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¡SELFI!  UN CUESTIONARIO PARA NO CORTARSE UN PELO

 
Jazmín Abuín
 
Un batidor de huevos como micrófono, adicción al jengibre y miedo al payaso de 'IT'
 
 
 
 
• Nada más levantarme... me preparo un vaso de agua con limón y una infusión con tomillo, jengibre y canela.
 
 
• La primera página web a la que le echo un vistazo cada día… es la del periódico Toronto Star y la de El País. Luego miro la de Soloactores. Bueno, vale, a veces es más bien al revés [risas].
 
 
• El objeto más preciado que tengo por casa… es un gramófono antiguo para discos de pizarra. Me lo regaló una de mis mejores amigas hace 10 años y ha ido conmigo a todas partes desde entonces.
 
 
• Las horas se me pasan volando cuando… ¡Se me pasan volando casi siempre! Cuando estoy con mi gente, cuando estoy cerca del mar, cuando estoy en mi tierra, cuando estoy en contacto con la naturaleza, cuando canto, cuando ensayo, cuando actúo sobre un escenario o delante de la cámara, cuando estoy rodeada de niños, cuando escribo, cuando doy clases...
 
 
 Confieso que no puedo evitar la manía de… comer jengibre a todas horas y mirar el móvil más de lo que me gustaría.
 
 
 No me acuesto sin… hablar con mi familia, aunque sea por WhatsApp, y hacer un poco de meditación.
 
 
 Jamás olvidaré el momento en que… nació mi hermana. ¡Lo mejor que me ha pasado en la vida! 
 
 
 El juguete que me volvía loca de niña… Tenía una muñeca que se llamaba Paula y hablaba con ella como si fuera una persona. ¡Aún hoy le aseguro a la gente que me contestaba! Pero mi entretenimiento preferido era un karaoke con el que mi hermana y yo cantábamos a todas horas. Antes de eso utilizábamos el batidor de huevos, que hacía la misma función.
 
 
 Mis primeros recuerdos televisivos… debieron ser de Falcon Crest. Tendría poco más de un año cuando llamé a un camarero 'Chu-Li' [en alusión al mayordomo de esa serie, llamado Chao-Li]. Y luego Barrio Sésamo, Punky Brewster, Arnold, Los Fruitis, Los trotamúsicos, La aldea del arce, Fraggle Rock, Dragones y mazmorras, La tribu de los Brady... ¡Viva la tele de los 80 y principios de los 90!
 
 
 La interpretación me cambió… La vida. Para ser actor tienes que ponerte en la piel de tanta gente y comprender tantas situaciones que aprendes a empatizar. Ves el mundo a través de más ojos que los tuyos propios. Siempre digo que este oficio humaniza. 
 
 
 La última vez que un admirador me sorprendió... Hace poco, en una tienda de música, la dueña me dijo desde el mostrador: "¿Pero por qué te han matado?". Me parece increíble el cariño que nos tienen y lo incondicionales que son los fans. En mi último cumpleaños recibí a través de las redes sociales un montón de vídeos, montajes de fotos, un calendario personalizado... ¡Una vez incluso nos enviaron a Sheyla Fariña y a mí una caja llena de productos típicos de Menorca! Una estudiante de Periodismo que sigue la serie Acacias 38 me pidió recientemente una entrevista. Cuando llegué a la cita vi que la acompañaba su hermana, que había venido desde Andalucía solo para conocerme. Esas cosas son un chute de energía que te anima a dar lo mejor de ti misma.
 
 
 Cuando necesito suerte llevo conmigo… un montón de amuletos de las personas importantes en mi vida. Mi familia y amigos saben que creo mucho en la energía, así que todos me van regalando pulseras, piedras, colgantes... A veces llevo algunos 'escondidos' para que no me vean con 300 cosas encima. Tengo una medallita que me ha regalado mi abuela y que llevo siempre.
 
 
 Soy un absoluto desastre... con la plancha. Cada vez que tengo que planchar algo me da miedo quemarlo. Y como buena zurda, tampoco soy muy hábil con los abrelatas, los peladores y demás cosas concebidas para diestros. Que son casi todas, por cierto.
 
 
 La última vez que pasé vergüenza... El otro día recibí una notificación de Hacienda, y cuando fui a Correos a buscarla, ya no estaba. Me dijeron que llamase, así que tras marcar el teléfono saludé así: "Buenos días. Mire, he recibido una carta del Ministerio del Tiempo...". La mujer casi se muere de risa y yo no sabía dónde meterme cuando me di cuenta de lo que había dicho.
 
 
 La app más reciente a la que he hecho hueco en mi móvil… Apalabrados. ¡Estoy enganchadísima!
 
 
 Flipé por la casualidad de... No creo mucho en las casualidades. Creo que las cosas casi siempre pasan por algo. Cuando estamos en un lugar y en un momento concretos, lo hemos elegido de alguna manera por un motivo, seamos o no conscientes de ello. 
 
 No tengo pelos en la lengua para hablar de… ¡Lo que sea! No se debe tener miedo de hablar de lo que sea y delante de quien sea cuando lo que uno dice se corresponde con lo que piensa, con lo que siente y también con lo que hace. Siempre hay que tratar las cosas con respeto, por supuesto, pero eso de callar por miedo es algo muy dañino que deberíamos cambiar.
 
 
 La gente se parte de risa si cuento... una de mis jazadas. O cada vez que mando una nota de audio. Son tan largas que la gente no sabe si reírse o temblar. Algunos me dicen que tengo alma de clown. Hacemos más gracia a los demás cuando nos reímos de nosotros mismos.Y me encanta reírme de mí.
 
 
 A veces me miran como un bicho raro por… casi todo. Cuando tienes una forma de ver el mundo diferente a la de muchos e intentas vivir conforme a ella, siempre hay gente para la que eres un bicho raro. Pero eso es genial, ¿no? Remar a contracorriente. También te rodean personas que no te mirarán así nunca, hagas lo que hagas. 
 
 
 Menudo susto me llevé cuando… Soy la persona más fácil de asustar del mundo. ¡Es sencillísimo quitarme el hipo! Ir conmigo a la casa del terror se convierte en una comedia para mis acompañantes [risas]. Pero miedo no, ¿eh?, solo susto.
 
 
 Un personaje histórico con el que me habría tomado un café… ¡Juana de Arco! Y Rosalía de Castro. Y cualquier filósofo griego. Jesucristo, el Ché, Nelson Mandela, Ghandi. También se me ocurren unas cuantas preguntas para los políticos que tenemos actualmente en España, aunque probablemente sus respuestas no servirían de mucho. 
 
 
 No me resisto cuando en la carta de un restaurante veo… sushi, pulpo, pimientos de padrón, tortilla, calabacín, lasaña vegetal... Sin olvidar la comida hindú, cualquier cosa que lleve muchas especias. 
 
 
 Regresaría mil veces… a Galicia, por supuesto. No porque sea mi tierra, sino porque es el sitio más mágico del mundo. Del resto de lugares que ya conozco, volvería una y otra vez a Canadá, México, Formentera y Cádiz. 
 
 
 Quien más se aproxima a mi concepto ideal de belleza… No tengo uno en concreto. Hay personas que simplemente desprenden una luz especial, que te resultan guapísimas sin saber por qué. Pero Hugh Jackman y Angelina Jolie se aproximan bastante.

 Confieso que me bloquea el miedo a… decepcionar a la gente que quiero. ¡Y al payaso de IT! [risas].
 
 
 Quisiera parecerme a… Seguir pareciéndome a mí misma, pero aprendiendo de personas capaces de sacar lo mejor de mí. En mi familia hay tres mujeres a las que admiro: mi abuela, mi madre y mi hermana.
 
 
 Cuando me muera... me gustaría que mi próxima vida fuese muy parecida a esta.
 
 
 Me gustaría ser recordada por... haber hecho algo que hiciera que el mundo fuese un poco mejor para quienes van a venir detrás. Pero sobre todo, por haber sido honesta conmigo misma y con los demás. 
 

La guitarra de esta actriz gallega de 33 años sugiere que también es cantante, una faceta que explica el enorme peso del teatro musical a la hora de repasar su currículum. Pero el gran público la conoció el pasado 2015 gracias a su papel en la serie de sobremesa Acacias 38, el de la desdichada Herminia, contratada por un matrimonio para servir en su acomodado hogar. Allí capeaba con paciencia los desprecios clasistas de la señora y sufría los abusos sexuales del marido, hasta que esa insoportable infidelidad veía la luz y perdía su ansiado empleo. Al margen de semejantes atropellos, lo más dramático era que necesitaba desesperadamente trabajar para mantener a sus siete hermanos, abocados al hambre como ella.
 
   Su última aparición en la pequeña pantalla se la debe a otra producción diaria de TVE, Centro médico, donde interpretó a la preocupada novia de un policía ingresado por gripe. Pero otros síntomas apuntaban a un tumor cancerígeno que requería intervención quirúrgica y posteriores sesiones de quimioterapia. Todo acababa saliendo bien, y sin embargo, ver la muerte de cerca avivaba en el hombre la idea de la paternidad. En aquella andadura televisiva que inició cuando tenía 13 años con una imitación de Ella Baila Sola para el programa infantil Menudas estrellas ha ejercido además como presentadora de Más madera e Inglis Pitinglis. Tampoco le son ajenas las ficciones para Internet, que conoce de primera mano por dos webseriesZona cero y The Becquer's guide.  
 
   De su experiencia cinematográfica dan testimonio los largometrajes Mil sonrisas y Clasificados, aunque quizá su título más relevante en este ámbito sea el corto Cordelias, para cuyo rodaje confió en ella la mismísima Gracia Querejeta. El elenco reunía a nueve presidiarias a las órdenes de una directora empeñada en hacer teatro. Mimada por sus padres desde la infancia, su Yoli terminaba en la cárcel por tráfico de drogas en compañía de su hermana Marcela, toxicómana para más inri. Quiso ganar dinero rápidamente y empezó a trapichear a los 16 años. Las otras integrantes del grupo teatral cumplían condena por asesinatos o estafas.
 
   La mayor parte de su carrera ha transcurrido sobre las tablas con espectáculos de carácter musical. A sus espaldas lleva títulos emblemáticos, desde La bella y la bestia a El libro de la selva pasando por Peter Pan. O Beatles, la leyenda. O Pretty woman, my love. Con su montaje más reciente, Una corbata para Monroe, ha levantado esta primavera el telón del Teatro Arlequín madrileño para recordar la figura de Marilyn y dibujar a conciencia el Hollywood no tan glamuroso de los años cincuenta. Su personaje protagonista le valió una nominación a los reputados Premios Broadway. Los habituales de Microteatro por Dinero han disfrutado de su talento en las piezas breves AMA y Polvorones.        
 
 
Así se lo ha contado a Rubén del Palacio
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