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04-12-2017

Los estrenos del 8 de diciembre

‘Fe de etarras’
 
 
 
COMANDO ARMADO SIN COCINERO

 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Presentado con éxito en el pasado Festival de San Sebastián, este nuevo filme del donostiarra Borja Cobeaga insiste con genio en su peculiar y original manera de abordar la comedia. Cuatro excelentes protagonistas son sus cómplices y médiums en esta producción de la plataforma Netflix.

   Verano de 2010 en una ciudad española. Un comando de ETA ocupa un piso franco a la espera de una orden para entrar en acción. Viven rodeados de vecinos que gritan de júbilo con cada gol de la selección, que está a punto de ganar el Mundial de fútbol. El jefe del grupo, Martín (Javier Cámara), trata de mantener alta la moral de los activistas, pero allí nadie sabe cocinar… y en los pisos francos de ETA siempre se ha comido “de la hostia”. Ese sí que es un gran problema.

 
   El riojano Javier Cámara es un maestro inigualable en papeles que combinan la comedia y el drama. Sus dos Goyas por Vivir es fácil con los ojos cerrados (de David Trueba) y Truman (Cesc Gay) atestiguan esa habilidad para sintonizar ambos géneros. “Solo hay una forma de tomarse en serio lo que dice mi personaje, y es reírse a carcajadas, puesto que sus puntos de vista son absurdos y patéticos”. Cámara se anotó un gran éxito a principios de año con Es por tu bien (Carlos Therón).

   Uno de los aspectos más hilarantes de la cinta lo brinda el papel de Julián López, quien encarna a un simpatizante etarra de Chinchilla (Albacete) experto en explosivos. “Me partí de risa leyendo el guion de Borja y Diego [San José], del que tenía noticia desde que hice con ellos No controles. Los cuatro personajes principales son creíbles y entrañables porque, pese a querer ser violentos, están perdidos y confusos”, comenta López. Pronto veremos al conquense junto a Dani Rovira en Superlópez (Javier Ruiz Caldera), cuya historia también brota de las cabezas prodigiosas de Cobeaga y San José.

    Miren Ibarguren (en la piel de Ainara) es muy popular por su Yolanda Morcillo en la serie La que se avecina. Antes también trabajó para Telecinco en otras dos producciones: Anclados y Aída. “El humor de Fe de etarras es sutil, tiene muchos matices. Así hemos abordado la película”, explica la intérprete donostiarra.
 Otro triunfador es Gorka Otxoa. Se encarga aquí de Álex, desconcertado en el tipo de relación que tiene con Ainara. Ha pasado por ficciones televisivas como Águila Roja, Velvet, Allí abajo… “Lo fundamental para acercarse a personajes como los de la película es darse cuenta de los seres que están en ese piso, tan limitados y torpes como el que más. Así es posible reírse a gusto con ellos y de ellos”, señala Otxoa, el protagonista de Pagafantas, la ópera prima de Cobeaga.

   Resulta igualmente importante en el filme Ramón Barea (Artetxe, jefe militar de ETA),  que ya fue actor principal a las órdenes de Cobeaga en Negociador. O la veterana Tina Sáinz, una de las vecinas del piso franco, con Torremolinos 73 (Pablo Berger) en su extenso currículum. Luis Bermejo da vida a un vecino del edificio que siempre está a la caza de posibles yihadistas, un rol muy alejado del que le confió Carlos Vermut para rodar Magical Girl. Josean Bengoetxea  pone cara a un militante etarra y la madrileña Bárbara Santa-Cruz hace de hija de Tina Sáinz.

Provocar carcajadas
Fue muy comentado durante el Festival de San Sebastián un cartel de la película (ya retirado) que tachaba la frase “Yo soy español”, coreada por los aficionados durante el Mundial de Sudáfrica de 2010. “La intención de la película es provocar carcajadas, en ningún caso molestar o herir sensibilidades”, han declarado el director Borja Cobeaga y el coguionista Diego San José. Ellos forman el dúo de escritores de la cinta con más taquilla del cine español, Ocho apellidos vascos, que realizó Emilio Martínez-Lázaro.

   Fe de etarras se ve con interés y sorpresa, a veces riéndonos sin parar de las barbaridades que va encadenando el personaje de Javier Cámara, quien revalida su merecida presencia entre los dioses de nuestro celuloide. Le acompañan con igual acierto Julián López, un cómico que llena la pantalla, así como la pareja de tortolitos que forman Gorka Otxoa y Miren Ibarguren, desinteresados en el entorno que les rodea. Nos harán pasar un buen rato entre gritos más o menos lejanos de “¡gol, gol, gol!”. 

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