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20-03-2019


"Estamos en un momento apasionante para nuestra industria audiovisual, pero consolidémoslo"


El ministro de Cultura, José Guirao, hace un balance positivo de la situación del sector y le pide consenso interno en su diálogo con la Administración 


RUBÉN DEL PALACIO

La consultora PwC ha presentado este 20 de marzo su informe La oportunidad de los contenidos de ficción en España durante un desayuno informativo de Europa Press que ha contado con la presencia de algunas de las voces de mayor autoridad en el audiovisual: José Guirao (ministro de Cultura), Mariano Barroso (presidente de la Academia de Cine) o Raúl Berdonés (presidente del Grupo Secuoya). Actualmente esta industria emplea en el país a más de 18.000 personas y obtiene unos ingresos de 4.115 millones de euros, contribuye al PIB con 812 millones y genera una recaudación fiscal de 264. De este extenso documento, capitaneado por Manuel Martín Espada (responsable de Mercados en PwC), se extrae una conclusión prometedora: el sector crece bien en el mundo y en España, y lo hace pese a un entorno adverso.

   Martín Espada dio cuenta de esa realidad al afirmar que la industria audiovisual a nivel global ha duplicado su volumen durante los 15 años comprendidos entre 2003 y 2018, pues sus ingresos han crecido de 241.000 a 462.000 millones de euros. Y semejante milagro, en plena crisis. "Dicho incremento se aceleró desde 2013 tanto por la presencia de muchos más canales en abierto como por la irrupción del OTT [plataformas de contenidos en Internet]. La frecuencia de consumo es mayor, observamos cierta voracidad", resumió. Una feliz consecuencia de esos ingresos es que conllevan un astronómico aumento de la inversión en ficción, hasta el punto de que Netflix baraja destinar 22.000 millones de dólares a contenidos en 2022.

   ¿Qué papel puede jugar España en esta tendencia? Manuel Martín Espada habló de América Latina como un mercado prioritario donde exportar obras españolas: "En los países latinoamericanos se consumen sobre todo contenidos importados, mientras que aquí el 90 por ciento son de producción local". En este sentido, el idioma constituye un privilegio, a juicio del ministro José Guirao: "Una ficción hecha en español tiene un potencial de 550 millones de espectadores sin necesidad de traducción. Otro filón para el audiovisual pasa por "traer aquí producciones de habla no hispana", añadía desde PwC el responsable del informe, "aprovechando las ventajas de tener unos costes inferiores a la media europea y de EEUU y la calidad de nuestros profesionales. En la agenda de los agregados económicos de las embajadas, en la del ICEX... debería figurar el objetivo de intentar atraer obras extranjeras. Podemos convertirnos en un destacado centro de producción para todo el mundo". Muestra de ello es la decisión de Netflix de instalar en Madrid su hub para Europa. O la grabación de algunos episodios de la serie Juego de tronos en distintas localizaciones de nuestra geografía. Precisamente la todavía contenida penetración de las plataformas online en España, que en 2018 rozó el 26 por ciento, se torna en oportunidad para que crezca aún más la demanda de contenidos a medida que evolucione su implantación.



El ministro de Cultura, durante la apertura del desayuno audiovisual de Europa Press


José Guirao: "Necesitamos argumentos que justifiquen
una fiscalidad especial para las industrias culturales"


- Cine. Lo mejor: "El audiovisual está sufriendo cambios vertiginosos que resultan positivos para la industria porque toman como base el talento. Nuestro cine se valora dentro y fuera de nuestras fronteras, lo cual no sucedía hace apenas unos años. Y la cuota de las películas españolas en salas registró un incremento en 2018, todo un mérito si se tiene en cuenta la caída de visitas por la proliferación de distintas pantallas. Se han abierto las temáticas que históricamente venía abordando".

- Cine. Asignatura pendiente: "La presencia de nuestra ficción en grandes festivales del mundo tiene un déficit relacionado con el marketing o la dificultad del audiovisual para obtener recursos de otros sectores. Que la industria norteamericana confíe no solo en nuestros directores y actores reconocidos, sino en nuestros productores y técnicos".

- Televisión. Lo mejor: "Las series están en su mejor momento. La variedad de plataformas ha abierto el abanico de temáticas y formatos de la ficción, que ya consigue conquistar a públicos de todo tipo y edad. Se ha alcanzado la sofisticación de las series, que no se crean solo para el mercado español, sino para el internacional. El fenómeno desatado por La casa de papel es el más claro ejemplo, y también los de títulos que sirven de inspiración para adaptaciones a otros territorios y culturas".  

- Compromiso público con el audiovisual: "Es un sector de enorme dinamismo y gran capacidad de crecimiento. A ello contribuye que España se sitúa en un entorno política y económicamente seguro, que tiene más horas de luz y variedad de paisajes que otros países para trabajar en espacios exteriores, que presenta unos costes muy competitivos... La Administración siempre es más lenta que la realidad, la generación de debate y la creación de leyes va más despacio que el avance de la industria. Y debemos estar a la altura. Hay que repensar la fiscalidad de la cultura. Somos diferentes a otras actividades porque trabajamos con la creatividad, con valores éticos y estéticos, pero necesitamos argumentos que justifiquen una fiscalidad especial respecto al resto del entramado económico del país. Y solo se podrá defender esa legítima diferenciación con productos de calidad".

- Necesidad de acuerdo dentro del sector: "El audiovisual debe llegar a acuerdos internos en su negociación con la Administración. He recibido mensajes distintos e incluso contradictorios. La industria necesita un consenso. Si no lo alcanza, difícilmente mejorará su imagen: tiene que fijar su posición en la sociedad, y esa posición debe ser lo crucial para el sector. La reputación debe construirse en torno a los conceptos de importancia para los ciudadanos y calidad de las obras. Que la fragmentación del mercado audiovisual no sea un escollo para su consolidación".



De izquierda a derecha: Gonzalo Sánchez (presidente de PwC), Raúl Berdonés (presidente del Grupo Secuoya), Mariano Barroso (presidente de la Academia de Cine) y Manuel Martín Espada (responsable de Mercados en PwC)


Barroso vs. Berdonés, cine vs. televisión


Tras las palabras del ministro, Mariano Barroso y Raúl Berdonés coincidieron en que los incentivos fiscales a la producción retornan al fisco las cantidades invertidas, incluso más. "El dinero invertido en los últimos Goya se ha multiplicado en beneficios. Hay 10 o 12 ciudades interesadas en acoger la próxima gala", explicó a modo de ejemplo el presidente de la Academia de Cine. Y el presidente del Grupo Secuoya sonó más contundente: "Esta industria aporta al Estado mucho más de lo que recibe. Y aun así avanzamos".

   Aunque Barroso admitió que "nos habíamos quedado huérfanos y hemos encontrado la oportunidad de generar nuevos contenidos gracias a las plataformas", en clara alusión a su exitosa serie El día de mañana para Movistar+, insistió en defender la importancia del celuloide en estos tiempos de revolución: "Debemos reconocer al cine su papel de formador de creadores para el conjunto del audiovisual. Todos venimos del cine, es nuestro espacio soñado. De hecho, ahí está el deseo de tener la pantalla más grande posible en nuestras casas".

      En esa opinión diferiría después Berdonés, para quien "la posición actual del sector en España se debe también a la televisión en abierto. Tenemos la mejor que hay en el mundo. No olvidemos que demandaba y sigue demandando numerosos contenidos de ficción". Su loa a la calidad de las producciones para la televisión convencional es extensible al actual panorama de los operadores en streaming, con tres series nacionales entre las 20 de mayor éxito en todo el planeta gracias a Netflix. "La casa de papel ha sido el cohete que ha hecho que desde todas partes se empiece a mirar hacia España. En talento ya estamos al nivel de EEUU".

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