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03-12-2018

       


Los estrenos del 5 de diciembre


‘El rey’


Los fantasmas redivivos de la Transición

 

ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

Presentada en los recientes certámenes de Sevilla y Márgenes (Madrid), El rey es un explosivo drama esperpéntico inspirado en personas y hechos reales dirigido por Alberto San Juan y Valentín Álvarez. Se trata de una producción de Teatro del Barrio y más de 1.120 coproductores, con tres únicos intérpretes: Luis Bermejo, Willy Toledo y Alberto San Juan, que ya fueron también los  protagonistas de la exitosa obra en la que se basa el filme.


            En una madrugada fría y solitaria, un anciano Juan Carlos I (Luis Bermejo) es visitado por sus fantasmas. Esas apariciones son su hijo, su padre, su hermano y personajes con los que directa o indirectamente ha tenido relación: Francisco Franco, Adolfo Suárez, Felipe González, Salvador Puig Antich... Episodios muchas veces traumáticos que se extienden desde su llegada a España cuando tenía 10 años hasta su ocaso como monarca.


            

   “Vi muchas imágenes del rey Juan Carlos mientras preparaba mi papel. Luego, siguiendo las indicaciones de Alberto, hemos ido construyendo el personaje desde lo que uno siente, desde la perspectiva personal, como hemos hecho otras veces en el Teatro del Barrio”, afirma Bermejo, del que seguimos recordando su excepcional trabajo en Magical Girl (Carlos Vermut), por el que fue nominado al Goya. Últimamente le hemos visto en Ánimas (Laura Alvea y José F. Ortuño) y Tu hijo (Miguel Ángel Vivas).


   Las apariciones o fantasmas que se le presentan al rey son encarnadas por Alberto San Juan y Willy Toledo. El primero incorpora, entre otros, a Adolfo Suárez, Henry Kissinger o a Francisco Franco. “Fue toda una experiencia encarnar al dictador. Como sentir el placer de lo prohibido o de lo perverso”, describe el actor y director madrileño, con un Goya en su haber por Bajo las estrellas (Félix Viscarret) y todavía reciente su intervención en Las furias (Miguel del Arco).  

Alberto San Juan, en el papel de Franco


            Por su parte, Willy Toledo se mete en la  piel de Juan de Borbón, padre del rey emérito; Antonio Tejero, Felipe González o Salvador Puig Antich. “Aunque es una película muy política, no hemos descuidando el aspecto más íntimo del Rey, esa posibilidad, ¿por qué no?, de que esté haciendo examen de conciencia de su etapa como jefe del Estado”, señala el actor de El otro lado de la cama (Emilio Martínez-Lázaro), Crimen ferpecto (Álex de la Iglesia) o Salir pitando (Álvaro Fernández Armero).  

 

La crítica a la monarquía

“La película El rey nace de las preguntas que fueron imponiéndose mientras la crisis se hacía más y más profunda: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo es posible que los derechos elementales que creíamos conquistados e irreversibles en España resulten de pronto tan frágiles o incluso inexistentes? ¿Era esto la democracia? ¿Era esto el bienestar? Estas preguntas sobre el presente nos obligan a mirar atrás. Y atrás está siempre el franquismo. Y la Transición. Y la monarquía”, exponen los realizadores Alberto San Juan y Valentín Álvarez. Este último ha sido director de fotografía en Ana, tres minutos Vidrios partidos (ambas de Víctor Erice) y en Señor, dame paciencia (Álvaro Díaz Lorenzo). 

Willy Toledo encarna a Felipe González

            

   “Si bien el ambiente político y social es más represivo que hace unos años, ahora es posible criticar abiertamente a la monarquía, a la figura de Juan Carlos I, su papel nunca aclarado en el 23-F, la conspiración para destituir a Adolfo Suárez, los intereses en juego detrás del asesinato de Carrero Blanco. Todas las referencias que hay en la película han aparecido en distintos libros. Algunas cosas se han demostrado y en otras dejamos claro que puede haber ocurrido así, aunque no se haya demostrado”, explica San Juan.


   El rey es una apasionante adaptación del original teatral de Alberto San Juan, en la que buceamos en la historia escondida de la Transición, en la que comprobamos la distancia sideral que hay entre los que mueven los hilos del poder y nosotros, pobres ciudadanos. En la cinta estamos casi físicamente en un escenario, un espacio casi vacío de luces y sombras donde el talento de Luis Bermejo, San Juan y Willy Toledo se manifiesta en todo su esplendor. Donde a veces el drama de estirpe valleinclanesca y con tantos hechos reales de los que tenemos noticia deja paso al humor y a la bufonada. Porque el filme es, también, un divertimento, un intenso relato contado por San Juan y Valentín Álvarez con criterio, potencia y autenticidad.

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