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17-09-2013

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José Luis Cuerda repasa con Alfredo Landa el guion durante el rodaje de 'El bosque animado'



Un concurrido refugio  cinéfilo en plena
 llanura manchega


La Filmoteca de Albacete cuenta con el respaldo masivo de los vecinos desde 2001 y quiere ampliar su alcance a toda la región
 
HÉCTOR ÁLVAREZ JIMÉNEZ
Jesús Antonio López, al frente de la institución, aún recuerda el día que un hombre apareció con una vieja lata encontrada en la caja fuerte de su padre fallecido. “Contenía un pequeño rollo de nitrato filmado hacia 1920 durante las fiestas de Tarazona de la Mancha”, relata. Su importancia derivaba tanto de la antigüedad como de la grabación, que incluía planos de la corrida taurina y la banda de música. “Restauramos completamente los dos minutos y medio de metraje porque la película se resquebrajaba, pero hoy podemos verla hasta en DVD”. Aquel inesperado hallazgo fue fruto de la campaña de recogida Recupera nuestra imagen, de resultados dispares: “De entre los 35 donantes casi ninguno sabía a ciencia cierta lo que traía. Y solo el 40 por ciento de ese cine doméstico nos pareció atractivo, con secuencias que permiten conocer tradiciones perdidas o cómo era antes la ciudad”.

   Por su cuenta buscaron unas imágenes de 1956 sobre la coronación de la Virgen de los Llanos, patrona local. “Sabíamos que existía una grabación en color”, afirma López, “y localizamos al ciudadano anónimo que la realizó con una cámara de 8 mm. Sus 25 minutos tienen valor enorme porque, aunque el No-Do cubrió todo el evento y se conserva un breve reportaje editado, los descartes ardieron en el incendio de su almacén madrileño”. Aquí los materiales con tanta solera son una excepción: “Hemos hallado nitratos correspondientes a noticiarios republicanos, pero carecemos de un sistema adecuado para mantenerlos, así que los enviamos a otros archivos”. Así sucedió con Nada menos que todo un hombre (1971), cuya maltrecha copia descansa ahora en la Murcia natal del protagonista, Paco Rabal.

   Y es que esta joven filmoteca, la única de titularidad municipal junto a la de Zaragoza, no atraviesa su mejor momento. La crisis ha rebajado drásticamente su presupuesto –de 60.000 euros a 30.000 en apenas dos años– e impide que extienda su labor al resto de Castilla-La Mancha. “A la Junta le pareció bien nuestra vocación regional. Por eso destinó 250.000 euros a la reforma del cine Carlos III, que acogería en una mayor superficie todos los servicios, salvo las proyecciones. Pero las obras se pararon a finales de 2009”, lamenta. Con tal panorama, su mayor preocupación sigue sin resolverse: “Queremos preservar toda la producción castellanomanchega. Las cintas que Pedro Almodóvar ha creado a través de El Deseo no van a perderse, pero sí las conexiones que Carlos Saura tuvo con la Comunidad a partir de su documental Cuenca”.

Fiestas de Tarazona, hacia 1920 (fotograma recuperado de una colección particular)

Fiestas de Tarazona, hacia 1920 (fotograma recuperado de una colección particular)

   
   Unos 200 títulos (40 españoles) nutren un fondo fílmico que crecerá cuando corran tiempos mejores. Una de las joyas anheladas es El orgullo de Albacete, un sainete de los años veinte: “no tiene nada que ver con la ciudad más allá del título, pero sería estupendo recuperarlo entero porque la Filmoteca Española solo conserva dos minutos”. No menos complicado se antoja el rescate de ¡A la orden mi general! (1919) o La mala ley (1924), dos ficciones del mítico Pepe Isbert, que trazó una vasta trayectoria entre 1903 y 1966. El actor estaba muy unido a esta tierra porque su familia era oriunda de Tarazona de la Mancha, el pueblo donde conoció a su esposa. De hecho, su empeño hizo que Historias de la radio se estrenase en Albacete a mediados de 1955.

   El responsable también sueña con recomponer los Celuloides rancios y Celuloides cómicos de Jardiel Poncela. Esas películas incluían varios cortometrajes mudos, despachados por productoras extranjeras a comienzos del siglo XX, a los que el célebre escritor añadió comentarios humorísticos. “He indagado hasta en el MOMA”, revela, “pero sin suerte”.
 
Jornales de otra época
La entidad siempre ha mostrado un gran interés por la interpretación. “Los actores son para el cine como la sal para un caldo, ese ingrediente que da sabor. Y esta es la cuna de unos cuantos”, argumenta López. Joaquín Reyes, Raúl Cimas y Ernesto Sevilla han revolucionado la comedia con los programas La hora chanante, Muchachada Nui y Museo Coconut. Por no hablar de María Massip o Constantino Romero, reputados dobladores que pusieron voz a Ingrid Bergman en Casablanca o Arnold Schwarzenegger en la saga Terminator.

   La lista de artistas que han visitado la cinemateca es amplia. Sin embargo, el encargado recuerda con especial cariño el homenaje a María Isbert: “estaba pachucha y se vino arriba con el calor del público”. Poco después fue el turno de José Luis Barceló, secundario muy solicitado de 1952 a 1991 y buen amigo de Fernando Fernán Gómez. Aquí dejó un libro contable en el que apuntaba minuciosamente cuántas jornadas dedicaba a cada película o montaje, el nombre de su director, las fechas de trabajo… Y el dinero ganado. “Los nuevos españoles le reportó 8.000 pesetas por una sola sesión”, señala al pasar las hojas, “mientras que con La trastienda cobró 40.000 en menos de una semana”.

La ciudad, a principios del siglo XX (fotograma doméstico de 8mm)

La ciudad, a principios del siglo XX (fotograma doméstico de 8mm)


   El idilio de esta tierra con el séptimo arte está plagado de anécdotas, como las que dejó Amanece, que no es poco (1989), cuya única copia de exhibición yace en el archivo. “El rodaje coincidió con los tres meses de verano y Gabino Diego no regresó a Madrid en todo ese tiempo porque cada fin de semana asistía a los fiestas de algún pueblo de la provincia”, narra. Sonado fue el desengaño del intérprete cubano Samuel Claxton cuando la remota localidad de Ayna apareció ante sus ojos: “Nada más aterrizar en Barajas le subieron a un coche para llevarle hasta allí. Había escuchado cosas sobre la Movida madrileña y pensaba que toda España sería igual de rompedora…”.

Las colas frente al cine Capitol, sede de la Filmoteca

Las colas frente al cine Capitol, sede de la Filmoteca

 
 
 
la huella de los brigadistas


Una insólita conexión polaca


Las proyecciones tienen lugar en el céntrico cine Capitol, que antaño llegó a las 2.000 butacas y hoy dispone de 340. Casi 62.000 albaceteños pasaron por él durante 2012. Jesús Antonio López se confiesa satisfecho: “muchos días completamos el aforo, y la venta de entradas nos permite sobrevivir sin reducir servicios en estos tiempos de tijeretazos”. Jubilados y cinéfilos eran los principales usuarios de la sala hace un lustro, pero el perfil se ha diversificado e incorpora incluso a menores de 25 años.

“Nuestra programación posee ahora un mayor porcentaje de títulos actuales. Los alternamos con obras de culto para los más aficionados, grandes clásicos y ciclos temáticos que organizamos gracias a la colaboración del Colegio Oficial de Psicólogos o la Universidad”, apunta. Esa apuesta por los estrenos recientes se ha reflejado en Cine de guerrilla, exitosa selección de trabajos rodados con muy poco presupuesto. En el pase de Madrid, 1987 (David Trueba) se quedó bastante gente en la calle. El talento local también tiene hueco, aunque menguante, en la cartelera: “Cada tres meses exhibíamos los mejores cortos, pero hoy se produce poco por la desaparición de las ayudas regionales y solo tenemos material para una sesión anual”.

Estos doce años de actividad han alumbrado ideas originales. Aprovechando que el Centro Documental de las Brigadas Internacionales (Cedobi) está en la ciudad, a principios de 2004 realizaron unas jornadas cinematográficas sobre esos combatientes de la Guerra Civil. “Este era su punto de entrada al país, desde donde les trasladaban a distintos frentes”, anota. Y añade: “Resulta curioso que Cenizas y diamantes, una historia de Andrzej Wajda venerada en Polonia, aluda a las vivencias de antiguos brigadistas durante su estancia albaceteña”.

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