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26-04-2013

 
José Coronado, premiado en Málaga: 
 “Le están hurtando al público el placer del cine”
El Festival dedica un homenaje al actor madrileño, 
 que cumple 27 años de oficio
 

NANO AMENEDO
Fotografía: José Luis Carnes
El Festival de Cine Español de Málaga ha querido mostrar, en esta edición número 16, su reconocimiento a toda una trayectoria interpretativa a José Coronado, uno de los actores más sólidos y reconocidos de la profesión. El hombre que se metió en la piel de Santos Trinidad en No habrá paz para los malvados, entre otras decenas de personajes, se ha hecho merecedor del galardón honorífico Málaga Sur, para cuya entrega tuvo lugar una gala de homenaje en el Teatro Cervantes.
 
   Coronado se mostró orgulloso de “haber aportado mi granito de arena a esta industria” a lo largo de los 27 años que ya ha cumplido sobre los escenarios y frente a las cámaras. Y se confesó no ya solo afortunado, sino agradecido. “Es importante que la suerte te acompañe en esta profesión. Yo doy las gracias por cómo me van las cosas y porque tengo un trabajo que me gusta, un trabajo del que intento hacer un oficio”, explicó.
 
   El socio número 370 de AISGE, entidad a la que pertenece desde casi sus orígenes (su fecha de alta consta en enero de 1992), mencionó a Paco Rabal, con el que tuvo la suerte de trabajar en Goya en Burdeos, como su principal referente en la profesión. Y admitió que aquel Santos Trinidad con el que consiguió su primer Goya, en 2012, figura entre sus principales logros interpretativos.
 
   Más allá de éxitos pasados o esperanzas futuras, Coronado no se sustrajo a la crítica, una constante en esta decimosexta edición de la cita malacitana. “No entiendo las políticas culturales que se siguen con un IVA al 21 por ciento”, denunció con gesto serio. Y agregó: “Ahora mismo levantar una película en España es casi imposible. Y eso es grave, porque le están hurtando el placer del cine al público”.
 
   Cuando le preguntaron por los secretos de su trabajo, José María Coronado García divirtió a la concurrencia al admitir lo obsesivo que llega a ser. “Mientras preparo un nuevo personaje”, detalló, “suelo atormentar a los que están a mi lado. Para mí, ser actor no es colocarse en la marca y decir la frase que te corresponde”. En realidad, su empeño va mucho más allá. Y como muestra, el siguiente botón: “Cuando hice Enrique VIII, comía vestido de rey y con una corona. Y mis hijos me tenían que llamar majestad…”. 

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