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23-03-2015 Versión imprimir

 


Fallece a los 67 años el gran actor venezolano Luis Abreu


Era un rostro muy popular en las telenovelas y acababa de debutar como dramaturgo con una obra sobre un maquillador de cadáveres


CELIA TEIJIDO
El actor, locutor y director de teatro venezolano Luis Abreu, conocido por telenovelas tan populares en Latinoamérica como Lucecita, Una muchacha llamada Milagros, La Zulianita, Rebeca, El pecado de una madre, Mariana de la noche o El país de las mujeres, ha fallecido este fin de semana de un infarto a los 67 años. El actor y dramaturgo Javier Vidal, también de Venezuela, fue el primero en dar a conocer la noticia con un elocuente tuit: “Un gran actor. Un gran artista. Luis Abreu en su último mutis por el foro. Tristeza y pesar”. Abreu era padre del también actor Luis Gerónimo Abreu.
 
   El fallecido llevaba algunos años apartado de la interpretación, aunque él matizaba este distanciamiento. “Un actor nunca habla de retiro y no creo que eso vaya a estar dentro de mi lenguaje”, apuntó en 2013 en una entrevista para el periódico mexicano El Universal. En este mismo diario se recuerda su participación en la película Miranda regresa (2007), donde encarnó el personaje de Salim, y se subraya cómo en 2011 el ensayista, columnista, escritor y dramaturgo venezolano Ibsen Martínez “le propuso regresar seriamente a la actuación, o, mejor, a las tablas”. De ahí nació la obra Petroleros suicidas, junto al Grupo Actoral 80.
 
 
 
El ahora fallecido, junto a su hijo y también actor Luis Gerónimo
El ahora fallecido, junto a su hijo y también actor Luis Gerónimo
 
 
 
   Luego llegaría Profundo, de José Ignacio Cabrujas, y, ya en 2012, su debut como dramaturgo: En el nombre del padre, en el nombre del hijo. La representó junto a su hijo actor, Luis Gerónimo. El padre encarnaba a un exmaquillador televisivo venido a menos y reciclado como tanatopractor (maquillador de cadáveres); su vástago, mientras, ejercía de galán en la pequeña pantalla.
 
   Abreu insistió siempre en que la actuación era su vida. “El actor tiene que hacer teatro: bueno, malo, no importa. Lo importante es que se haga y que sea un punto de reunión. Si el teatro y el cine logran reunir a los venezolanos, estamos haciendo una gran labor”, aseguraba. En cine acababa de estrenar El infierno de Gaspar Mendoza, donde se mete en la piel de un hacendado que intenta a acabar con un niño acosado por el mal. Su último trabajo fue en el musical Despertar de primavera, para el que asumía tres personajes que simbolizaban las sombras del poder, la corrupción moral y la paternidad mal entendida.
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