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15-07-2014

El autor del artículo, en pleno rodaje

El autor del artículo, en pleno rodaje

“He aprendido a amar incondicionalmente
a los actores”

El director de ‘Seis puntos sobre Emma’ o el premiadísimo corto ‘Los gritones’ relata cómo es su trabajo con intérpretes jóvenes
 
ROBERTO PÉREZ TOLEDO
Me lo preguntan a menudo: ¿cómo eliges a tus actores? Y nunca sé bien qué responder. Suelo balbucear que prefiero evitar los castings como tales, pues me parecen una forma fría, antinatural, muy poco exacta y un tanto hostil de conocer a un actor o de atisbar siquiera su verdadero potencial. ¿Y entonces?  Entonces contesto que me gusta más tomar un café con él o ella, escudriñar trabajos previos… o poner a funcionar mi radar. ¿Qué radar?, me interrogan. Uno que quiero pensar que tengo cuando se trata de elegir a los protagonistas de mis historias.
 
   Hasta ahora he sido mi propio director de casting, y así espero que siga siendo (con todos mis respetos, claro está, a la labor de los directores de casting). De momento me voy apañando. O será que, quizás por aquello de haber dirigido películas pequeñas, aún no he experimentado eso que cuentan que pasa: estar en un despacho con directivos de una cadena de televisión decidiendo un reparto en función de cuánto se supone que vende en taquilla, sin que importen demasiado los rostros ideales que tenías en mente mientras escribías. Cuando me ocurra, si me ocurre, ya os contaré.
 
 

Descargar'>El elenco al completo de 'Los amigos raros', última película de Pérez Toledo

El elenco al completo de 'Los amigos raros', última película de Pérez Toledo

 
 
   Mientras, veo muchos cortometrajes, acudo a todas las obras de teatro (micros, medianas, grandes, muestras de escuelas) que puedo, me trago al menos el primer capítulo de cada serie que se estrena, echo un vistazo a los videobooks que me envían a través de las redes sociales, escucho recomendaciones de compañeros… Intento estar muy alerta, vaya. Siempre en busca de intérpretes que me inspiren a la hora de materializar futuros guiones. Lo considero mi obligación, parte esencial de mi trabajo.
 
   Los personajes de mis historias se mueven, en su mayoría, en una franja de edad entre los veintipocos y los treinta y algo. Ya crecerán, como voy creciendo yo, pero ahora mismo es esta la etapa vital en la que, como guionista, hallo los conflictos que más me interesan en cuestiones relacionadas con los vínculos afectivos: el amor, el desamor, el amor que se disfraza de amistad, el deseo, los sentimientos no correspondidos, los que sí son correspondidos... ¿Acaso no caben todos los géneros, hasta el más terrorífico, en el universo de una relación de pareja? Pero no nos metamos en jardines, que esto va de actores, de los actores que me acompañan cuando se trata de convertir en imágenes verdaderas las líneas de guion que escribo.
 
 

Junto a Verónica Echegui

Junto a Verónica Echegui

 
 
   Así, con cada nuevo proyecto, toca comenzar la búsqueda del reparto perfecto en ese territorio de los actores jóvenes. En esa horquilla me topo con actores ya curtidos y con otros que empiezan, con algunos que ya lo han hecho todo y otros que apenas nada, con los que se están formando todavía y los que ya han terminado, con los que tienen clarísimo que actuar es su vida y los que dan tumbos en busca de alguna señal reveladora. Con los que conservan la ilusión intacta y los que ya irradian el cierto desencanto de comprobar que los sueños no siempre se cumplen, o no al menos con la rapidez que uno espera. Pero todos, siempre, dispuestos a lanzarse apasionadamente a la piscina conmigo en cuanto les propongo algún reto, grande o pequeño: ya sea una película de largo recorrido o un cortometraje instantáneo para grabar en unas cuantas horas el próximo fin de semana.
 
   Es en esta juventud actoral en la que he encontrado hasta el momento mi materia prima más preciada. Los intérpretes con los que he ido formando, a fuerza de repetir con muchos de ellos, una familia de la que me enorgullezco y por la que me siento privilegiado.
 
 

Descargar'>Un momento del rodaje de 'Los amigos raros'

Un momento del rodaje de 'Los amigos raros'

 
 
   Esta familia arrancó cuando, tras licenciarme en Comunicación Audiovisual en Salamanca, llegué a Madrid y empecé a necesitar actores para mis primeros cortos. En aquellos iniciáticos escarceos con la cámara (Lluvia y En otra vida) trabajé con Raúl Prieto, un tipo grande, ahora imprescindible, y siempre brillando, en los montajes teatrales de Miguel del Arco. Después vinieron David Velduque en Estrela, Alejandro Albarracín e Iñaki Ardanaz en Bailad para mí o Nacho Aldeguer en Vuelco, entre otros tantos. Con Albarracín he repetido en Nuestro propio cielo, Rotos y Al final todos mueren. Con Aldeguer también; él me ha regalado una interpretación clave en mi cine: la de Ricky, el chico con discapacidad psíquica en mi ópera prima en el largometraje, Seis puntos sobre Emma.
 
   Y más: Ruth Armas y Fran R. Castillo en Los gritones, Dani Herrera en Manguitos, Jonás Berami y Laura Díaz en Blanco escayola; Elena Furiase, Elisa Mouliaá, Javier Calvo, Dani Muriel y Anita del Rey en Rotos… Actores incipientes, firmes promesas o intérpretes ya consolidados con los que he crecido y avanzado rumbo a lo siguiente. Una gozada.
 
   Hasta llegar a mi ópera prima larga, Seis puntos sobre Emma, estrenada en mayo de 2012. Y no hay día en que no me sienta afortunado por haber podido contar en ella con la que para mí es la actriz más inconmensurable de su generación, Verónica Echegui. Dirigir a Verónica en el personaje de Emma ha resultado una de las experiencias más arrebatadoras de mi filmografía. Y junto a Echegui, otra bestia parda que se comerá el mundo, Álex García; un niño prodigio del cine español que madura con brío, Fernando Tielve; y una actriz de poderosas armas aún por descubrir, Mariam Hernández.
 
 

Descargar'>El reparto de 'Al final todos mueren' (2013)

El reparto de 'Al final todos mueren' (2013)

 
 
   En la película colectiva Al final todos mueren, que estrenamos el año pasado, se sumaron a la familia Andrea Duro, Andrea Ros, Javier Zapata y Juan Trueba. Y hace apenas unos meses me embarqué en la locura de gestar un #littlesecretfilm, con lo que ello conlleva: rodaje más que exprés y presupuesto prácticamente inexistente. De este abrupto pero gratificante embarazo nació Los amigos raros, protagonizada por diez jóvenes actores. He trabajado por primera vez con Adrián Expósito, Ventura Rodríguez, Néstor Losán, Violeta Orgaz y Román Reyes. He repetido con Andrea Duro, Dani Herrera, Javier Zapata, Laura Díaz y un habitualísimo compañero de aventuras, David Mora.
 
   Me seguiría deshaciendo en elogios infinitos hacia todos los citados y otros muchos a los que no he nombrado. A lo largo de estos 15 años haciendo pelis cortas y algunas más largas he entendido que mis guiones dependen intrínsecamente de los actores y he aprendido a amarlos incondicionalmente. A los intensos, a los pragmáticos, a los excéntricos, a los arrolladores, a los frágiles, a los que me vuelven loco con 300 propuestas, a los que hacen ruidos raros (“calentar la voz”, lo llaman) antes de rodar un plano, a los que te preguntan hasta la marca del dentífrico que usa su personaje porque a ellos les resulta un dato trascendental en la secuencia… A todos ellos, gracias por tanto.
 
 

El ojo cinematográfico de Roberto Pérez Toledo

El ojo cinematográfico de Roberto Pérez Toledo

 
 
   Me he vuelto adicto a la magia; porque es magia, aunque suene tópico, trabajar con seres humanos delante la cámara. Por eso siempre digo que, como director (y aunque uno nunca diga que de estas aguas no se bebe), no me estimula el cine de animación. Porque soy yonqui de lo que ocurre cuando pronuncio “acción”, de ese momento repleto de posibilidades, de esa toma irrepetible que será la que finalmente monte.
 
   No hay mayor efecto especial que el trabajo de un actor. Estoy convencido. Y tengo suerte por poder disfrutar del espectáculo desde la primera fila.
 
 
Roberto Pérez Toledo (Lanzarote, 1978) es director y guionista
 

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