twitter facebook instagram
Inicio Aisge
Noticias Entrevistas Cursos
 
Noticias
05-05-2016 Versión imprimir
El actor engrosó en 1990 el reparto de 'La forja de un rebelde', la serie de TVE donde tuvo de director a Mario Camus
El actor engrosó en 1990 el reparto de 'La forja de un rebelde', la serie de TVE donde tuvo de director a Mario Camus
 
Ángel de Andrés,
mucho más que Manolo
 
 
Se hizo popular por la serie ‘Manos a la obra’, pero intervino en películas tan importantes como ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’. Nos deja a los 64 años en el pueblo madrileño de Miraflores de la Sierra
 
 
 
DAVID SAAVEDRA
Testimonios anónimos de última hora afirman haber escuchado, mientras observaban las estrellas, un grito imperceptible que parecía decir: “¡Benitooo!”. Ese no puede ser otro que el espíritu de Ángel de Andrés López, uno de nuestros cómicos legendarios, de aquellos a quienes todo el mundo reconoce por su rostro pero no por su nombre, de los que ofrecen una confortable familiaridad y son garantía cuando los vemos en una pantalla o un escenario.
 
   Sin duda, contribuyó a su popularidad en los hogares españoles el citado grito, recurrente símbolo de hilarante cabreo entonado por su inolvidable Manolo en Manos a la obra. El destinatario de sus alaridos era siempre el tal Benito, su compañero de chapuzas, a quien encarnaba Carlos Iglesias. La serie, algo así como una actualización de los tebeos de Pepe Gotera y Otilio en la España del ladrillo y el pelotazo, fue un éxito mientras permaneció en antena: entre 1998 y 2001. Incluso tuvo una especie de secuela, Manolo y Benito Corporeision, emitida un lustro después de finalizar aquel fenómeno. El tirón humorístico y catódico del actor sería también aprovechado por José Corbacho y Juan Cruz, que en 2009 le concedieron el papel protagonista de la televisiva Pelotas, donde presidía un pequeño club de fútbol.

 
   Pero resultaría francamente injusto relegarle a esa fama tardía. Basta repasar su trayectoria en cine y teatro para deducir que era El Secundario de España, un calificativo que le atribuyó Álex de la Iglesia y para el cual el fallecido encontraba explicación: “Lo dice un poco por cariño y un poco por incultura artística”. También podríamos añadir motivos sanguíneos, pues muchos habrán advertido la identificación de su nombre con el de su tío Ángel de Andrés (1918-2006), cuyos pasos decidió seguir. Decía el joven Ángel que el gusanillo del teatro se le metió en el cuerpo por haber reído tanto gracias a su pariente en los espectáculos de variedades a los que tanto acudía en la infancia. Bueno, eso… y las bailarinas semidesnudas. El caso es que cambió su carrera de Derecho por Tábano, aquella mítica compañía caracterizada por el humor crítico y conocida por su obra Castañuela 70, que acabó siendo censurada por el franquismo. Unos años después se convertiría en actor principal del grupo.
 
   Su debut en la pantalla grande llegaría en 1983 de la mano de Rafael Gil, director de Las autonosuyas, pero unos meses más tarde ya interpretaba al marido machista de Carmen Maura en un título clave de Pedro Almodóvar: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?. A las órdenes del manchego repetiría en 1988 con Mujeres al borde de un ataque de nervios, y ese mismo año figuró en la lista de nominados al Goya de mejor actor de reparto por Baton Rouge (Rafael Monleón). Solo por eso ocupa un lugar honorífico en la historia del celuloide español, pero es que trabajó además para una interminable nómina de nuestros mejores directores. Desde Pilar Miró (El perro del hortelano, Tu nombre envenena mis sueños) a Rafael Alcázar (No hagas planes con Marga, Corsarios del chip, Las locuras de Don Quijote) pasando por Jaime Chávarri (Las cosas del querer), Carlos Saura (Taxi), Joaquín Oristrell (¿De qué ríen las mujeres?), el mencionado Álex de la Iglesia (800 balas), Agustí Villaronga (99.9), José Luis Garci (Tiovivo c. 1950), Ricardo Franco (¡Oh, cielos!), Gerardo Vera (La Celestina), Manuel Huerga (Antártida), Antonio del Real (Desde que amanece, apetece), Óscar Aibar (Platillos volantes), Ray Loriga (Teresa: el cuerpo de Cristo)… Sin olvidar el pelotazo que dieron en 2005 José Corbacho y Juan Cruz con Tapas.
En la piel del Papa Clemente VII, su último personaje, para la serie histórica de TVE 'Carlos, Rey Emperador'
En la piel del Papa Clemente VII, su último personaje, para la serie histórica de TVE 'Carlos, Rey Emperador'
 
   Aseguraba que con el teatro aprendía, que el cine le otorgaba prestigio, que la televisión le daba de comer. Durante las cuatro últimas décadas compaginó las cámaras con los escenarios, si bien es cierto que de estos se desligó a mediados de los ochenta, a pesar incluso de probar en la dirección escénica con La loca carrera del árbitro (1985). No levantaría de nuevo el telón hasta 2012, cuando se le vio por última vez en Wilt. El crimen de la muñeca hinchable. Buena parte de ese tiempo alejado del panorama teatral lo había consagrado a la tele. Entre 1988 y 1991 se fogueó en el recordado magacín infantil Cajón desastre como protagonista de la comedia Pase sin llamar. Y el de las series terminó siendo el formato más habitual de sus últimos años. Le vimos en Cuéntame cómo pasó, aunque recibió en 2015 su último personaje, el del Papa Clemente VII en Carlos, Rey Emperador.
 
   De complexión oronda e indiscutible vis cómica, renunció a la galanura por pudor y la potenció con el humor. Sus compañeros alaban su condición de actor de raza y su espíritu generoso. Valga como despedida la que en 2003 dedicó a los lectores de un encuentro digital en la web de El Mundo, mientras estaba promocionando el filme Platillos volantes: “Os mando un fuerte abrazo cósmico y os espero en una vida mejor, rastreando el infinito. Siempre vuestro amigo, Ángel de Andrés”. Recibido desde aquí, una tierra hoy un poquito más huérfana de talento.
A 1986 se remonta su aparición en la comedia cinematográfica 'Manuel y Clemente' (Javier Palmero)
05-05-2016 Versión imprimir
© AISGE 2017   Webmaster   Condiciones de uso   Política de privacidad
Inicio