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16-04-2019


Fallece a los 75 años Juan Antonio Hormigón, gran maestro de la dramaturgia en España


El secretario general de la Asociación de Directores de Escena dedicó más de medio siglo al estudio del hecho teatral y deja un legado superior a los 60 títulos


NANO AMENEDO

El secretario general de la Asociación de Directores de España (ADE), Juan Antonio Hormigón, falleció de manera repentina este lunes 15 de abril a los 75 años en su domicilio madrileño. Hormigón (Zaragoza, 1943) cursó Medicina, pero ejerció como médico durante apenas dos años. Porque enseguida se consagró al mundo escénico: era director de escena, dramaturgo, pedagogo teatral y uno de los mayores conocedores y estudiosos del teatro en España y en una amplísima lista de países. En su prolífica faceta de escritor dejó títulos como ensayista, novelista e incluso poeta. Acudía a diario a trabajar en su despacho de la ADE, y ante la extrañeza de su tardanza, un vecino allegado de la familia acudió al domicilio del escritor para interesarse por su estado. Le encontró ya sin vida, como consecuencia de un probable infarto. Su capilla ardiente se abrirá este martes por la tarde en el tanatorio de la M-30 y la incineración tendrá lugar en el crematorio de La Almudena a las 12 del mediodía del miércoles 17.


   "Hemos perdido un gran hombre del teatro, un compañero y un maestro", lamentaba Francisco del Barrio desde la Plataforma en Defensa de la Cultura tras conocer la noticia a través de Twitter. En esa misma red social se expresaba la actriz Itziar Miranda (conocida por su entrañable papel de Manolita Sanabria en las series Amar en tiempos revueltos y Amar es para siempre): "Eras un sabio. Puro teatro: mezcla perfecta de inteligencia y sensibilidad".  


   Hormigón era una figura extremadamente popular y querida entre los dramaturgos, directores de escena y docentes, además de un hombre admirado por su riguroso afán investigador y por la extensión inagotable de su obra: más de 60 títulos de todas las disciplinas. Le avala, entre otros muchos logros, el hecho de figurar entre los mayores especialistas de todo el mundo en la figura de Ramón María del Valle-Inclán. En noviembre de 2011 presentó en AISGE los tres volúmenes de su estudio Valle-Inclán: Biografía cronológica y Epistolario, en cuyas 3.200 páginas desgranaba anécdotas contrastadas sin descanso. "Hay que asediar los datos hasta que aparecen esplendorosos", sentenciaba por entonces. Esa minuciosidad le llevó a rastrear la prensa gallega durante más de tres décadas, las rutas marítimas de Valle-Inclán a través del The New York Times o partes meteorológicos. 



   Sus méritos curriculares dan, incluso en forma de enumeración telegráfica, para una decena de páginas. La fundación en 1982 de la ADE, de la que fue secretario general durante casi todos estos 37 años, constituyó para él un enorme motivo de orgullo. En el marco de la asociación creó la revista ADE-Teatro, que se publica ininterrumpidamente desde 1985. Pero también hay que anotarle méritos como su condición como catedrático de Dirección de Escena en la Resad desde 1989 hasta su jubilación en 2008. Ha sido miembro del Consejo Estatal de las Artes Escénicas y Musicales, un organismo vinculado al Ministerio de Cultura, así como del Consejo de Cultura de la Comunidad de Madrid.


   Ejerció siempre Juan Antonio como estudiante ejemplar. En 1965 ya se había licenciado en Medicina, aunque durante los años en las aulas se ocupó de dirigir el Teatro Universitario de Zaragoza. Fue la primera toma de contacto con una pasión que le acompañaría hasta el último de sus días, con más intensidad desde que colgó la bata blanca tras dos años de ejercicio como médico para centrarse en exclusiva en todo lo relacionado con los escenarios. Ya en 1963 había ganado el Premio Nacional de Dirección (dentro del Teatro Universitario) con la obra de Schiller Los bandidos. A partir de ese momento, el número de líneas que glosan su trayectoria duplicaría con creces el de años invertidos en sus muy diversas facetas.


   Aunque como director ha puesto en escena más de una treintena de textos de autores universales (desde Lope de Vega a Benito Pérez Galdós, de Goldoni a Gorki), también ha realizado adaptaciones y ha alumbrado obras propias: Judith contra Holofernes (1973), Excluida del paraíso (1991), Esto es amor y lo demás... y Batalla en la residencia (1992), A la sombra de las luces (1993), Comienzo de la era del hierro (1994), ¿Qué hizo Nora cuando se marchó? (1994) y Una comida particular (2011). Tampoco faltó en su cosecha literaria la novela, donde se adentró en 2009 con Un otoño en Venecia. Más se prodigó en la poesía, con los poemarios Ser memoria de ti (1991) y Dos luces en la espesura (2015), quedando inédito Interludio habanero.


   No obstante, su aportación más cuantiosa ha sido en el campo de la investigación teatral, con publicaciones desde principios de los años setenta hasta 2017. En su incomparable legado deja textos de referencia como Investigaciones sobre el espacio escénico (1970), Teatro, realismo y cultura de masas (1974),  El trabajo con los clásicos en el teatro contemporáneo (1983), Trabajo dramatúrgico y puesta en escena (1991), El sentido actual del teatro (1995), los cuatro volúmenes de Autoras en la historia del teatro español, los tres tomos de Directoras en la historia del teatro españolDel personaje literariodramático al personaje escénico (2008) o La profesión del dramaturgista (2011).


Muy presente en AISGE

El pasado 1 de abril, con motivo del encuentro con Francis Gurry, director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Hormigón acudió a la sede de AISGE en nombre de la ADE para intercambiar con él impresiones sobre la situación de los derechos de los directores de teatro. Esa fue la última de una multitud de visitas a nuestra entidad. En abril de 2018 intervino en la presentación de El teatro vacío. Manual de política teatral (Manuel F. Vieites) y recordó la urgente necesidad de construir un tejido teatral en un país cuyas autoridades siguen sin entender la cultura como un bien necesario.


   Su implicación en la lucha en favor de la cultura quedó patente cuando en febrero de 2014 presentó en esta casa su libro El legado de Brecht. Como la crisis  que azotaba a España arreciaba en ese momento sobre el sector, instó a los trabajadores culturales a “emprender el mismo combate que ya han abordado los profesionales de la sanidad y la educación con gran claridad de objetivos y con el apoyo ciudadano”.


   El vínculo de Juan Antonio con AISGE era especialmente estrecho por ser padre de Laura Hormigón, consejera de la entidad y patrona de su Fundación durante 16 años, después de haber triunfado como primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba junto a Óscar Torrado y haber fundado con él en Madrid la compañía Danzarte Ballet. Tras su retirada de los escenarios en 2011, la artista siguió los pasos de su progenitor y se reveló como brillante teórica de la danza, con la publicación ese mismo año del estudio Marius Petipa en España (1844-1847). Rigurosa como él en todas sus indagaciones, ya en 2016 se doctoraría con sobresaliente cum laude por la Universidad Complutense gracias a su tesis El Ballet Romántico en el Teatro Circo de Madrid (1842-50). Actividad y recepción.

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