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23-03-2015 Versión imprimir
Álex Villazán y Sara Sierra, en sus papeles de Romeo y La July
Álex Villazán y Sara Sierra, en sus papeles de Romeo y La July
 

 
La Joven Compañía:
tablas de futuro


Promesas fulgurantes de la interpretación, entre 18 y 25 años, ofrecen en teatros e institutos sus muy transgresores montajes. El último, una versión de ‘Romeo y Julieta’ a lo ‘Gandía Shore’


ROBERTO PÉREZ TOLEDO
Director y guionista
Reportaje gráfico: SERGIO ALMARCHA
Nació hace apenas dos años. Hoy es una brillante y rotunda realidad. “Teatro hecho por jóvenes para acercar el arte a los jóvenes de su propia generación”: esta es la vocación originaria de La Joven Compañía, según su propio director artístico, David R. Peralto. “El germen fue una asociación no lucrativa que montamos en 2013 y que llamamos Jóvenes al Teatro. Queríamos darle una continuidad y una profesionalización que no han tenido otras iniciativas similares y ser mas ambiciosos para movilizar a los jóvenes por decenas de miles y constituir así un tejido cultural juvenil y duradero”, explica.
 
 
 
Enrique Cervantes y Jesús Lavi, en otra escena de 'Hey boy, hey girl'
Enrique Cervantes y Jesús Lavi, en otra escena de 'Hey boy, hey girl'
 
 
 
   Del proyecto Jóvenes al Teatro brotó La Joven Compañía, ahora integrada por una treintena de actores bajo la dirección de José Luis Arellano. Los requisitos para ser uno de estos actores pasan por tener entre 18 y 25 años, sentir pasión por el teatro y querer convertirlo en una posible salida profesional de futuro, y haber emprendido o acabado estudios de arte dramático.
 
   Estos chicos y chicas se reparten en tres montajes teatrales por temporada: uno es un clásico, otro es un gran titulo universal (normalmente inglés, porque son los ingleses los que más han escrito historias para personajes jóvenes) y en tercer lugar se le encomienda un texto a un dramaturgo español. El año pasado se encargó a Guillem Clua, que escribió Invasión, y este año a Jordi Casanovas con Hey Boy Hey Girl.
 
 
 
Quique Montero, Álex Villazán y Pablo Béjar
Quique Montero, Álex Villazán y Pablo Béjar
 
 
 
   ¿Y para qué público están concebidos estos montajes? Muy especialmente, para los alumnos de Secundaria y Bachillerato de la Comunidad de Madrid. “Queríamos crear un punto de encuentro de profesionales del circuito nacional teatral y profesores de Secundaria y Bachillerato con la preocupación común de la desafección tan grande de los jóvenes por la cultura en general y en particular por el teatro”, cuenta Peralto. Las funciones se representan en horario de mañana para que acudan los estudiantes con sus profesores (con coloquio posterior) y en horario de tarde para el público general atraído por la propuesta.
 
   Tal y como pintan las cosas, esto parece solo un principio fulgurante de lo que vendrá. Ahora mismo, mientras un montaje se representa en la capital, ya hay otro en gira por distintas provincias. En sus dos escasos años de vida, La Joven Compañía ha crecido con pasos firmes y más que prometedores, y cuenta con el respaldo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el INAEM, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, que cede el Teatro Conde Duque como espacio residente. Tampoco faltan el cariño y el respeto de socios de honor tan insignes como Gerardo Vera, Josep Maria Mestres, Ariadna Gil, Terele Pávez o Teresa Lozano.
 
 
 
Ana Cañas, Jaime Lorente, Quique Montero y Jesús Lavi
Ana Cañas, Jaime Lorente, Quique Montero y Jesús Lavi
 
 
 
   La compañía elabora un material didáctico de cada obra para que los institutos puedan ir trabajándolo un mes antes de la representación. “Nuestros actores también van a las aulas, y así los profesores pueden mostrar el ejemplo de un joven de 20 años con un discurso cultural, que habla con convencimiento y orgullo de la importancia de la cultura y el teatro. Nos encanta que sean ellos los que sientan la misión de transmitir su pasión por la cultura a su propia generación”, comenta un exultante David R. Peralto, que destaca además la importancia de reivindicar la profesionalización de estos jóvenes actores justo en este momento tan propenso a la desprofesionalización en el sector. “Todos están dados de alta por el convenio correspondiente, con su Seguridad Social, y saben muy bien lo que es un IVA y un IRPF”, añade.
 
 
Ana Escriu, en el centro de la escena
Ana Escriu, en el centro de la escena
 
 
 
Shakespeare es ahora un ‘reality’
Un reality show de un canal de televisión llamado HeyTV. Los concursantes están separados en dos casas rivales: en una habitan Romeo y sus amigos; en la otra, la July y los suyos. Las cámaras les graban durante las 24 horas mientras un presentador omnisciente y sin escrúpulos –un genial Javier Gutiérrez, a modo de clon de Jorge Javier Vázquez– relata el devenir de la tragedia que está a punto de ocurrir. Así es Hey Boy Hey Girl, el último (y, probablemente, también el más ambicioso) montaje de La Joven Compañía.

   “Hemos reescrito el Romeo y Julieta para pensar, redescubrir y vivir el fulgor juvenil de nuestros días. El material de William Shakespeare nos permite jugar con un referente universal y popular, para pervertirlo, darle la vuelta y reflexionar sobre las relaciones de amistad, amor, fama y poder tal y como las concibe ahora una buena parte de los jóvenes”, asegura el autor, Jordi Casanovas, artífice de esta reinterpretación del clásico con chonis y canis atrapados en un reality. A lo Gandía Shore, digamos.
 
 
Pablo Béjar y Raúl Pulido
Pablo Béjar y Raúl Pulido
 
 
 
   Provocar, escandalizar y emocionar son tres de los objetivos de La Joven Compañía que se plasman a la perfección en Hey Boy Hey Girl. Tienen claro el público cuya atención deben captar, un auditorio jovencísimo al que no le interesan ni seducen las historias descafeinadas o impostadas. Por eso La Joven Compañía no titubea a la hora de conseguir que lo clásico resulte nuevo y rompedor, sin miedo a pervertir, como dice el propio Casanovas, un texto como Romeo y Julieta para que sus personajes hablen un lenguaje de hoy sin perder un ápice de su fuerza.
 
   Deslumbrantes, y especialmente eficaces, han sido por ejemplo los vídeos con los que se ha dado a conocer Hey Boy… en la red, casi calcando aquellas promociones de Gandía Shore en MTV, sin complejos ni medias tintas. Y con un mensaje claro e irresistible: un teatro de primera calidad y atractivo para jóvenes es posible si se les trata con inteligencia y respeto y si no se tiene miedo a jugar con el presente, con lo que nos importa y preocupa ahora mismo.
 
 
Álex Villazán, Raúl Pulido, Jaime Lorente y Jesús Lavi
Álex Villazán, Raúl Pulido, Jaime Lorente y Jesús Lavi
 
 
 
   El resultado de este Romeo y Julieta de 2015, que se vio en Conde Duque durante febrero y se irá de gira estos próximos meses para después volver a Madrid, es fascinante. Sobre todo en lo que concierne a su más contundente materia prima: el apasionado trabajo de los chicos y chicas protagonistas, ese grupo de actores talentosos y con una energía arrolladora en escena. La energía de los que empiezan a recorrer un camino arduo pero son conscientes de que están viviendo una oportunidad única para demostrar que quieren dedicarse a esto toda la vida. Atención a algunos de sus nombres: Álex Villazán, Sara Sierra, Enrique Cervantes, Ana Cañas, Pablo Béjar… Seguro que muchos de ellos sonarán fuerte muy pronto y también darán el salto al cine y la televisión.

   Larga vida, pues, a La Joven Compañía. Tan larga como la del espejo en el que se miran, la National Youth Theatre de Gran Bretaña, fundada en 1956. Aquí, lo logrado en solo dos años ya es más que admirable y está impregnado del mejor de los olores: el olor a futuro.
 
23-03-2015 Versión imprimir
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