twitter instagram facebook
Versión imprimir
07-03-2018

Los estrenos del 9 de marzo

‘Loving Pablo’
 
 
 
AMOR Y VENGANZA EN COLOMBIA

 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Fernando León de Aranoa se inspira en la novela Amando a Pablo, odiando a Escobar, de la periodista y presentadora Virginia Vallejo, para ofrecer una visión personal de la relación de Vallejo con el famoso narcotraficante Pablo Escobar. Los certámenes de Venecia, Toronto y San Sebastián acogieron cálidamente el filme y elogiaron el trabajo del dúo protagonista: Javier Bardem y Penélope Cruz.

   Colombia, finales de los años setenta. Virginia Vallejo (Penélope Cruz), estrella de la televisión colombiana, conoce durante una fiesta en Medellín a Pablo Escobar (Javier Bardem), un narcotraficante admirado por amasar una fortuna. Este decide saltar a la política empleando su dinero para comprar influencias, pero encuentra una oposición gubernamental que no esperaba, un contexto amenazante tanto para sus negocios y su entorno familiar como para su amante.

   “Hacían falta dos actores excepcionales como Javier y Penélope para interpretar a estos personajes, tan extremos en sus luces como en sus sombras, en carrera abierta hacia sus abismos respectivos”, señala el cineasta sobre Bardem y Cruz, ambos nominados al Goya por sus actuaciones en Loving Pablo.
 

 
“Desde hacía más de 10 años, Fernando y yo teníamos la idea de mostrar el lado menos conocido de Pablo Escobar, el que contaba Virgina Vallejo en su novela”, afirma Bardem. Con cinco Goyas y un Óscar en su palmarés, ha trabajado con prestigiosos directores internacionales: Pedro Almodóvar (en Carne trémula), Alejandro Amenábar (Mar adentro), Milos Forman (Los fantasmas de Goya); los hermanos Coen (No es país para viejos), Ridley Scott (El consejero), Woody Allen (Vicky Cristina Barcelona)… Y ya actuó a las órdenes de León de Aranoa en Los lunes al sol. “Pablo Escobar era un monstruo. Y lo era más por cómo trataba a las mujeres”, sentencia Bardem, cuyo último rodaje ha sido el de Todos lo saben (del iraní Asghar Farhadi). En ese filme le veremos compartiendo protagonismo con Penélope Cruz y Ricardo Darín.

   “El miedo y la fascinación de Virginia, mi personaje, eran también los míos durante el rodaje, porque Escobar personificaba el terror”, reconoce Penélope Cruz. Tres Goyas, un Óscar y el César de Honor del cine francés acreditan el prestigio de su carrera. Recordamos a Cruz trabajando para Fernando Trueba (La niña de tus ojos, La reina de España), Pedro Almodóvar (Todo sobre mi madre, Volver, Los abrazos rotos), Woody Allen (Vicky Cristina Barcelona, A Roma con amor) o Kenneth Branagh en la superproducción Asesinato en el Orient Express, estrenada las Navidades pasadas.

   En el reparto internacional de Loving Pablo destaca la presencia de Óscar Jaenada como uno de los socios de Escobar, quien ganó un Goya por Camarón (Jaime Chávarri). Al barcelonés le hemos visto últimamente en Oro (Agustín Díaz Yanes).

Javier Bardem, junto a Fernando León de Aranoa

Javier Bardem, junto a Fernando León de Aranoa

La mente criminal más lúcida
Loving Pablo es una historia de amor y deslumbramiento, pero también el relato de una de las décadas más violentas de la historia. El funcionamiento de la mente criminal ha despertado siempre el interés de público, artistas y narradores, y la de Pablo Escobar fue quizá la mente criminal más lúcida del siglo”, explica León de Aranoa. Al cineasta le avalan ya como director tres Goyas por Familia, Barrio y Los lunes al sol, además de poseer el Goya al guion adaptado por Un día perfecto.

   “Hemos contado con un equipo absolutamente excepcional durante el rodaje en Colombia, siempre puesto al servicio de Penélope Cruz y Javier Bardem. Ellos representan la adicción fascinada del idilio de Escobar y Virginia Vallejo, aunque también el horror y la violencia. Su extraordinario talento como intérpretes, su compromiso, su dedicación e incluso su piel han quedado en la película”, expone el autor.

   Lo ha dicho con cálidas palabras León de Aranoa. Y nosotros insistimos con igual convicción: Bardem y Cruz ofrecen trabajos brillantísimos. A través de sus rostros, de su transformación física, conseguimos ser testigos de una época de perversión y crimen, de impensable maldad, que nos deja literalmente temblando. Ojalá que cintas tan redondas como Loving Pablo contribuyan a que la lacra del narcotráfico desaparezca.

Versión imprimir