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“Es el momento de abordar 
 una reforma en el sector audiovisual 
 con garantías de futuro”

 
Directivo en televisión durante diecisiete años y actual productor independiente, José Manuel Lorenzo defiende la condición creativa de los productores


NURIA DUFOUR
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Nada más entrar en su oficina, una escultura abstracta nos sorprende. Adivinamos un hombre de época, sentado y pensativo. El despacho en el que nos recibe José Manuel Lorenzo, amplio y con vistas al madrileño parque de El Retiro, no ofrece voces ni ajetreo. “Alatriste”, nos revela, antes de invitarnos a sentar en cómodos sillones chester, donde tendrá lugar la entrevista con quien iba para ingeniero.

Entrañables fotografías familiares y profesionales, como la suya con Nacho Cano tomada en las horas previas al estreno de Hoy no me puedo levantar, el exitoso musical del que fue productor y director.

Simpático, amable y acogedor, su agradecida locuacidad no nos impide percibir que controla perfectamente sus opiniones, lo que dice y la forma en la que se expresa. Sus ojos, su mirada pícara y siempre acerada no entra en contradicción con su amplia sonrisa. No nos extraña que haya encarnado tan bien atractivos villanos en el cine.

Dejó la central nuclear de Trillo para incorporarse a la CBS como director comercial. “Un paso natural”, nos dirá, “todos mis amigos estaban relacionados con el cine”. TVE, Publiespaña, Antena 3 y Canal Plus, antes de crear su propia productora. Primero Drive y actualmente DLO, con la que está inmerso en la producción de la teleserie Familia, estrenada en Tele5 con buenos resultados y excelentes críticas.

 

– En términos de ficción, ¿cómo ve la profesionalización de la industria televisiva en estos últimos quince años?   
– Hemos avanzado muchísimo y eso hizo que los prime times de las televisiones pasaran de ser netamente americanos a españoles. Nos dimos cuenta de que éramos capaces de abordar todo tipo de formatos y géneros y el público nos respaldó. Gracias a ello se han podido formar cientos de guionistas, muy buenos por cierto, técnicos, directores, productores ejecutivos, actores…

– El desarrollo ha sido extraordinario.
– Muy por encima de otros países. Podemos estar orgullosos de los logros conseguidos, aunque hoy ser productor o manejar una cadena de televisión es una verdadera proeza. Nunca, en el más inmediato pasado, se había vivido un momento tan deteriorado y angustioso como el que estamos viviendo.

– La TDT parecía el mirlo blanco de la difusión televisiva y tres años después permanece anclada en una oferta muy poco atractiva.
– Cuando apareció, todos esperábamos que trajera una multiplicación de nuestra capacidad de producción. Desafortunadamente, el espacio publicitario actual ha cambiado el panorama. Es tan escaso que el esfuerzo para competir por él se hace inútil.  

– ¿Y cómo cree usted que podría reaccionar la industria?
– Lo que a mí me gustaría es que bajara un poco el nivel de las aguas y empezáramos a marcar, a partir de lo que todos hemos aprendido, determinadas líneas que garantizaran el despegue del sector. Productores y cadenas estamos sobreviviendo y eso nos conduce a que no dediquemos ni los esfuerzos ni el tiempo necesario para vislumbrar un futuro más allá de la crisis. Los árboles no nos están dejando ver el bosque. Lleguemos primero a la orilla y luego ya veremos qué comemos allí.

– ¿Son las cadenas hoy menos impacientes con los resultados de las teleseries?
– La tarta se ha repartido. Es verdad que hay otros factores a la hora de retirar o mantener una serie y eso se traduce en lo que se entiende como mayor paciencia, pero la exigencia sigue siendo brutal. No creo que haya habido un cambio trascendental. En el momento en que la audiencia se fragmenta de la manera que lo ha hecho, lo que antes te valía con un 20 por ciento hoy lo logras con un 12 o un 13. Eso sí ha pasado, pero no porque haya más relajo. 

 

– Ningún país en Europa, salvo Reino Unido, tiene tantos canales como el nuestro, ¿hay demanda para tanta oferta?
– La hubo. El mercado publicitario crecía de manera exponencial, como tantas otras cosas en este país. El sector televisivo se ha resentido mucho con su caída. Es el momento de abordar una reforma con garantías de futuro, teniendo palabra, voz y voto no solo Gobierno y cadenas, sino los productores, los colectivos de actores, guionistas, todos los que formamos parte de esta industria.

– Preside la asociación de productoras PATE. Desde que fue creada se pidieron normas que fomentaran la producción española en la pública.
– Nos inquieta sobre todo el papel de la televisión pública nacional. A nivel autonómico la cosa está completamente deteriorada. Los hechos así lo demuestran. La televisión pública tiene que abordar apuestas que a veces las privadas no pueden llevar a cabo, y ser además el mayor motor de la producción nacional.

– Usted ha puesto en varias ocasiones a la BBC como ejemplo de televisión pública, ¿qué se debería aprender de ella?
– La BBC ha sabido encarar muy bien la relación entre cadena y productores, consiguiendo que sus productos se vean en todo el mundo.

– La difusión de la ficción española ha aumentado el interés por aprender el castellano en países como Finlandia, Rumania o Rusia. 
– Tenemos más éxito fuera del que a veces aquí somos capaces de considerar. Muchas de nuestras series se pasan subtituladas, dobladas o a través de la compra del formato. La televisión ha cobrado un interés insólito, por encima del cine, y no deberíamos permitir que ese espacio lo ocupen otros por falta de empuje.

– Ha calificado de “tortuosa” la relación entre el cine y la televisión. ¿A qué se refería?
– Las productoras y los sucesivos Gobiernos han entendido que sin la participación de las televisiones el cine español desaparecería. Las televisiones, por su parte, nunca han querido aceptar la imposición de una tasa. Decía y digo tortuosa porque es un diálogo siempre de besugos. Nadie quiere escuchar al otro y así es muy difícil entenderse. Es tiempo de organizarnos mejor partiendo del talento que tenemos. 

 

– Sigamos con el cine. Los buenos resultados de taquilla de 2012 se han debido en gran medida a producciones rodadas en 2011. ¿Cuál cree que será el resultado de 2013 teniendo en cuenta el desplome de la industria?
– A ver qué pasa. Junto con la educación y la sanidad, el cine es parte fundamental de nuestra sociedad. Se están buscando vías de diálogo para hallar soluciones a los problemas que hoy tiene. Tengo que resaltar el papel que ha jugado el presidente de FAPAE, Pedro Pérez. Con su impulso, el Gobierno está atendiendo las peticiones que le hemos venido formulando, que desencadenarán en la futura ley audiovisual.

– ‘Alatriste’ y ‘El Club Dumas’, dos de sus proyectos televisivos, ¿verán la luz dada la actual coyuntura económica?
– Todos van adelante, con la incertidumbre de que lo que hoy es sí, mañana puede ser no ante cualquier cataclismo inesperado. En el caso de Alatriste el empuje de Tele5 ha sido fundamental. Para mí el discurso más cómodo sería atacar a las cadenas, pero hay que reconocer lo que también se sufre al otro lado. Tele 5 me ha ayudado a encontrar socios internacionales para que el producto sea viable y sostenible. El Club Dumas está totalmente desarrollado. TVE tiene un enorme interés, otra cosa es que seamos capaces de encontrar financiación internacional.

– Hablando de los actores, ¿participa como productor en los repartos?
– Sí. ¿Todo lo que quisiera? No. Se lo propongo a la cadena, lo discutimos y buscamos consenso, pero en este terreno estamos limitados. Sería bueno llegar a un equilibrio. En España el canal que contrata el producto es su dueño. 
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