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10-03-2015 Versión imprimir
Foto de familia con todos los ganadores de la velada
Foto de familia con todos los ganadores de la velada
 
 
 
Soñar el fin del pesimismo


Los XXIV Premios de la Unión de Actores, con ‘La isla mínima’, ‘Sin identidad’ y ‘Cuando deje de llover’ como ganadoras, consagran el orgullo y la lucha por un futuro mejor


RUBÉN DEL PALACIO
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Que una celebración de carácter sectorial reivindique el mérito de sus profesionales, lance un abrazo cómplice a quienes ahora mismo no gozan de empleo y denuncie las zancadillas de los poderes públicos entra dentro de una cierta lógica. Pero la gran fiesta de la Unión de Actores y Actrices, con motivo de la edición número XXIV de sus premios, fue un poco más allá: miró de frente al futuro, le sostuvo la mirada e incluso lanzó un diagnóstico de relativo optimismo, como si la luz se vislumbrara de una vez al final del puñetero túnel. Hubo alguna alusión velada y otras más explícitas a las mediocridades de la clase política, sobre todo esta que ha hecho del desprecio por el mundo de la cultura una de sus insólitas banderas identitarias. Pero hubo, más bien y sobre todo, una conjura colectiva sobre el valor del esfuerzo, el trabajo y la creación sobre los escenarios, en los platós o frente las cámaras. Un arte, este de la interpretación, con los suficientes trienios (¡o milenios!) a sus espaldas como para que no lo puedan echar por tierra unos pocos chiquilicuatres de la cosa pública.
 
 
 
Juanma Cifuentes
Juanma Cifuentes
 
 
 
   La cita, este 9 de marzo en el Teatro de La Latina (cortesía del empresario Jesús Cimarro que se agradeció varias veces desde la tablas), tenía lugar exactamente 52 semanas después de la edición de 2014, aquella vez en el Coliseum de la Gran Vía. Esta vez no hubo tripleta de presentadores, sino que toda la responsabilidad recaía sobre el rotundo y lenguaraz Juanma Cifuentes, ahora en tiempos de celebridad catódica por su participación en Gym Toni. Bajo la dirección y guion de Juan Luis Iborra, el mismo hombre que diera forma a las diez primeras ediciones de estos premios, Cifuentes cantó junto al piano de cola, piropeó a diestro y siniestro, repartió estopa (más a la diestra, en este caso) y se aplicó a la autoparodia hilarante. “Si ya me ha dicho el director que con mi sola presencia lleno buena parte del escenario”, se carcajeó en alusión a sus generosas dimensiones, sobre las que hizo sucesivas burlas con alusiones a la lumbalgia, el colesterol y demás achaques propios de quienes no ejercen de figurines. Pero aún más burlón fue cuando, tras marcarse “un Lina Morgan” con aquellas estrofas míticas en ese mismo escenario (“Agradecida y emocionada / solamente puedo decir / gracias por venir”), se confesó: “Luego quiero que no me encasillen, pero… ¡siempre me dan papel de maricón!”.
 
   Las risas y el compadreo, que fueron una constante durante las dos horas de celebración, se enmarcaban en una escenografía particularmente sobria pero simbólica, marcada por tres sencillos elementos: un trono prestado de la serie Isabel, el vestido de novia que luce (en balde) Clara Lago en Ocho apellidos vascos y un telón rojo. “¡Más rojo que vosotros, que sois unos rojos!”, apostilló el siempre mordaz Cifuentes. El presentador sugirió a los asistentes que organizaran alguna manifestación, pero, en otra nueva pulla a las restricciones gubernamentales, desechó la idea: “Ah, no, que ahora eso de manifestarse está prohibido…”. Las entregas de las 23 categorías se sucedieron con agilidad, pero sin cronómetro alguno que fiscalizara las intervenciones de los galardonados. Y a nadie le importó: hubo discursos fugaces y los hubo extensos, pero todos ellos transmitían una sinceridad y una cercanía que no son los rasgos más característicos en otras galas de mayor ringorrango.
 
 
 
Iñaki Guevara, secretario general de la Unión
Iñaki Guevara, secretario general de la Unión
 
 
 
 
Un país sin entrañas
El secretario general de la Unión, Iñaki Guevara, fue el encargado de imprimir las gotas justas de reivindicación, pero nunca exenta de espíritu constructivo y hasta cierto punto esperanzado. Sus primeras palabras fueron de elogio para AISGE y, en particular, para el departamento asistencial de la Fundación AISGE, que ayuda cada mes a cerca de 700 profesionales “incluso en estos momentos difíciles en que se recauda mucho menos”. También agradeció “a Pilar [Bardem] y Fernando [Marín] por compartir la misma lucha, el mismo camino”, y a partir de ahí su verbo se volvió particularmente cálido y exhortativo. “Es tiempo de alternativas, de plantearnos qué país queremos. La cultura marca el carácter mismo del pueblo, es un derecho de las personas que evita la desaparición de la libertad. Y de una vez por todas, y sin excusas, hace falta una política cultural de Estado”, afirmó entre la evidente aprobación del auditorio.
 
   Guevara habló de las necesarias mejoras en fiscalidad o el régimen de la Seguridad Social, pero sus apelaciones a los sentimientos y las esencias de la profesión protagonizaron las mejores líneas de su discurso. “Nuestra vida es crear, no quedarnos quietos”, resumió ante tantos compañeros y compañeras que tan bien entendían el sentido último de estas palabras. “Somos cómicos, soñadores, creadores de lo utópico. Y formamos parte del cambio [social]: ahora toca salir a ganar ese futuro que soñamos y que nos merecemos. Porque, sin cultura, este mismo teatro sería un solar vacío y España sería un país sin entrañas”.
 
 
Elvira Mínguez
Elvira Mínguez
 
 
 
Televisión
“La televisión permite que te entretengas en tu salón con gente que nunca tendrías en tu casa”, bromearon Silvia Marsó y José Antonio Sayagués, encargados de las entregas en el ámbito televisivo. El trasiego de intérpretes que recogieron sus estatuillas a lo largo de la velada comenzó de la mano de Sin identidad, la producción de suspense que alcanza ya su segunda temporada en la pantalla de Antena 3 tras cosechar una media de casi cuatro millones de espectadores en su tanda inicial. Su papel de monja implicada en una trama de robo de bebés convirtió a Elvira Mínguez en mejor actriz de reparto. “Tuve pocos regalos por Reyes y Papá Noel”, admitió, “así que este es el mejor regalo que me podían traer”. No se despidió sin enviar antes “un beso enorme” a Lluvia Rojo, su única adversaria por la longeva Cuéntame cómo pasó. Una de sus compañeras en Sin identidad, Victoria Abril, se impuso en la categoría de secundaria. Ausente por encontrarse en México, su representante dio las gracias a la productora “por su empeño en que la artista estuviera en la serie” y a esos directores de casting que le ofrecieron tan gozoso reto, según aseguró: “Ella se enamoró del personaje de Fernanda y todo fue muy fácil”.
 
 
 
Michelle Jenner
Michelle Jenner
 
 
 
   Y de veterana que ha hecho historia a una joven que sigue su estela de prestigio. “¡Qué ilusión!”, exclamó Michelle Jenner al alzar su galardón como protagonista de la medieval Isabel (TVE), tras lo cual se dirigió al “maravilloso equipo” que la rodeó. “He estado tres años con ellos y me lo he pasado tan bien… Hemos formado una familia preciosa”. De entre toda esa prole ensalzó al director Jordi Frades, que recibió sus palabras más cariñosas: “Te quiero. Gracias por ese regalo que me hiciste”.
 
 
Carlos Hipólito
Carlos Hipólito
 
 
 
   A Carlos Hipólito, el desgraciado padre de Antonio Velázquez y Álvaro Cervantes en Hermanos, le bastó su discreta aparición en esa miniserie de Telecinco para inaugurar los apartados masculinos. “Los actores de reparto son los que tienen una moto. Yo no la tengo, pero me llevo esto”, bromeó. A la hora de las dedicatorias mencionó tanto a sus compañeros de candidatura, Jorge Usón (por B&b) y Jaime Blanch (Amar es para siempre), como a su esposa.
 
 
 
Pepe Viyuela
Pepe Viyuela
 
 
 
 
   La reivindicación acabó impregnando el discurso de Pepe Viyuela, mejor secundario con Aída, un reconocimiento que le produjo “una alegría muy grande” a pesar de que esa comedia de Telecinco ya está extinguida. Pero la felicidad que derrochaba mientras hablaba de los profesionales con los que compartió “tantos años maravillosos” se empañó rápidamente: “Siento cierta contradicción al recibir el galardón de un sindicato que representa a un sector con un porcentaje tan elevado de paro. Me noto incómodo porque estoy trabajando y otros muchos afiliados a la Unión de Actores no lo están”. A todos ellos les brindó su logro. ¿Y qué solución propuso a semejante drama? “Se trata de empujar un poco todos para que caigan [en alusión a los gobernantes], de trabajar juntos para que reverdezca una profesión no tan necesitada de talento como de ayuda”.
 
 
 
Víctor Clavijo
Víctor Clavijo
 
 
 
 
   Víctor Clavijo se erigió en mejor actor principal tras encarnar al lobo en Los tres cerditos, la rompedora versión del texto homónimo que vio la luz dentro de la propuesta Cuéntame un cuento (Antena 3). Uno de los instantes acongojantes de la velada llegó cuando lamentó, casi entre lágrimas, la forzosa ausencia de sus padres pese a su intención de estar acompañándole. Encontró buen referente en Viyuela, por lo que deseó que “este infierno y esta tortura de estar sin trabajo se termine ya”, homenajeando así a sus amigos desempleados. Y aunque la fiesta era de intérpretes, volvió el foco hacia los guionistas, “que nos escriben textos tan buenos y son responsables al 50 por ciento del éxito de nuestra labor”. Cuando compartió la hazaña con sus rivales, Eloy Azorín (Sin identidad) y Rodolfo Sancho (Isabel), descubrió que este último tampoco estaba en el patio de butacas a causa de su flamante paternidad.     
 
 
Mercedes León
Mercedes León
 
 
 
Cine
María Esteve y Ernesto Alterio fue la pareja encargada de leer los finalistas y abrir los sobres con los ganadores en el apartado cinematográfico, que introdujeron con una malévola cita de Fellini: “El cine es una mezcla de partido de fútbol y burdel”. Pero para afirmaciones transgresoras ya se había despachado a gusto Juanma Cifuentes en torno a ese 21 por ciento maldito de IVA, aún más grosero si se tiene en cuenta que la industria del porno apenas tributa un 4 por ciento. Y, claro, el maestro de ceremonias no podía desperdiciar la ocasión. “Tendremos que despelotarnos más. Y así, Javier Gutiérrez y Raúl Arévalo habrían convertido La isla mínima en un Brokeback mountain en mitad de Doñana…”.
 
Manolo Solo
Manolo Solo
 
 
 
   La ya mítica cinta del sevillano Alberto Rodríguez volvió a acaparar estatuillas, como ha sucedido en todas y cada una de las celebraciones cinéfilas del año, aunque esta vez variaron en algunos casos los protagonistas. Mercedes León, por ejemplo, se convirtió en mejor actriz de reparto y no podía dejar de repetir “la palabra que me revolotea por el estómago, y que es gracias”: al propio Rodríguez, “por hacerme un huequito”; a las directoras de casting, Eva Leira y Yolanda Serrano, “por esa manera cálida y cercana de tratar a los actores, y a su amiga Adelfa Calvo, “por empujarme a que me presentara a las pruebas”. Manolo Solo, el periodista sagaz y descreído de la película, la acompañó como mejor actor de reparto y se mostró más sardónico: “La otra noche soñé con que me dabais este premio…, pero hablaba mal aquí y me lo quitabais. Soy así de jodido metiéndome presión a mí mismo, pero acariciando esta aleación de metales [de la estatuilla] me siento acogido, honrado y querido”. Por todo ello, su enfático “¡Vivan los actores de reparto y la madre que nos parió!” final sonó especialmente liberador.
 
 
 
Javier Gutiérrez
Javier Gutiérrez
 
 
 
 
   Javier Gutiérrez también completó su ya larguísima colección de galardones con el de mejor actor protagonista, y se le vio “abrumado” por tan rotunda unanimidad en torno a ese policía tosco y de pasado turbio que focaliza todas las miradas en las marismas sevillanas. “Creo que no merezco tanto reconocimiento, sinceramente. Preferiría que este premio se lo hubieran dado a Raúl [Arévalo] o Carlos [Iglesias], con quienes he hecho mis dos mejores trabajos, La isla mínima y Un franco, 14 pesetas”. Sobre el título con el que engrosó su palmarés anotó: “La isla… es una película muy buena, pero es, sobre todo, una película de actores. Y gracias a ellos e trabajo de Raúl y el mío parece mejor de los que es”.
 
 
Carmen Machi
Carmen Machi
 
 
 
   También hubo duplo repetido en el apartado de actores secundarios, donde Carmen Machi y Karra Elejalde volvieron a salir victoriosos gracias a la muy atípica pareja a la que dan vida en Ocho apellidos vascos. La primera reiteró agradecimientos anteriores a Emilio Martínez Lázaro (“¡te adoro!”), pero incorporó esta vez a los guionistas, Diego San José y Borja Cobeaga, “por escribir estas líneas de un personaje tan absurdamente maravilloso”. Más sorprendente fue su dedicatoria a la madre de San José, pero aclaró: “yo sé que ella sirvió de inspiración para escribir a Merche”. Elejalde (breve, rotundo y ostensiblemente feliz), tras admitir que ya le habían “pisado” todas las dedicatorias posibles, optó por la espontaneidad: “Estoy que no cago. ¡Os quiero un montón!”.
 
 
Karra Elejalde
Karra Elejalde
 
 
 
   Sí que fue novedoso el nombre de la mejor actriz protagonista, donde por fin Elena Anaya pudo alzar el premio por Todos están muertos, un trabajo que la había llevado hasta las puertas mismas del éxito en todas las galas anteriores. Anaya, sin embargo, no pudo acudir al teatro y pidió a su amigo Gustavo Salmerón que hiciera los honores, un encargo que este asumió con verdadero humor. “Gracias por creer en un cine lleno de humanidad y dignidad, en un cine distinto. Quiero compartirlo con Bea [Sanchis, directora del filme], por esa historia tan única, tierna y luminosa, por darnos todo su talento”, dejó escrito la premiada. “Me ha pedido que os lea esta nota”, añadió Salmerón, “pero también que estuviera pendiente de la revisión de la caldera. ¡Ah, y de sacar al perro! Así que ahora os dejo, que me voy a pasear a Rufo…”.
 
 
Susi Sánchez
Susi Sánchez
 
 
 
Teatro
“La tierra es un teatro, pero tiene un reparto deplorable”, dejó escrito el incomparable Oscar Wilde, como recordaron Juanjo Artero y Lluvia Rojo antes de proceder a la lectura de los ganadores en este apartado. Cuando deje de llover, la obra de Andrew Bovell que aterrizó el pasado otoño en el Matadero, obtuvo aquí una victoria arrolladora, ya que los cuatro finalistas de este reparto coral se volvieron a sus casas con las máscaras de la Unión bajo el brazo. Tanto Susi Sánchez (mejor actriz de reparto) como Consuelo Trujillo (mejor actriz secundaria) aprovecharon para sugerir a la organización que en sucesivas ediciones introduzcan un premio al mejor elenco, precisamente para distinguir obras tan colectivas como la aquí referida. Sánchez quiso solidarizarse con “todas las actrices mayores de 50 años que aún no sienten un cariño por el trabajo que realizan, puesto que los guionistas de esta sociedad patriarcal no escriben personajes femeninos con una mínima hondura vital”. Trujillo añadió que obras como Cuando deje… refrendan el valor del teatro “como revulsivo y motor del cambio, como un trabajo que sirve para mejorar el mundo”. Y recalcó: “Nos ha tocado esta época injusta en la que los gobernantes tanto desprecian la belleza. Pero nos queda estar juntos, porque no hay nada tan hermoso como eso”.
 
 
Jorge Muriel
Jorge Muriel
 
 
 
   La buena estrella de Cuando deje de llover continuó por la parte masculina del cuadro. Felipe García Vélez (actor de reparto) se confesó “agradecido a la vida, que es un espectáculo, y a esta profesión nuestra que es un acto de amor”. Y Jorge Muriel, actor secundario y responsable de la versión española de la obra, se recordó a sí mismo con 13 años menos, en el patio de butacas de sus primeros premios de la Unión, pensando en la remota posibilidad de que algún día subiera a recoger un galardón. “Hoy lo he conseguido, pero lo verdaderamente importante es que 13 años después continúe haciendo lo que más amo. Y que al barco del teatro se sumen nuevos valores dispuestos a remangarse, a ponerse de rodillas a fregar el suelo si es necesario…”. Entre suspiros de emoción, Inma Cuevas, mejor actriz protagonista por Constelaciones, se mostró confesional: “Yo dudo mucho en la vida, pero este año me propuse tomar decisiones. Y esta obra habla precisamente de eso, de aprovechar el momento, estar aquí y ahora, vivir cada día”. Su compañero de palmarés en la parte masculina, Miguel Rellán (La leyenda del pianista en el océano), agradeció a quienes le habían votado (“yo soy polemista y suelo oponerme a todo, pero esta vez no voy a decir ni pío…”) y levantó el puño para formular un deseo tan elemental como sustancial: “Libertad, cultura, feminismo e IVA reducido”.
 
 
Héctor Melgares
Héctor Melgares
 
 
 
Revelaciones
En este apartado, sin distinción por el medio en que se desarrollara el trabajo, los rostros jóvenes, emergentes y merecidamente eufóricos fueron los de Héctor Melgares (Calígula) y Pilar Gil (El zoo de cristal). El primero advirtió que su listado de agradecimientos sería extenso, con escala en todas las ramificaciones familiares y mención explícita a su tío Juan Jesús Valverde, también actor. Pero las mejores y más sentidas palabras fueron con creces las que tenían como destinataria a su madre, la actriz y artista plástica Amparo Climent. “Este premio es todo para ti, porque eres increíble, solidaria, luchadora. Y porque tienes un corazón tan grande que no te cabe en el pecho”. Y tampoco quiso olvidarse de “ese 95 por ciento de la profesión, en el que me incluyo, que malvivimos pero no por eso cejamos en nuestro empeño de seguir contando historias”. Gil enarboló un argumentario parecido y, tras compartir su felicidad con el elenco de El zoo… y su director, Paco Vidal, exclamó: “Por todos los actores que las están pasando canutas. Pero no nos vamos a rendir, seguiremos luchando por nuestro sueño”.
 
 
Concha Velasco abraza a José Sacristán
Concha Velasco abraza a José Sacristán
 
 
 
 
premios honoríficos

José Sacristán, de reclinatorio
Aprovechando que la ceremonia tenía lugar en el coliseo que encumbró a Lina Morgan durante décadas, Concha Velasco también recordó la mítica canción con que esa cómica despedía sus espectáculos y confesó que se sentía “agradecida y emocionada” por presentar a su buen amigo José Sacristán, a quien el sindicato eligió en esta XXIV edición para que levantase el Premio Toda una Vida. “De él he aprendido la dignidad, la decencia, el amor a esta profesión… Queridos compañeros, os digo que es un actor de reclinatorio”, anunció a los presentes para mostrar su devoción por él.
 
 “Tengo la inmensa suerte de llevar casi 60 años en este negocio y compaginar mi trabajo con mi vida personal”, celebró el homenajeado nada más ponerse ante el micrófono, para explicar luego que la distinción le llega en un momento en que “la emoción y el agradecimiento son dobles”. Y es que a su ya larguísima trayectoria se suma ahora un prolífico presente: “Me pilla trabajando en unas circunstancias privilegiadas, junto a jóvenes con talento y coraje, capaces de superar cualquier adversidad a base de pasión”.    
 
 
José Sacristán
José Sacristán
 
 
 
El de Chinchón tuvo tiempo también tuvo tiempo para hacer memoria. Contó que un programa de televisión le había proporcionado su única nominación en las 23 ediciones anteriores de estos premios y que ni siquiera salió victorioso. Por eso calificó el trofeo honorífico como un “alivio”, pues admitió en tono jocoso: “Ya pensaba que se me iba a pasar el arroz sin que mis compañeros me hicieran ni puñetero caso…”. 
 
 
Las promotoras de El Tren de la Libertad
Las promotoras de El Tren de la Libertad
 
 
 
El ya también tradicional premio Mujeres en Unión no lo pudo entregar como estaba previsto Pilar Bardem, la presidenta de AISGE y la Fundación AISGE, aquejada por una inoportuna faringitis y receptora de una gran ovación desde el centro del patio de butacas. Berta Ojea y Daniel Freire, responsables de la nueva Secretaría de Igualdad en el sindicato, asumieron el papel de entregadores y honraron a los diferentes colectivos artífices de El Tren de la Libertad, desde la tertulia feminista Les Comadres a la Plataforma por el Derecho a Decidir y el Colectivo de Mujeres Cineastas (CIMA). Todas ellas fueron las artífices de aquel tren que el 1 de febrero de 2014 llegó hasta Madrid para clamar contra la regresiva reforma del aborto que propugnaba por entonces el Partido Popular y del documental que testimonió aquella hermosa iniciativa colectiva, finalmente coronada con el éxito. “No hay ningún medio de transporte que simbolice la libertad como los trenes, y a bordo de uno conseguimos la mayor manifestación feminista de la historia y sentamos las bases de la dimisión de Ruiz-Gallardón. Solo sentimos muchísimo que el ministro Wert no le acompañase en el viaje…”, refirieron. Por último, el Premio Especial de la Unión fue para Matadero Madrid, en reconocimiento a la excelencia y multidisciplinaridad de su programación. “Gracias por fijarnos en nosotros, que siempre hemos querido ser un espacio permeable y poroso”, anotó su directora, Carlota Álvarez.
 
 
Pilar Bardem
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