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Ignacio Montes


“Me gustaría leer en el periódico que el Málaga ha ganado la Champions”


Nació hace 21 años en Málaga, donde se grabó La dársena de poniente, que supuso su debut ante la cámara en 2006. Esa serie desentrañaba los secretos de la familia Bazán, propietaria de una naviera con delegaciones por todo el mundo. Encarnó entonces al pequeño Daniel, el hijo de un capitán de barco que fallecía en un naufragio, tras lo cual se veía obligado a vivir junto a los ricos empresarios. Y no le resultaba nada fácil, ya que no soportaba las rígidas normas del nuevo hogar ni las continuas jugarretas de su ‘amigo’ Jaime. De TVE se mudó a Cuatro con Gominolas, que contaba cómo los integrantes de un aclamado grupo musical se reencontraban décadas después de su retirada, cuando los caminos de todos ellos parecían bastante inciertos. Él vivió la fama ochentera del líder, Benja, interpretado en la madurez por un Fernando Tejero al borde del suicidio. En verano de 2008 se unió a los últimos capítulos de Los Serrano para dar vida a Juanito, el primo preferido del benjamín de esa familia numerosa, con quien cometía auténticas travesuras.
 
 

 
 
 
   Durante la cuarta temporada de La pecera de Eva fue Juan, un adolescente extremadamente sociable gracias a una elevada posición económica, aunque acudía a terapia psicológica en el instituto para aliviar su sentimiento de culpa. Como había aprendido a relacionarse solo a través del dinero, trataba mal a su abnegado padre, que había intentado suicidarse. Al final le mostraba su amor y ambos se reconciliaban. BuenAgente, la comedia que emitió La Sexta en 2011, le brindó el papel de Alex. Fue el hijo mayor del matrimonio formado por Malena Alterio y Antonio Molero, que se separaban porque ella le era infiel con un amigo. Su carácter reservado le llevaba a dedicar todo su tiempo al estudio, le preocupaban las desigualdades y apenas le interesaba el deporte, así que resultaba bastante friki a ojos de los demás alumnos del colegio. Ahora es el carismático Carlos de Vive cantando, la ficción de Antena 3 que le ha dado a conocer entre el gran público. A lo largo de esta primera temporada las cosas no le han ido muy bien: se emborrachaba hasta sufrir un coma etílico tras descubrir que su madre era una cornuda consentida, una pelea acababa con su sueño de ser futbolista profesional, hacía daño a la chica que le pretendía, tocaba la guitarra en la calle después de que su padre entrara en la cárcel por corrupción…

   Aquella primera aventura televisiva que emprendió en 2006 coincidió con el rodaje del corto El reencuentro de Alicia, al que se han sumado otros cuatro desde entonces. La protagonista era una niña de diez años que, atormentada por el paso del tiempo, se negaba a celebrar sus cumpleaños. Él puso cara a Jorge, el pretendiente que conocía sus rarezas y la aceptaba tal como era, aunque ella le despreciaba sin miramientos. Esa acritud la condenaba a estar sola cuando se hacía mayor, hasta que él reaparecía en su vida con el mensaje que una anciana había escrito para ella dos décadas atrás: debía ser menos desconfiada y amar a quien siempre hubiera estado a su lado. Eso la empujaba a ser feliz junto a tan leal hombre. Los espectadores de El billete vieron en 2011 cómo trabajaba tras la barra de un bar, donde recibía el billete de 10 euros que un excéntrico escritor había lanzado horas antes por el balcón para celebrar el fin de su novela. Una desconocida apuntaba su teléfono en tan preciado papel y él, convencido de que esos números le traerían suerte, invertía luego el dinero en una primitiva. La combinación, claro, resultaba ganadora.
 
 

 
 
 
   Desalmados le dejó colgado de una rama sobre un precipicio, a la espera de que el hombre refugiado en una cueva cercana le ayudase, pero este necesitaba que alguien más muriese para cumplir así un absurdo ritual de salvación. Al final se despeñaba, sí, aunque alguna divinidad hacía que el insolidario también cayese al vacío. Poco más tarde puso cara a Pedro, el protagonista de El hijo, un joven que apaleaba a gais en compañía de sus amigotes. Al mismo tiempo mimaba su relación furtiva con un compañero de clase, ya que le espantaba el triste ejemplo de su padre, unido durante toda la vida a una mujer maravillosa para ocultar su verdadera orientación sexual. Como el chaval amaba a su madre por encima de todo, jamás emularía semejante traición. El año pasado intervino en su última pieza, Sájara, donde era novio de una muchacha con la que quería perder su virginidad. Ambos visitaban a los padres de ella con el propósito de pedirles consejo ante ese primer coito y sin saber que ellos tenían reservada una noticia todavía más incómoda: iban a separarse. En definitiva, un amor empezaba y otro terminaba, dos situaciones que respondían a formas opuestas de vivir el sexo.

   A principios de 2008 saltó al largometraje gracias a Agustín Díaz Yanes, director de Solo quiero caminar, que se le llevó tres semanas a México DF junto a reputados actores. Y es que dio vida al vástago de una Victoria Abril que trabajaba para un violento narcotraficante mexicano. Pasó los meses estivales de 2011 rodando la exitosa Azul y no tan rosa, que ya cautivó a millones de espectadores venezolanos y aspira al Goya a la Mejor Película Iberoamericana. Después de un lustro en Madrid, su Armando regresaba a Caracas para vivir un tiempo con su progenitor, un fotógrafo gay que no le había prestado demasiada atención por estar volcado en su noviazgo. Allí, a pesar de sus complejos físicos, se animaba a quedar con una chica de una ciudad cercana. Y la historia no funcionaba, pero Cupido le sonreía enseguida.
 
 

 
 
 
   Casi toda su experiencia teatral se la debe a dos escuelas de interpretación malagueñas. Irene Viñals, responsable de La Sala, le dirigió en textos clásicos y contemporáneos: Panorama desde el puente, Locos de amor, El sueño de una noche de verano, Hamlet, Mariana Pineda, Bodas de sangre o El retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte. Su siguiente mentor fue Kiu López, del Centro Triarte, quien le confió personajes para Bufonerías, Cada oveja con su pareja y Una noche de primavera sin sueño. Garaje Lumière, un extinto espacio alternativo de Madrid, presenció en 2012 su debut como profesional con Los que besan bien. Él formó junto a Fernando Tielve una de las cuatro parejas del elenco, que presentaban historias de amor en diferentes etapas y variedades, siempre a través del sexo. Y a ellos les tocaba citarse para mantener un encuentro rápido.
 
HÉCTOR MARTÍN RODRIGO
− ¿Se acuerda del momento particular en que decidió ser actor?
− Aunque desde muy pequeño ya tenía ese sueño, fue a los 12 años cuando me apunté a mis primeras clases de teatro en Málaga. Sentí la necesidad de expresar cosas que en mi vida cotidiana no me permitía.
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó?
− Mi madre. Desde el principio me apoyó y me animó a encontrar mi camino.
 
− ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera? 
− Haber conocido el Estudio Corazza para el Actor.
− ¿A cuál de los personajes que ha encarnado le tiene especial cariño? ¿Por qué motivo?
− ¡A tres! Recuerdo al Juanito de Los Serrano porque siempre seguí esa serie desde Málaga y sus actores se habían convertido en mi familia tras un montón de semanas, así que verme de repente junto a todos ellos fue un sueño hecho realidad. Mi Armando de Azul y no tan rosa me enamoró nada más leer el guion, pero el rodaje de la película fue un regalo aún más inolvidable: disfruté durante dos meses de Venezuela y me llevé a muchas personas en el corazón. El tercero es el Carlos de Vive cantando, al que actualmente doy vida. Me siento orgulloso de formar parte de una producción humilde y cercana, realizada con grandes guiones, buenos compañeros y mucho amor.
 
 

 
 
 
− Si el teléfono dejase de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− A algo relacionado con la psicología o el arte.

− ¿Ha pensado alguna vez en tirar la toalla?
− Sí.

− ¿En qué momento de qué rodaje pensó: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
− Casi todos los días que trabajo se me pasa esa idea loca por la cabeza.

− ¿Le gusta visionar las series y películas en las que ha participado?
− Normalmente no.

− ¿Cuál considera que es el principal problema del cine español y qué solución se le ocurre para paliarlo?
− Me da vergüenza reconocerlo, pero no creo que mi respuesta vaya a aportar algo a un tema tan delicado como ese.
 
− ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Tarantino o a Burton?
− A Tarantino.

− ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le dejó al borde de la lágrima?
− Aunque no figura entre mis favoritos, conservo un recuerdo especial de Mel Gibson en Braveheart. Vi ese filme de niño y me conmovió profundamente.
− ¿Qué frase cinematográfica le gusta aplicar como leit motiv personal?
− Una de American Beauty: “Y entonces recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a la enorme belleza que hay en el mundo. Así fluye a través de mí como la lluvia y no puedo sentir otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida”.
 
− ¿Qué cinta ha visto en tantas ocasiones que se sabe alguna escena completa?
− La primera entrega de El Padrino.

− ¿Cuál fue el último largometraje que no fue capaz de ver hasta el final?
− Casi siempre me obligo a verlos enteros.
 
 
Con Guillermo García en una escena de 'Azul y no tan rosa'
Con Guillermo García en una escena de 'Azul y no tan rosa'
 
 
 
− ¿Recuerda alguna anécdota divertida que haya vivido como espectador?
− No sé si es divertida o no, pero me viene a la cabeza el día que fui a los cines Ideal madrileños para ver El árbol de la vida, de Terrence Malick. Viví un fenómeno que nunca más se ha repetido: a lo largo de la película hubo una fuga considerable de espectadores y, al mismo tiempo, otros aplaudían con entusiasmo algunos planos.
 
− ¿A qué serie de televisión está enganchado?
− Ahora mismo a ninguna.
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le han dado para ejercer esta profesión? 
− Alguien dijo que me plantease continuamente una pregunta: ¿Qué sentido tiene para mí hacer esto?

− ¿Qué punto fuerte destacaría de usted como intérprete?
− Que estoy enamorado del arte.

− ¿Y débil?
 
− A veces me cuesta mucho darme cuenta de lo anterior.

− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el siguiente proyecto que se va a traer entre manos?
− En marzo o abril comenzaremos a grabar de la segunda temporada de Vive cantando.

− ¿Qué sueño artístico le gustaría cumplir?
− Tener algo que contar por iniciativa propia y valentía para contarlo.
 
− ¿Qué tema elegiría para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
− Estos días me está acompañando Bon Iver.

− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
− “El Málaga CF se alza con la Champions League” [Risas].
 
− ¿Qué otra época de la historia elegiría para nacer?
− La Grecia clásica.

− Díganos qué le parece más reseñable de AISGE y en qué aspecto le gustaría que mejorásemos.
− Lo más reseñable es que existáis y tengáis el valor necesario para seguir haciéndolo. En cuanto a los aspectos mejorables, me resulta imposible señalar uno, pues todavía no conozco con detalle toda vuestra labor.
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