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15-11-2017


Los ganadores del Paco Rabal reivindican la vigencia del periodismo ‘freelance’
 
Sergio C. Fanjul, Pilar G. Almansa y Esteban Ordóñez recogen los trofeos que los acreditan como ganadores en la undécima edición de la convocatoria, pionera en su género en España


TITO ANTÓN
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Libertad. De expresión y en general. Fue uno de los términos, y de los anhelos, más señalados por los ganadores del XI Premio Paco Rabal de periodismo cultural, que ha vuelto a convocar la Fundación AISGE, a la hora de recoger los trofeos que les acreditan como ganadores. Sergio C. Fanjul (primer premio), Pilar G. Almansa (accésit) y Esteban Ordóñez (joven talento) se refirieron a la importancia de las voces libres dentro del periodismo, y más en concreto en el ámbito de la cultura y las artes, y coincidieron en que su condición de colaboradores freelance les aporta un plus de libertad y diversidad, aunque ese régimen laboral suela ser sinónimo de apuros financieros de cara a los finales de cada mes. “Vivimos una época en la que lo que más le falta a los medios de comunicación son, precisamente, medios”, resumió con un lúcido juego de palabras el asturiano Fanjul, ganador con un artículo, Las brujas de Salem escriben tuits, que aprovecha la crítica a un montaje teatral sobre la clásica obra de Arthur Miller para reflexionar sobre el momento que atraviesan en este mundo teóricamente tan avanzado las libertades individuales. Esas a las que no parecen tener en cuenta ni la Ley Mordaza ni las persecuciones padecidas por algunos tuiteros como consecuencia de mensajes más o menos polémicos en esta red social.


   El vicepresidente de AISGE en Madrid, Fernando Marín, fue el encargado de galvanizar el acto y de felicitar a los tres flamantes nuevos integrantes del palmarés en nombre de la presidenta de la entidad, Pilar Bardem, y de la presidenta vitalicia del jurado y viuda de Paco Rabal, Asunción Balaguer. “Esta es la casa de los que estamos en desacuerdo con muchísimas cosas”, sentenció en tono reivindicativo el actor, quien manifestó su admiración hacia todos los aspirantes de esta convocatoria: “Gracias a los periodistas que presentáis artículos de temática cultural, porque es un reto importante. La cultura en este país no le importa nada a nadie. Por eso el Paco Rabal es una maravilla para nosotros”. Como muestra de ese orgullo, recordó que la iniciativa de la Fundación AISGE, nacida en 2007, es anterior al Premio Nacional de periodismo cultural que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

   La satisfacción de Marín quedó también plasmada al certificar que el récord de trabajos presentados va incrementándose año tras año. “Empezamos con poquitos candidatos, pero, con la que está cayendo ahora, los 92 participantes de esta edición son un motivo de alegría”.
 
 

 
Sergio C. Fanjul
Primer premio, por ‘Las brujas de Salem escriben tuits’
 
“Un compañero veterano me comentaba anoche en el Circo del Sol que coincidió con Paco Rabal en Nueva York una semana y que su trato con los periodistas fue exquisito”, apuntó el ovetense en referencia al intérprete en cuyo honor se creó este certamen ya consolidado. 
 
   “Me interesa mucho el periodismo cultural que trata sobre temas de actualidad y se lanza a explicar el mundo”, resumió. Por eso en su crítica de la obra teatral Las brujas de Salem trascendió la valoración para relacionar el argumento con la vida fuera del escenario: “Sufrimos constantemente microcazas de brujas y linchamientos digitales que persiguen la libertad de expresión. Que la gente diga lo que piensa. Si es hermoso, seguramente nos alegraremos. Y si nos parece horroroso, al menos lo discutiremos”.
 
   Fanjul tampoco se dejó en el tintero la precariedad que sacude al oficio periodístico. Con juego de palabras incluido. “Muchos trabajadores de los medios trabajamos ahora con pocos medios. Parece que estamos en el cambio hacia un modelo donde las cosas van a ser más fluidas, y esperemos que las condiciones de los trabajadores autónomos mejoren”.
 
   Su dedicatoria fue para Liliana Peligro, “la primera lectora de mis artículos y escritora de varios de ellos”, se carcajeó. Luego advirtió de que bromeaba... en parte: “Sí le he dictado alguno desde el sofá cuando he estado enfermo”.    


Pilar G. Almansa
Accésit, por ‘A taquilla no me salen las cuentas’
 
“Cuando me llamaron para comunicarme que había obtenido este galardón estaba pidiendo una cita para la depilación láser y mantuve a la chica esperando durante bastante tiempo. En aquella conversación de media hora dije que prepararía algo porque se me da fatal improvisar…, pero no traigo nada”. Condenada a la improvisación, la vencedora recalcó su naturaleza polifacética. Al margen de periodista, Almansa es dramaturga, directora y docente. “Me gusta mucho que este premio sea para un personaje híbrido como yo. Me siento muy orgullosa de ello. Las personas tenemos múltiples talentos, y en este país tendemos a encasillarnos en uno de ellos”, lamentó.   
 
   Sorprendente fue el recorrido que obtuvo su artículo ganador: “Provenía de conversaciones que mantuve durante unas vacaciones... ¡y alcanzó 7.000 lectores únicos cuando se publicó! Entendí entonces que mi dardo dio en una clave importante, la necesidad de reflexionar tanto sobre el producto cultural como sobre el entramado que lo rodea. Necesitamos ser propositivos y atrevernos a generar conocimiento sobre el hecho cultural”.    
 
   Tras una dedicatoria a su pareja, Pablo, Almansa centró sus agradecimientos en Álvaro Vicente, director de Godot. “Debería haber un premio a la labor general”, sugirió, “y yo no dudaría en dárselo a él. Está haciendo grandes cosas por la cultura y las artes escénicas en Madrid”. Se refería en concreto a su empeño por legitimar el circuito off de teatro desde la revista Godot, en cuya maqueta adjudica exactamente el mismo espacio a las páginas de Godoff. “No hay una relación de jerarquía entre los contenidos, están a idéntico nivel”, especificó Almansa. También ensalzó su faceta de creador de los recientes Premios Godoff “para dar validez artística a todo ese movimiento del panorama alternativo de la capital”. Fue Álvaro Vicente el que le dio espacio como columnista en la web de Godot.          

 
 
Esteban Ordóñez
Joven promesa, con ‘Rocío Molina, la eterna falseta del cuerpo’
“Al no saber improvisar, pensé en cantar por bulerías, pero me he levantado con mala voz hoy. Y si a veces me tiembla la voz, es por lo flamenco, no porque esté nervioso”. Así comenzaba el periodista alicantino su ingenioso discurso, impregnado de guiños al flamenco, pues precisamente sobre una bailaora versa su aplaudido texto.

   “Ese baile es una pasión que arrastro desde hace tiempo y lo reivindico como un terreno de libertad periodística”, sentenció, antes de revelar la motivación que le mueve en lo profesional: “Abrir una veta original”. Porque durante largo tiempo “costó encontrar formas de expresión que se salieran del eruditismo y los tópicos fáciles, y se asistía a los espectáculos como un perito para estipular qué se ajustaba al flamenco y qué no”.

   Mientras proseguía con las relaciones entre periodismo y flamenco retomó el tono jocoso de sus palabras. “Se pueden hacer crónicas parlamentarias por bulerías o soleás. Últimamente hay que hacerlas por tanguillos, el palo más satírico y mordaz, en el que uno se ríe de las cosas para llevarlas mejor. Los palos flamencos nos dicen que todas las emociones se merecen su pizca de arte”, explicó.

   A sus 29 años, Ordóñez celebró que se convoque un premio de estas características “en un momento en el que el periodismo está sufriendo cambios que hacen que vaya para mal… y para bien”. A su juicio, galardones como el Paco Rabal “hacen visible el periodismo que se elabora con mimo”. El merecedor de su principal agradecimiento fue Miguel Mora, director del medio digital ctxt, donde escribe en calidad de colaborador. “Confió en mí hace un par de años”, recordaba ante el público, “cuando yo no había publicado prácticamente nada. Y es que soy un buen hijo de la generación perdida”. Ese complicado panorama laboral queda reflejado en la casualidad de que el palmarés de 2017 contenga tres artículos de freelances. “Ser autónomo parece cada vez más común, muchos periodistas acabamos en esa modalidad difícil porque la contratación no se estila”, denunció. Aunque después equilibraría la balanza de su diagnóstico al enumerar ciertas ventajas: “Uno consigue mantener la independencia y forjar una mirada propia con mayor facilidad que estando en una redacción”.
 

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