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11-04-2018

Fallece Joan Llaneras: ‘quijote’ de la escena, estrella televisiva sin vanidad

 

El veterano actor catalán, con medio siglo sobre las tablas, se hizo popular como el cura de ‘Amar en tiempos revueltos’. Una espectadora le pidió incluso confesión en plena calle

 

 

PELAYO ESCANDÓN (@pelayoescandon)

Joan Llaneras (Barcelona, 1943) lo tuvo claro desde pequeño. Con siete años ya fantaseaba con convertirse en actor y a la salida del cine se entretenía jugando a ser su personaje favorito de la película. Con 18 empezó a bregarse sobre las tablas en su ciudad natal y, tras conocer al intérprete Adolfo Marsillach, se mudó a Madrid a finales de los sesenta para probar suerte. Y le fue bien. Llaneras tuvo una prolífica carrera como actor en cine, teatro y televisión, el medio en que más apariciones tuvo. Alto, delgado y con barba lampiña, el intérprete apareció en la pequeña pantalla por última vez hace dos añosen la serie El chiringuito de Pepe.Este 10 de abril, tras más de medio siglo actuando, el socio número 1.694 de AISGE nos decía adiós.

 

   El actor catalán había debutado con un pequeño papel en la serie Vivir para ver, en 1969. Cinco años más tarde saltó al cine con la película Chicas de alquiler, de Ignacio F. Inquino, a la que le siguió el año siguiente Metralleta ‘Stein’, inspirada en la vida del anarquista antifranquista Quico Sabaté y dirigida por José Antonio de la Loma, donde interpretó al hermano del protagonista. Ese mismo año añadió a su filmografía la cinta Exorcismo, de Joan Bosch, y empezó a encadenar trabajos en televisión: la serie La saga de los Rius, la película El cementerio de automóviles (Fernando Arrabal) y las míticas representaciones teatrales televisadas de Estudio 1.

 

 

   Volcado en la pequeña pantalla durante décadas, en el teatro participó en obras como Deseo bajo los olmos, de Eugene O'Neill; Mariana Pineda, de Federico García Lorca, o El viaje infinito de Sancho Panza,de Alfonso Sastre, donde encarnaba a Don Quijote y por el que recibió el premio Ercilla de 1992 a la mejor interpretación. Su últimopapel sobre las tablas fue en la obra El retablo de las maravillas,donde encarnaba a Cervantes –con el que guardaba cierta similitud física– y del que decía quepermanecía vivo “de una manera intemporal”.Llaneras también participó en episodios sueltos de series de éxito como Hospital Central, Águila roja, Isabel, Farmacia de guardia, El comisarioEl ministerio del Tiempo.

 

 

   Su papel del sacerdote Don Senén en la serie Amar en tiempos revueltos fue uno de los que más popularidad le brindó. De hecho, Llaneras afirmaba en una entrevista en el diario digital Rioja2 que mucha gente le reconocía y le paraba por la calle para preguntarle sobre la producción y el personaje: “Don Senén tiene vida propia y a la gente le interesa”. En dicha conversación aseguraba que, en cierta ocasión, una señora le pidió la confesión en mitad de la calle. Llaneras reconocía que su profesión es dura, que la vocación es “imprescindible” y que, si no hubiese sido actor, se habría dedicado a la psiquiatría.“Se han cumplido los sueños de cuando era un chaval, aunque algunos se transformaron en pesadillas y ha sido necesario despertar”. 

 

   El artista se lamentaba entonces por el triunfo de los musicales de Hollywood en el teatro y se preguntaba dónde estaba la zarzuela, “el musical español por excelencia”, un género que a su juicio no supo evolucionar.  En una de sus últimas entrevistas, que concedió al diario ovetense La Nueva España,el veterano actor opinaba que el teatro “siempre está vivo” y que su profesión “ha salido algo de la precariedad gracias a las series de televisión”. Reconocía Llaneras también su sorpresa por obtener más visibilidad con un solo capítulo de Amar en tiempos revueltos que por 50 años de teatro. “No soy una estrella, pero soy feliz”, añadía el artista, que aseguraba adorar este oficio “salvo por los excesos de vanidades”, un defecto humano “que el artista necesita”. “Es su espada de Damocles, transformar en virtud lo que a veces es vicio”.

 

   El actor, que estuvo casado con la también actriz madrileña María Luisa Martín y de la que se separó en 2003, tenía claro que no hubiera cambiado su vida. “Tras más de medio siglo, he disfrutado mucho de mis mejores momentos de mi vida de actor y he sufrido mucho también. ¿Qué sería de una novela sin páginas amargas?”, comentaba a Rioja2 hace nueve años. La capilla ardiente estará abierta hoy desde las once de la mañana en el tanatorio de La Paz (Autovía de Madrid-Colmenar M-607, kilómetro 20)y el funeral tendrá lugar a las a las seis menos cuarto de la tarde.

 

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