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03-03-2015 Versión imprimir

 


Gracia Querejeta: “La tele es una cura de humildad”


La directora analizará las diferencias entre el lenguaje televisivo y el cinematográfico en un curso en el Centro Actúa
 
 
FERNANDO NEIRA
Reportaje gráfico: Miguel García-Gallo
La guionista y realizadora Gracia Querejeta (Siete mesas de billar francés, 15 años y un día) es una de las escasas directoras españolas que se mueve con idéntica soltura en los platós televisivos y las producciones cinematográficas. Por eso, pocas voces tan autorizadas como ella para analizar las diferencias (“¡cada vez mayores!”) entre ambos lenguajes audiovisuales. “La tele es una cura de humildad”, explicó la hija del productor Elías Querejeta y la diseñadora de vestuario Maiki Marín a los asistentes a su clase magistral sobre Interpretación ante la cámara: dos objetivos distintos, que ha acogido el Centro Actúa de la Fundación AISGE. E insistió: “La tele tiene algo de búscate la vida. No porque no importe que las cosas queden lo mejor posible, la razón es el tiempo. A veces no queda más remedio que ir a toma única, y eso supone una presión extra para actores y equipo. Pero si vemos el lado positivo, hacer televisión suponer tener que aprender a estar muy alerta, muy rápido en las decisiones”.
 
 
 
Querejeta, junto a la actriz y patrona de la Fundación AISGE Amparo Climent
Querejeta, junto a la actriz y patrona de la Fundación AISGE Amparo Climent
 
 
 
   Querejeta reveló que los productores cinematográficos “han comprendido que ensayar sale más barato que no ensayar, porque los actores llegan al rodaje solo a falta de la línea fina: el concepto general lo traen ya interiorizado”. La situación, en el contexto televisivo, queda muy lejos de ese ideal. “Volvemos al tiempo, en la ficción televisiva el tiempo dedicado al ensayo es infinitamente menor. A veces incluso nulo”, le confió a su auditorio.
 
   Pese a todas esas dificultades, Gracia Querejeta enfatizó que “no existen actores televisivos o cinematográficos, sino solo actores buenos y malos, o en todo caso puede haber actores o actrices más o menos acostumbrados a trabajar con presión”, e insistió a los intérpretes que no dejen de pasar ninguna ocasión profesional. “A Núria Gago la escogí para el reparto de Héctor [2004] a partir de un DVD súper cutre de una serie catalana para mí completamente desconocida… Pero lo importante es que el actor esté bien, ya sea en una secuencia cinematográfica o en la grabación de un ejercicio en una escuela o en secuencias de ficción televisiva. ¿Cuántas veces me he fijado en una actriz o en un actor en una serie diaria? Pues bastantes, y luego ha sido gente que ha hecho cine y teatro, y del mejor”. La también directora de Cuando vuelvas a mi lado recalcó que ella siempre ha escogido personalmente a los integrantes de sus elencos. “En cine las pruebas las hago yo, a los principales y a los secundarios, no el director de casting. Y les hago venir con el guion leído en su integridad, en lugar de con una simple separata. Si el actor no sabe de dónde viene y adónde va su personaje, solo puede acertar de pura casualidad…”.
 
 
 

 
 
 
   Así, en esas pruebas personales, se han fraguado hallazgos sorprendentes. Maribel Verdú se convirtió en la particular musa de los últimos trabajos de esta largometrajista después de que Elías Querejeta la redescubriera por casualidad en la mexicana Y tú mamá también, en un momento en que la actriz madrileña había perdido predicamento en el cine español. Y en la inminente nueva película de Querejeta, Felices 140 (estreno, el 10 de abril), debuta en la pantalla grande la aún poco conocida Paula Cancio. “No solo se ha sabido defender al lado de Maribel o de Antonio de la Torre, sino que encima el guion le exigía adoptar acento argentino. ¡Ahora la escucho hablar y me cuesta creer que es madrileña!”.
 
   Querejeta, que impartirá un curso de 33 horas en el Centro Actúa sobre todas estas cuestiones, entre el 9 y el 31 de marzo, relató también las dificultades que encierra el minutaje en el trabajo televisivo. “Resulta particularmente difícil ajustarse a los 70 minutos que exige el 'prime time' español. Una película puede durar una hora y cuarto o tres horas, a gusto del director, pero en la tele se impone la tiranía de la parrilla. Sería una noticia maravillosa que las generalistas comenzaran a rodar formatos de 45 o 25 minutos”, resumió.
 
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