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01-02-2019

El director general de la OMPI, preocupado por el fenómeno “deplorable” de las ‘deep fakes’

 

Francis Gurry reclama en AISGE que los creadores “reciban el incremento de valor” derivado de la distribución global de sus obras


El director general de AISGE, Abel Martín, junto al director general de la OMPI, Francis Gurry, este viernes 1 de febrero en la sede central de AISGE

 

FERNANDO NEIRA (@fneirad)

Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha (@enriquecidoncha)

El director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Francis Gurry, ha alertado este mediodía en la sede central de AISGE en Madrid sobre el peligro de los “gigantes de Internet” en el nuevo escenario de los derechos de autor, “donde la existencia de un mercado global implica nuevas oportunidades pero también nuevos retos”. La máxima autoridad institucional en la materia mostró su preocupación por “la excesiva concentración de valor en el eslabón de la distribución de productos culturales frente a los otros extremos de la cadena, la producción y el consumo”, y avisó de que los autores, intérpretes y productores culturales “aún no están recibiendo ahora mismo el incremento de valor que se deriva de la distribución global de sus trabajos”. 

 

 

   Gurry realizó estas consideraciones en el transcurso de un encuentro, “La OMPI y los creadores españoles: Mirando juntos hacia el futuro”, con cerca de un centenar de representantes de los creadores y trabajadores del sector de la cultura. Entre los asistentes a la charla se encontraban el presidente de DAMA, Borja Cobeaga; los directores generales de Vegap, Cedro y Adepi, representantes de sindicatos y colectivos del sector y destacados académicos y juristas del ámbito de la propiedad intelectual. El director general de AISGE, Abel Martín Villarejo, hizo las veces de anfitrión y moderador del evento.

 

   El máximo responsable de la OMPI –uno de los organismos especializados de los que dispone la Organización de las Naciones Unidas– fue especialmente enfático en su preocupación sobre cómo “la vieja cuestión de los derechos morales” está adquiriendo unas dimensiones insólitas en el nuevo entorno digital. “Asistimos a cómo la descomposición de los datos permite generar una realidad falsa, y esa será una cuestión determinante en el futuro más inmediato”, pronosticó. E insistió: “Tenemos que disponer de sistemas precisos de trazabilidad de datos para salvaguardar su integridad y preservar la autoría. Se trata de una cuestión muy profunda e inminente”. 

 



 

   En este sentido, el jurista y profesor australiano hizo hincapié sobre el creciente fenómeno de las llamadas deep fakes, noticias falsas que implican una manipulación tecnológica. “Todo empezó hace unos pocos meses, cuando vimos al expresidente Obama pronunciando en apariencia un discurso… que él jamás había dicho. Pero el resultado era extremadamente realista, así que muchos lo creyeron. También se puede colocar la cabeza de alguien en el cuerpo de otra persona. Son prácticas deplorables, pero debemos de estar muy pendientes de ellas”. 

 

   Solo con unos sistemas eficaces de detección de datos, prosiguió Francis Gurry, los productores y creadores culturales podrán “monetizar” su trabajo en ese “gran puzle de piezas pequeñas en que se ha convertido el mercado global”. El alto ejecutivo, de 67 años, explicó que la industria de la música “había aprendido a desarrollar esos sistemas de detección ya desde los tiempos de las melodías de llamada y de espera”, y ahora “esa es la misma dirección que deben seguir las industrias audiovisuales”.

 

   Por fortuna, encontró “alentador” el cambio de sensibilidad de los últimos años en torno a la propiedad intelectual, “que está llegando por fin a las agendas parlamentarias de medio mundo”. “No podía ser de otro modo”, agregó, “puesto que las industrias creativas generan el 5 por ciento del total de empleo en el planeta, un porcentaje que roza el 10 por ciento en el caso concreto de algunos países. Y, en último extremo, las industrias creativas son responsables del incremento de nuestra calidad de vida”. 

 

   El profesor Gurry también dedicó algunos minutos al Tratado de Beijing, suscrito en junio de 2012 en la capital china por más de un centenar de países y que garantiza los derechos de propiedad intelectual específicamente para interpretaciones y ejecuciones audiovisuales. Este documento ha sido ratificado ya por 23 gobiernos y será vinculante a nivel mundial cuando se alcance la cifra de 30 países, una circunstancia histórica que él confía en que se produzca en torno al próximo mes de septiembre. La propia Unión Europea también trabaja globalmente en la ratificación de este acuerdo, una circunstancia que podría producirse, según el pronóstico de Gurry, en un plazo de dos años. 

 

 

AISGE, un "modelo de eficacia y buena gestión"

El director general de AISGE, que recibía por segunda vez a Francis Gurry en la sede de la entidad (la anterior visita tuvo lugar el 18 de junio de 2009) coincidió en la “importancia fundamental de que la propiedad intelectual se haya incorporado a la agenda política”, e insistió en que “los retos para la gestión colectiva” de la nueva realidad tecnológica se traduzcan en una mejora en la vida de las personas. “Debemos superponer la inteligencia artificial y la emocional, porque sin emociones no se puede concebir la humanidad”, enfatizó. “Y eso ya lo sabía Confucio cuando dijo: ‘Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir. Nosotros, los agentes culturales, estamos aquí para ocuparnos de las flores”. Gurry aprovechó la oportunidad para felicitar a la entidad española de intérpretes audiovisuales “por ser un modelo de eficacia y buena gestión” y envió “un saludo cariñoso y repleto de energía” tanto al presidente de AISGE, Emilio Gutiérrez Caba, como a la presidenta de la Fundación AISGE, Pilar Bardem.

 

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