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06-06-2017 Versión imprimir

 

Más de 1.200 actores brindan en el Price
una fiesta sorpresa
a Pilar Bardem


Los hijos de la actriz se confabularon con la Fundación AISGE, donde cumple 15 años como presidenta


Las actuaciones corrieron por cuenta de El Gusto Es Nuestro, Tricicle, Luis Pastor y Asier Exteandia
 
 
FERNANDO NEIRA
Reportaje gráfico: Alfredo Arias
Pilar Bardem, referente profesional y vital, ejemplo para varias generaciones de actores y actrices, para ciudadanos que hacen bandera de su conciencia, para quienes aún siguen creyendo en el valor del arte, la solidaridad y la justicia. Había muchos motivos para hacerle una fiesta a una de las intérpretes más prolíficas de los últimos 60 años en España, así que sus hijos (Carlos, Mónica y Javier) y la Fundación AISGE, la entidad que preside desde hace 15 años, se confabularon para prepararle una gran celebración sorpresa. Y contaron con la connivencia necesaria del Ayuntamiento de Madrid y de su alcaldesa, Manuela Carmena, que cedieron el Circo Price para albergar a cuantos quisieron sumarse a este abrazo colectivo. En total, cerca de 1.300 actores y artistas españoles que aplaudieron a la Bardem durante las dos horas y tres cuartos del evento.
 

 
   A la “Mamá Grande”, en definición de Carlos Bardem, le habían mencionado sus hijos que le prepararían un canapé con 40 amigos, una cifra que, según le advirtieron más adelante, quizá acabase rondando el centenar. Era todo una triquiñuela, claro. La familia había convocado a sus más allegados y AISGE había hecho circular una invitación electrónica entre sus socios para que se apuntaran a “una tarde de fiesta con Pilar” de la que no se ofrecían muchos más detalles. Tampoco se informó a los medios de comunicación de nada de cuanto estaba cocinándose.
 
 

 
   Por eso, cuando los acontecimientos comenzaron a desarrollarse sobre el escenario del Price, la homenajeada y los asistentes no podían dar crédito. Víctor Manuel, Ana Belén, Joan Manuel Serrat y Miguel Ríos ofrecieron hasta 11 canciones de su espectáculo El gusto es nuestro y el trío de teatro gestual Tricicle reprodujo dos de sus números más hilarantes, el del adiestrador canino y la representación mímica de Soy un truhán, soy un señor, el éxito de Julio Iglesias. En ese momento se produjo una de las circunstancias más históricas y desternillantes de la velada, cuando Javier Bardem, con nariz de payaso y gorro de lana, se incorporó por la derecha como cuarto tricicle a la representación.
 
 

 
Luis Pastor tampoco quiso perderse un día tan especial y estrenó la nueva netra que en la noche de la víspera le había escrito a su Mariposa de noviembre: “…que no hay mujer más roja y guapa en España…”. La última irrupción inimaginable la protagonizó el actor y cantante Asier Etxeandia, que interpretó el clásico italiano Parole, parole (una de las piezas favoritas de Pilar) con Javier Bardem tocando los bongos.
 
 

 
 Para entonces ya se habían sobrepasado de largo las dos horas de gala, y ese fue el momento escogido para subir al escenario a Pilar Bardem y hacerle entrega de dos docenas de claveles rojos y del Corazón de Oro, una estatuilla creada para la ocasión por el artista Ángel Aragonés. Y de un tercer regalo muy especial que había remitido Carles Puyol, el que fuera capitán del Barça: las camisetas del propio Puyol y de Leo Messi firmadas por toda la plantilla culé, otra de las grandes e indisimuladas pasiones de la artista.
 
 

 
La promesa de Pilar
Pilar Bardem apenas pudo contener las lágrimas ni las risas durante toda la celebración, pero no le fallaron las fuerzas a la hora de improvisar un amplio discurso de agradecimiento. “Esto no quiero tomármelo como una despedida”, recalcó. “Estoy mala, pero me cuido y no quiero darle un disgusto a mis hijos muriéndome pronto. Sobre todo, porque he hecho una promesa: ¡quiero ver la Tercera República!”. La actriz, a la que contemplan 81 películas, 43 obras de teatro, 31 series televisivas y una intensa actividad social como mujer comprometida con la solidaridad y la justicia, no olvidó ni a los compañeros ni a su causa más querida. “Sé que los aquí presentes me queréis, algunos pero muy mucho. Y yo hay a quienes llamo hermanos, como los saharauis. Espero que algún día España se dé cuenta de la barbaridad que está cometiendo. Nadie pondrá nunca en un telediario lo que pasa en el Sáhara, pero hay que echar a Marruecos de allí como sea”.
 
 

 
   Más de un centenar de compañeros de profesión, entre españoles, latinoamericanos y de organismos internacionales, se sumaron a la fiesta mediante sus vídeos de felicitación, entre ellos Pedro Almodóvar, Antonio Banderas, Concha Velasco, Carmen Machi, Candela Peña, Ricardo Gómez, Felisuco…. En la platea del Price se multiplicaban ilustres rostros de complicidad: Manuela Carmena, Juan Diego, Rossy de Palma, Luis Tosar o el argentino Óscar Martínez, protagonista de El ciudadano ilustre. Tampoco podían faltar, claro, Cecilia Gessa y Penélope Cruz, parejas de Carlos y Javier Bardem. Esta última grabó un mensaje bien original: “De tantos chistes que se escuchan sobre las suegras, a mí no me sirve ninguno. Pilar posee una de las cualidades que más admiro de las personas: la compasión por los demás”.
 
 

 
 Además del incesante goteo de intervenciones grabadas, los piropos también fueron muy sentidos entre quienes se subían al escenario del Price. “Gracias por tu vida, Pilar”, exclamó Asier Etxeandia. Miguel Ríos modificó un verso de Todo a pulmón para cantar: “defener mi ideología / bella como la utopía”. Y proclamó, abrazado a la homenajeada: “¡Porque tu ideología es buena, coño, claro que es buena!”. Ana Belén, que bromeó sobre el carácter secreto de las actuaciones (“¡no sabes lo que te espera!”), le dio la enhorabuena “por las familias que tienes: aquella de la que provienes y la que tú misma has creado”. Y Víctor Manuel, que había empezado cantando Canción para Pilar, aprovechó Cómo voy a olvidarme para “reclamar a los Gobiernos que den sepultura a los asesinados que reposan en las fosas comunes”.
 
 

 
 Serrat no tuvo que pronunciar un discurso expreso para encarnar otro de los momentos imborrables de la noche. Había estrenado su participación con Aquellas pequeñas cosas y fue a saludar a la protagonista justo en el último verso, cuando dice “… nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve”. Y Pilar, agradecida y envuelta en lágrimas a la vista de todo el Price, se abrazó al del Poble Nou.
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