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12-07-2019


WEBSERIES

“Rodando es como se aprende”

‘Gente hablando’, la ficción que dirige el guionista y comediante Álvaro Carmona para Flooxer, sobresale por la calidad de los diálogos y el minimalismo en acciones y situaciones

 


Álvaro Carmona, retratado en Barcelona el pasado mes de marzo

 

NURIA DUFOUR (@Nuriadufcon)

Reportaje gráfico: Andreu Adrover

Antes de la webserie Gente hablando, tres cortometrajes poblaban la filmografía de este guionista y director: ClaraRuleta El tratamiento. Aunque empezó su andadura escribiendo para programas humorísticos como Agitación + IVA Buenafuente. Álvaro Carmona (Utrera, Sevilla, 1980) había pasado por la carrera de Derecho en su Andalucía natal porque dedicarse al audiovisual estaba fuera de su radar: “No conocía a nadie que lo hiciera, me resultaba algo inviable”. Pero decidió dar el salto cuando se percató de que “estudiar Derecho me estaba comiendo la ilusión y la vida”. Madrid fue su primera parada. La siguiente, Barcelona, donde vive, escribe, dirige y actúa desde hace una década. Allí ha rodado Gente hablando y allí nos hemos citado con él. 

 

   Cuenta que ve más películas que series. Y destaca una ficción web con la que disfruta mucho: la nueva producción de Ricky Gervais, After life, cómico y guionista británico al que sigue y admira. Carmona prepara ahora el programa divulgativo This is philosophy, en el que ejerce de presentador, además de cantar raps sobre la actualidad política en el espacio de La Sexta El intermedio.

 

 

   Gente hablando, el título con el que debuta como director en televisión, recibió el pasado marzo en el prestigioso festival internacional Séries Mania (Lille, Francia) el premio a la mejor serie. “Es divertida, sincera e increíblemente profunda”, dijeron sobre ella. La producción de SetMàgic Audiovisual arrasaría algunas semanas después en el Carballo Interplay, el certamen de contenidos digitales más importante de España, donde cosechó cuatro galardones: guion, actor (para Ramón Barea), el Premio del Público y una mención especial del jurado para el director-.

 

- ¿De dónde parte la idea de desarrollar Gente hablando?

- De las ganas de hacer ficción. Quería algo sencillo, algo que pudiera escribir y dirigir, porque rodando es como se aprende. Pensé en las escenas que más me gustan de las películas, las de dos personajes hablando. Y me puse a escribirlas sin más, totalmente descontextualizadas. Es como ver por una mirilla a dos personas hablando en un momento muy determinado, sin saber de dónde vienen ni a dónde van. Solo dos personas en diferentes situaciones y conseguir que ese momento resulte natural e interesante. 


- Dice escribir desde la cotidianidad. ¿Cómo se inspira?

- En Gente hablando cada capítulo tiene su manera de surgir. Podría decir que lo importante para mí era hablar de un tema, por ejemplo, la superficialidad en las redes sociales, la fe, la soledad, la frustración… Y encontrar una situación en la que hubiera dos puntos de vista enfrentados para poder establecer un diálogo, un conflicto natural, evitando que las situaciones se estiraran, procurando que los argumentos de uno y los del otro fueran perfectamente entendibles. De ahí surgía la acción de cada episodio y los personajes. El reto era escribirlo de forma que no sonara partidista, que se entendieran bien las dos posiciones y ello invitara a una reflexión. 


- En una de las entregas, la de El Chiste, que protagoniza usted con Manuel Burque, contrapone dos posturas sobre el humor. 

- Por un lado, quería poner de relieve lo poco permisivos que somos con determinados temas cuando nos tocan. Y por otro, creo que el cómico ha adquirido en estos últimos tiempos una imagen de sí mismo demasiado seria, cuando al fin y al cabo estamos hablando de chistes. 

- En su opinión, ¿dónde están los límites del humor?

- Cada uno tenemos el nuestro. Mi límite del humor nunca será el tuyo. Es muy personal, imposible decir: de esta raya para aquí es humor y para allá es ofensa. El debate sobre los límites del humor jamás se cerrará, porque es algo tan abstracto como los límites del sexo o los de la sal. 


- ¿Cómo prepara las secuencias con los actores?

- Hay un factor en Gente hablando, que es el tiempo. Había pocos recursos, lo que implica poco tiempo de rodaje. Nos ceñimos al presupuesto que teníamos y, aunque era apretado, trabajamos bien en esos márgenes. Los ensayos fueron muy importantes. Ahí hubo improvisación; en la grabación no hubo posibilidad. Me habría gustado, pero el tiempo es el que es.


- ¿Tuvo en cuenta las actuales pantallas a la hora de planificar las acciones en Gente hablando?

- No me lo planteé ni a la hora de escribir ni a la de dirigir. Tampoco se planteó en el equipo. Dijimos: “Vamos a hacer la mejor serie posible, independientemente de dónde se vea”. Tuvimos mucha suerte porque todos, desde la persona encargada de la producción hasta el maquillaje, el catering, los eléctricos, los actores… teníamos claro el proyecto en el que estábamos metidos y el ritmo al que había que ir. El color, ni demasiado claro ni demasiado oscuro, sí lo tuvimos muy en cuenta en postproducción. Fue el único momento del proceso en el que pensamos dónde se iba a consumir.


- ¿Cómo llega a Flooxer o cómo Flooxer llega a usted?

- Me conocían como cómico y guionista. Les gustaron mucho los guiones de Gente hablando y vieron que teníamos clarísimo lo que queríamos. Fue la reunión más fácil del mundo. Llegamos y nos dijeron: “Nos han gustado los guiones, entendemos la serie que queréis hacer y vamos a hacerla”. También imagino que en una plataforma más grande no habríamos tenido tanta libertad creativa.

- Atresmedia ha apostado fuerte por el proyecto. De él han dicho que es un producto de altísima calidad, y los números a nivel audiencia han sido muy buenos. ¿Esperaba esta recepción?

- Cuando quedaba muy poco para estrenarla sentí el miedo de pensar que habíamos hecho algo que no iba al ritmo al que suelen ir las cosas que se ven en dispositivos digitales. Claro, uno no es objetivo. Cuando se estrenó, al ver la acogida, sentí mucho alivio.


- ¿Habrá más Gente hablando?

- Ojalá. Creo que es un formato que da para más.

 



Un reparto cinematográfico

Ramón Barea, Verónica Echegui, Miki Esparbé, Rosario Pardo, Ramón Aguirre, Celia de Molina, Manuel Burque, Mariam Hernández, Juanra Bonet y el propio Álvaro Carmona. La idea de contar con este elenco escogido por la directora de casting Mireia Juárez fue, recuerda el director, como “una carta a los Reyes Magos”. Recibir un sí tras otro a su proyecto le dio más confianza para abordarlo. Y también mayor responsabilidad: “Hostia, si esto no funciona, será muy evidente de quién es la culpa”.

 

   En el capítulo El vecino, el más complicado a nivel técnico por estar rodado en plano secuencia y en términos narrativos porque había que hacer entrañables a dos señores mayores (Ramón Barea y Ramón Aguirre) hablando de porno, Carmona recuerda sentir agobio. “¿Qué les voy a decir a estos dos titanicsde la interpretación?”, se preguntaba. Y durante toda la grabación tuvo presente la respuesta de Mireia Juárez: “Ellos vienen para que tú les dirijas.

 

 

El plató: Barcelona

Salvo un episodio que abarcó algo más de tiempo, seis entregas de 10 minutos de duración completan la temporada. La serie se rodó a capítulo por jornada en localizaciones naturales de la capital catalana, menos en el caso de El bautizo, cuya grabación requirió más tiempo: así se facilitaba el movimiento de la cámara y se lograba un mejor sonido. Ese capítulo es el que protagonizan Rosario Pardo y Juanra Bonet. “Lo que puede ser una triple explosión en una película, para nosotros fue montar el confesionario”, recuerda Carmona sobre el trabajo de las directoras de arte. “Marta Archilés y Marta Riaño curraron muchísimo. Hicieron maravillas con el dinero que había. Cuando veo el confesionario pienso: ‘¡Vaya dos cracks, lo que consiguieron hacer con tan pocos recursos”. 



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