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14-06-2016

Eduardo García Maroto

Eduardo García Maroto


Los monstruos vetados de Mihura
y García Maroto
 
El día que la censura impuso una prohibición surrealista contra 'Una de... monstruos', la que debió haber sido continuación de una trilogía muy popular



JAVIER OCAÑA
Con guion del insigne dramaturgo Miguel Mihura y del habitual director Eduardo García Maroto, Una de... monstruos pretendía ser una continuación de la trilogía de cortometrajes que integraron Una de fieras (1934), Una de miedo (1935), además de Y ahora... una de ladrones (1936), que la misma pareja había llevado a los cines antes de la Guerra Civil Española, todos ellos parodias de las películas americanas de Tarzán, de terror y policiacas, respectivamente. Sin embargo, como desvela Miguel Olid en el libro Eduardo García Maroto, vida y obra de un cineasta español, en el mes de abril de 1942 se presentó al Comité de Censura el libreto de Una de... monstruos, con una de esas respuestas tragicómicas que, bien mirado, al menos encajaba en el absurdo habitual de los textos de Mihura: "Se pretende, al parecer, hacer una sátira de las películas norteamericanas truculentas y monstruosas tipo Dr. Frankenstein. Estimo que no debe autorizarse la película pues contiene expresiones repugnantes y desagradables, es disparatada y bufa, sin que por otra parte ofrezca ningún interés en el aspecto artístico, educativo o cómico".
 

Miguel Mihura

Miguel Mihura

En el guion aparecen tachados algunos pasajes, entre ellos este chiste inocente que –corrían tiempos de tinieblas en lo social– en lo político y en lo cultural, no podía ser filmado: "Es cierto, donde esté una masa encefálica que se quiten las tartas de chocolate". García Maroto, director de una de las primeras películas rodadas tras la Guerra Civil, la desternillante Los cuatro Robinsones (1939), se definía a sí mismo de este modo: "Yo no soy ni cineasta ni cinemista ni cinéfilo. Yo soy peliculero".

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