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07-02-2019


“Las plataformas han transformado el mundo en global”


El periodista, creativo y productor de televisión José Miguel Contreras nos recibe en Lacoproductora, una factoría de ideas con el objetivo de asentar en España la tan celebrada figura del ‘showrunner’


NURIA DUFOUR

José Miguel Contreras ha vivido directamente los grandes cambios de la televisión. Como periodista, desde RNE y El País en los ochenta. En la siguiente década fue el primer director de Programas de Canal+ y Telemadrid, fundador de la consultora GECA (Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual) y de Globomedia, para en el nuevo siglo engrosar aún más su asombroso currículum: director de Factoría de Ficción (el primer canal español de series), consejero delegado de La Sexta, presidente de UTECA (Unión de Televisiones Comerciales en Abierto), vicepresidente de Atresmedia… Y actualmente es productor ejecutivo de uno de los programas más reconocidos de la parrilla, El Intermedio, lo cual compagina con la docencia en la universidad y colaboraciones como tertuliano en programas de política.

   En la pequeña pantalla puso en marcha, entre otros, los renovadores espacios La noche se mueve (el primer lateshow en España), 59 segundosNoche HacheLa noche con Fuentes y CíaEl Objetivo El Club de la Comedia. “Veía y era muy fan de la stand-up comedy, de la serie Seinfeld. Aquí el plan fue fingir que existían monologuistas. Y el experimento funcionó. Desde entonces han salido decenas de ellos”, apunta. El Club…recibió en el año 2000 el Ondas al espacio más innovador. “Merece la pena arriesgar en televisión”, afirmaba en aquel momento Contreras.



   Hoy arriesga con un proyecto muy personal, Lacoproductora, una incubadora de ideas con la que poner en contacto a creativos con productores ejecutivos independientes. El propósito de ello es cimentar aquí la figura del showrunner, o lo que es lo mismo,del productor creativo. Dicho término está consolidado en el audiovisual norteamericano desde los setenta. “Como sector, nunca hemos tenido capacidad de presionar para que se hicieran leyes acordes al reconocimiento de la creatividad. Siento la obligación de fundar una empresa en la que los creativos puedan ser socios absolutos de sus creaciones y no empleados”. 

   Lacoproductora dispone ya en su catálogo de proyectos de una docena de formatos, entre series y programas de actualidad y entretenimiento, los cuales se anunciarán a lo largo de 2019.


– Las plataformas en streaming, con Movistar+ y Netflix a la cabeza, han reactivado la producción de ficción en España.

– Eso no es exactamente así. Hoy se produce mucho menos que antes. Lo habitual era que las cadenas tuvieran semanalmente tres o cuatro series en el prime time y que las productoras hiciéramos anualmente entre 32 y 36 episodios de cada una. Las plataformasfuncionan con nuevos esquemas. Sí firman muchos títulos, pero de 6 a 8 capítulos por temporada. Cualquier serie de aquellas (Médico de familiaHospital CentralEl comisarioSiete vidas…) equivalía en volumen de producción a cinco o seis de las actuales. Lo de entonces era una industria naciente. Y creciente. Cuando se habla a veces con desprecio de las series que se hacían en esos años, no se dan cuenta de la deuda que el mercado actual tiene con ellas. Ni de lo importante y extraordinario que era aquel modelo que ahora no tenemos.


– Parece que la continua reclamación de que los episodios no se alarguen por encima de los 50 minutos se ha escuchado. Las nuevas producciones de Antena 3 y TVE fijarán esa duración.  

– Desde el punto de vista creativo supondrá un avance narrativo. Sin duda. Pero más importante que la duración es la hora a la que empiezan las series. Comenzar a las once de la noche, algo que no ocurre en ningún país del mundo, cuando el consumo baja, limita que niños, jóvenes y gente que madruga accedan a la ficción. Esta circunstancia impide además que se programen más producciones, o tener dos prime time, como han existido siempre en España.


– Con tanta oferta, ¿qué papel juega la medición de audiencias?  

– Antes se aplicaban narrativas televisivas que se basaban mucho en la investigación de audiencias. Al haber pocas cadenas, las mediciones eran muy buenas y ajustadas, llegábamos a medir el minuto a minuto, descubríamos preferencias, se estudiaba qué pasaba si se metía un chiste en un programa de entretenimiento o si una trama la alargabas más o menos. En este momento eso es prácticamente imposible. Hay tantas cadenas, tantas posibilidades, que dichos estudios tienen poca utilidad salvo para grandes tendencias. Además, la investigación en España cuesta mucho, lamentablemente. Apenas se invierte.


– ¿Qué papel le queda al mando?

La relevancia que ha tenido el mando a distancia va a desaparecer. El futuro es el big data, el conocimiento que se tenga de la gente. Y esto afecta directamente al consumo de entretenimiento. Netflix no da, ni dará jamás, un dato de audiencia. Su gran poder es conocer y no difundir los gustos de los casi 200 millones de usuarios que tiene. Todo va a ser secreto, oscuro y estará en manos de grandes empresas. Cuanto más grandes, mejor, porque serán las que controlarán el producto.


– Ante el actual panorama, ¿qué posibilidades tiene la TDT? 

– El modelo de la TDT se diseñó basado en un mercado rico, en expansión y crecimiento. La crisis destrozó el mercado, y con ello, las posibilidades de crear modelos sólidos se vinieron abajo. Cuando se pudo hacer algo, el PP acentuó el problema con nuevas licencias a grupos pequeños sin posibilidad financiera de salir adelante. Al hundimiento del mercado comercial, pues solo en publicidad se ha perdido prácticamente la mitad desde 2008, se suma el nacimiento de las plataformas americanas, que han transformado el mundo en global con una oferta absolutamente desmesurada con la que no hay capacidad de competir.


– También a la televisión pública le afectan estos fenómenos.

– Debe hacerse un esfuerzo para que exista un medio que luche por la objetividad y la pluralidad. El gran problema de TVE es la obtención de ingresos al no tener publicidad, que a mí me parece perfecto, y el Estado carece de fondos para administrarla. Habría que pensar en otras vías de negocio para poder obtener recursos, lo que no quita que pierda sus valores. La necesidad de que existan contenidos territoriales es fundamental. Habría que pensar en el tipo de contenidos, en un costo razonable y en transformar esa idea de que estas cadenas son meras correas de transmisión del gobierno de turno para la defensa de sus intereses políticos. 



Y entonces, ¿queda alguna línea de defensa?

–Es cierto que estamos en un momento en que, como el cambio está vivo, es difícil tomar decisiones evidentes, definitivas. Lo que tampoco vale es la inacción. No se puede esperar a que sea demasiado tarde y tu mercado esté conquistado por las grandes compañías internacionales. El nivel de crecimiento de Facebook, Google o Apple es tan abismal que sorprende la falta de respuesta para preservar las industrias culturales nacionales y velar por su desarrollo. Me sorprende que esto no forme parte del debate público. El desinterés es absoluto cada vez que intento aprovechar alguna aparición pública para introducirlo.


Se declara “serieadicto”. ¿Qué ficciones nos recomienda?

– Veo todas las que puedo. Algunas resultarían imposibles dentro del modelo televisivo tradicional. Soy fan absoluto de La maravillosa señora Massiel. Creo haber sido de los primeros en hablar de ella. He disfrutado mucho con El método Kominsky, con un nivel de escritura descomunal. Fariña me parece extraordinaria y El día de mañana es la mejor serie de corte clásico que he visto en años.

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