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18-02-2019

El Nuevo Teatro de la Felguera, momentos antes de comenzar la gala, presentó un aspecto magnífico


El orgullo del doblaje se vuelve contagioso en los terceros Premios Take


La localidad asturiana de Langreo acoge una gala nacional y pionera que aparcó las reivindicaciones del sector para abrazar un tono esperanzador


FERNANDO NEIRA (@fneirad)

Los Premios Take se aproximan bastante, definitivamente, a la categoría de milagro. No es ya que los primeros galardones nacionales para testimoniar la admiración hacia los maestros del doblaje nacieran por el empeño de una asociación de entusiastas asturianos. De cara a esta tercera edición, y por aquello de rizar el rizo, la gala de entrega se trasladó desde la capital ovetense al concejo fabril de Langreo, a casi media hora de la bella y cordial Vetusta. Y allí, en el flamante Nuevo Teatro de La Felguera, el auditorio en pleno acabaría saludando en pie y con toda solemnidad las notas de Asturias, patria querida

 

   La culpa, en la mejor de las acepciones, es de la Asociación Cultural de Ocio y Entretenimiento (OCEN), la cooperativa del Principado que prendió la llama y está logrando consolidarse desde una región periférica. Bueno es que se nos vaya disipando esa vieja idea de que todos los meollos gravitan en torno a Madrid, Barcelona y demás escenarios mayores. El alcalde de Langreo, Jesús Manuel Sánchez, casi no daba crédito al hecho de que su municipio (40.000 habitantes) albergara unas distinciones de ámbito estatal y con nutrida presencia tanto de la escuela catalana del doblaje como de la madrileña, que para algo se había fletado la víspera un autobús desde la capital. “Todos los aficionados al cine hemos compartido tardes con ustedes”, se admiró el regidor, predispuesto a volver a dar la bienvenida a este colectivo artístico en otras futuras entregas.

 

   Los actores de doblaje son los grandes desconocidos en el sector audiovisual y, desde luego, aquellos de los que menos noticias tiene el gran público de entre las diferentes profesiones representadas por AISGE. “Una señora se quedó mirándome hace un momento a la entrada del teatro y dijo que le sonaba mi cara”, revelaba el actor Mario Pardo, delegado de esta entidad en San Sebastián, oficina desde la que también se ofrece cobertura a los territorios de Asturias, Navarra y La Rioja. “Y lo curioso”, prosiguió, “es que muchos actores de doblaje nos suenan al oído tan familiares como el Himno de Asturiasque escuchamos hace un momento”. Por eso la Fundación AISGE viene contribuyendo a la causa de los Take desde su alumbramiento, en 2017, y el propio Pardo ha asistido a todas las galas y ejercido en ellas de entregador.


Mercedes Montalá


   La progresiva consolidación de estos trofeos se vio clara este sábado 16 de febrero en el tono de los discursos y demás intervenciones. Hasta ahora, las ediciones previas de los Take se habían caracterizado por una cierta cantinela de lamentación, puesto que no son pocas las veces que los dobladores se sienten ignorados o incomprendidos. En este tercer encuentro, sin embargo, las quejas dejaron paso al orgullo. El grueso de los intervinientes sacaron pecho ante la fuerza de sus vocaciones, agradecieron a la vida la suerte de seguir trabajando en aquello que los hace más felices y animaron a los jóvenes profesionales en ciernes a que no abandonen sus sueños.

 

Dos horas y media de emociones

No todos los destinatarios de los trofeos pudieron desplazarse hasta Langreo, bien por cuestiones laborales o de logística familiar, en una cita que ha pegado el estirón hasta las 26 categorías. Hubo algún murmullo entre las butacas cuando el presentador, Juan Ignacio Rodríguez, avisó con su timbre perfecto (como todos los de la noche) sobre los apartados que se avecinaban. Sin embargo, las emociones fluyeron a buen ritmo: dos horas y media, discursos casi siempre dinámicos y un patio de butacas en el que prendía una y otra vez el jovial entusiasmo.


   Nadie como Mercedes Montalá, Premio Take a actriz de doblaje de cine, supo contagiar ese mismo entusiasmo. La anécdota de su primera tarde frente a un micrófono, en el estudio del mítico Alberto Trifol, fue memorable. “Estaban doblando la serie sobre Martin Luther King y Alberto quiso concederme mi primera frase. Era un personaje muy secundario que solo decía: ‘Estoy esperando el autobús’. Cuando llegó el momento, estaba tan nerviosa que me salió ‘autobuuuuuuuuuús’. La pobre María Luisa Solá, que se encontraba detrás de mí, no sabía dónde meterse…”, relató entre risas. “El propio Trifol se acercó para decirme: ‘Nena, tú no sirves’. Pero aquí estoy, y llevo 30 años. Si alguien se atreve a deciros algo así, no le escuchéis. Seguir trabajando en esta profesión ya es un triunfo, incluso aunque no hubiera llegado a doblar a ninguna primera actriz”.

 

   El apartado masculino al mejor doblaje de cine fue a manos de Sergio Zamora, que ha apuntalado su trayectoria al haberle prestado la voz al aplaudido Rami Malek, el hombre que da vida a Freddie Mercury en la exitosísima Bohemian rhapsody. Zamora no pudo asistir en persona, pero envió un mensaje en el que se mostraba optimista con ese personaje. “A ver si conseguimos también el Óscar para la interpretación de Freddie, que era espectacular”, resumió.


Jesús Pinillos


   Los Take de animación, un género en el que tan decisivo resulta el doblaje, respaldaron esta vez el buen hacer de Estíbaliz Lizárraga y Jesús Pinillos, ambos presentes en la ceremonia. Lizárraga (que da voz a Doraemon, nada menos) se dijo “afortunada de formar parte de esta pequeña gran familia de la profesión” y basó sus logros profesionales “en haberle puesto siempre cariño, ilusión y ganas, tener propósito de mejora desde el respeto y la admiración… ¡y en que los vascos lo hacemos todo en cuadrilla!”. Pinillos, clave en la serie infantil Somos osos, asumió “haber ido aprendiendo algunas cosillas tras estos 32 años de oficio” y se congratuló del nivel que advierte en las escuelas. “La primera vez que yo entré en un estudio me quedé encandilado, pero ahora estoy viendo en las nuevas generaciones igual amor y pasión. Ojalá que algún día las partes artística, técnica y empresarial avancen por el mismo camino cogidas de la mano”.

 

   Ana de Castro se llevó el Take en el área de videojuegos (Far cry 5), pero su emoción no le impidió advertir que los premios no son “ninguna ciencia exacta”. “Decir que alguien es el mejor de su categoría es muy subjetivo. A mí me rodean muchas compañeras a las que admiro y de las que aprendo pegando el oído al televisor”, resumió. Desde Badalona se personó en Langreo Ramón Canals para recoger el Take de videojuegos por The legend of Zelda breath of the wild, y él no fue menos a la hora de “compartir” los halagos. “Todos los compañeros del doblaje, los actores y actrices pero también los directores, adaptadores o traductores luchamos cada día para que se nos respete más”. 

 

   De Castro tuvo ocasión de subir una segunda vez al escenario como destinataria del Premio Take del público, una categoría para la que la organización llegó a contabilizar un total de 31.898 votos. “Para los que no sois de aquí, que sepáis que eso es más gente de la que cabe en los estadios de El Molinón o el Carlos Tartiere”, resumió gráficamente el presentador, siempre ágil a la hora de sugerir sonrisas. En el apartado masculino, los 31.019 votos del público sirvieron para consagrar a Pablo Tribaldos (Piglet en Winnie the Pooh o Jeremy en Phineas & Ferb). “No sabéis lo que significa para mí este premio”, confesó, “porque cuando yo empecé no había ninguno. El premio era trabajar. Es tan difícil llegar como mantenerse, y todos sabemos que los bares están llenos de actores que se buscan la vida como camareros”. Tribaldos sugirió “que en las series respeten las voces de las temporadas anteriores, porque esta profesión tenemos que cuidarla entre todos”.


Ana de Castro


   Llegados al doblaje en televisión, los parabienes le correspondieron a Nuria Trifol (Natalie Portman, Anne Hathaway, Christina Ricci, Keira Knightley… y en la actualidad, la serie Barry), que dedicó su triunfo a “mi auténtico maestro, mi padre [Alberto Trifol]”. El equivalente masculino se lo llevó José García Tos, y el motivo de su ausencia en el Nuevo Teatro de la Felguera era fácil de colegir en el vídeo de agradecimiento, donde una niña de corta edad no paraba de corretear mientras él prometía “asistir otro año y pasármelo genial con vosotros”.

 

   Tampoco pudieron personarse los Premios Take Dorados por toda una vida dedicada a la profesión, dos históricos tan indiscutibles como Selica Torcal y Arsenio Corsellas. Este último, que envió un saludo por vídeo excusándose por un postoperatorio, encapsuló con elocuencia el sentir más generalizado en la sala: “Quiero mucho esta a veces incomprendida profesión y a todos sus componentes”. Casi ya al final, Carlos Novoa protagonizó una novedad del año al recibir el Take al mejor doblaje en lengua asturiana, un sector aún minoritario e incipiente. “Por nuestra llingua y nuestras gentes, grabaos el asturiano en los corazones”, resumió Novoa.

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