo Zuazua] o yo pensábamos que era el más adecuado. Aparece, el título, a los cuatro minutos de proyección, tratando de que los planos anteriores anticipen o dispongan al espectador para lo que va a ver y sentir”, expone Franco, que rodó la cinta en localizaciones de Euskadi, Cantabria, Sevilla y Madrid, con un presupuesto de 1.250.000 euros.
 
   Morir, ya lo hemos dicho, es de la misma prodigiosa veta que La herida, pero aún más austera, más seca, más arrasadora. Quedamente, Franco nos inocula el drama terrible de la enfermedad, la constatación de lo que es inexorable, de la muerte como consecuencia de la vida. El recital de Marian Álvarez y la valiente interpretación de Andrés Gertrúdix son de antología, de una energía y una verdad que nos abruma, y esa es la sensación con la que nos quedamos a la salida del cine.
 
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