Entrevistas

18-12-2018

La galardonada, con Antonio Vico. Fotografía: Alfredo Arias

Anna Maria Barbany


“Los actores tenemos la inmensa suerte
de trabajar con nuestra alma”


BEATRIZ PORTINARI

Un premio entregado por compañeros significa un reconocimiento y un abrazo invisible que reconforta. No puedo sentir más que agradecimiento ante este galardón, pero sospecho que me lo dan por cumplir años. Sí reconozco que echo de menos los puntos de reunión que antes teníamos en este pequeño mundo artístico: bares a las salidas de los teatros, rincones donde los actores nos veíamos y hablábamos más. Eso se ha perdido. Nos vemos menos, y son actos como este los que recuperan lo que significaba la comunidad de actores. 

   El del teatro sigue siendo un mundo difícil. No recuerdo una época fácil. De hecho, nunca lo ha sido. ¿Quién nos ha dicho que un tiempo pasado fue mejor? A los jóvenes que empiezan ahora les diría que han elegido una carrera preciosa, pero muy sacrificada, en la que solo permanece el que no se rinde. Y que no esperen a elegir, porque no podrán escoger sus personajes: serán elegidos por ellos. Cuando decides jubilarte, como yo, es porque realmente quieres. Y es que a estas alturas aún hay papeles: harás de mujer joven, después de madre, de abuela. Esta hermosa profesión es un trabajo en el que dejas una herencia, igual que los músicos, los pintores... Tenemos la inmensa suerte de trabajar con nuestro cuerpo, nuestra voz, pero sobre todo con nuestra alma. Y eso es lo que no se aprende en las escuelas de teatro y los jóvenes intérpretes deben cultivar. 

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