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10-05-2018


El localizador: La Palma


Exuberantes bosques, la desolación volcánica y arquitectura colonial

 

Se han cumplido 40 años del primer gran rodaje de cine en la llamada Isla Bonita. Producciones españolas y extranjeras recrean en ella los tiempos en que el planeta permanecía virgen o ambientes caribeños

 

DANIEL MARTÍN GÓMEZ

En la esquina noroccidental de Canarias ubicamos una isla pequeña, de poco más de 700 kilómetros cuadrados, en la que confluyen Europa, África y América. Declarada Reserva Mundial de la Biosfera, su territorio es un llamativo enjambre de barrancos, cordilleras y bosques, con verdores muy poco corrientes en el resto del archipiélago. Por esas y otras muchas razones, La Palma es un destino audiovisual emergente en el que año a año crecen los rodajes nacionales e internacionales. Ángela Molina, Antonia San Juan, Silvia Abascal o Richard Armitage se cuentan entre los intérpretes que desplegaron su talento en la también llamada Isla Bonita.

   A su atractivo como escenario contribuye el dramatismo de su relieve. Con más de 2.400 metros de altura máxima comprimidos en apenas 25 kilómetros de anchura, sus desniveles y la influencia de los vientos alisios crean interesantes contrastes de temperatura y vegetación, con una fascinante diversidad paisajística. El barlovento (vertiente oriental) y el sotavento (vertiente occidental) tienen poco que ver entre sí, lo que brinda la posibilidad de acceder en una misma jornada a decorados naturales muy dispares. El tránsito de las nubes de un extremo a otro de la isla, amortiguado por un eterno clima primaveral, es otra de sus señas de identidad.

 

Un cielo despejado para el audiovisual

Quizá el panorama más característico de La Palma sea el de los densos bosques de laurisilva. Se trata de un ecosistema de antigüedad milenaria, formado por altos árboles de hoja perenne a cuya sombra crecen lianas y helechos gigantes. Es una selva antediluviana en la que parece que en cualquier momento irrumpirán los dinosaurios. Por eso fue Viaje al mundo perdido (1977), una película de serie B producida por la Metro con Patrick Wayne y Doug McLure en el reparto, el primer rodaje de cine a gran escala en la isla. En torno al mismo tema, pero con un registro diferente, los productores de la BBC filmaron escenas de su serie documental Walking With Monsters (2005). La cadena británica visita este paraíso con frecuencia, al encontrar en él un plató ideal para proyectos de ciencia y naturaleza como Horizon: secrets of the Solar System (2014), The beginning and the end of the universe (2016) o Wonders of the moon (2018).



Observatorio del Roque de los Muchachos

   En esa predilección influye decisivamente el hecho de que La Palma acoja uno de los observatorios astronómicos más punteros de todo el planeta. De hecho, aquí funciona el archiconocido Gran Telescopio Canarias, el de mayores dimensiones del mundo: 10,4 metros de diámetro. Stephen Hawking  protagonizó un anuncio de Jaguar en su interior y Mateo Gil aprovechó sus instalaciones el pasado abril para una proyección especial de Las leyes de la termodinámica, su comedia romántico-física con los actores Vito Sanz, Berta Vázquez y Chino Darín.


   En las antípodas del verdor se encuentra el sobrecogedor entorno volcánico del sur de la isla. Hasta seis erupciones se han registrado en 500 años, dos de ellas durante el siglo XX (en 1949 y 1971). La herencia de esos episodios son pequeñas dunas basálticas, campos de lava y singulares formaciones geológicas que engrosan el catálogo de recursos de interés para el audiovisual. Bellísimas playas de arena negra completan el cautivador tesoro insular: las de Los Cancajos, Nogales, Puerto Naos, Los Guirres, Puerto de Tazacorte… A Silvia Abascal y Pablo Centomo les vimos pasear por este litoral enigmático en El amor se mueve (2008), de la directora palmera Mercedes Afonso. Y la arquitectura vanguardista del Puerto de Tazacorte, con sus espectaculares arcos blancos, sirvió de marco para una campaña internacional de Adidas.



Playa de Nogales


Puerto de Tazacorte

Una histórica mezcla social

En cuanto a la geografía humana, como el resto del archipiélago, La Palma comenzó a poblarse con tribus bereberes del norte de África. Hasta finales del siglo XV no fue incorporada a la Corona de Castilla, por lo que su colonización coincidió con la expansión hacia el Nuevo Mundo. Tanto catalanes como andaluces, genoveses, portugueses, vascos o flamencos desembarcaron en la isla, que era frontera del comercio con el recién descubierto continente americano.

   La huella del crisol multicultural puede rastrearse con facilidad por las calles de Santa Cruz de La Palma, la capital, con una fabulosa arquitectura renacentista gracias a aquella pujanza. Más de un centenar de lonjas y casas señoriales salpican su bien conservado casco histórico, alfombrado con adoquines de origen volcánico. En 2006 Juan Carlos Falcón ubicó su exitoso debut con la comedia negra La caja en este entramado urbano por el que desfilaron Ángela Molina, Elvira Mínguez, María Galiana y Vladimir Cruz.



Calle de Santa Cruz de La Palma

   En sus callejones y plazas resuenan los ecos de historias tejidas a ambos lados del Atlántico. Comerciantes, marineros y emigrantes partieron hacia Cuba o Venezuela y algunos regresaron cargados de fortunas reales o imaginarias. De la lejana América se trajeron las costumbres, el vocabulario y la gastronomía, lo cual explica la curiosa presencia de las arepas. Y es que el snack venezolano por excelencia se ha adueñado de bares y terrazas.  

   A 1998 se remonta la cinta Mambí, de los cineastas canarios Teodoro y Santiago Ríos, que narraba una historia de esperanza con el intérprete Carlos Fuentes en la piel de un jornalero emigrante. Su personaje acababa recalando en La Habana, cuyas calles podían recrearse sin esfuerzo en la propia capital palmera. Richard Armitage, estrella de la serie Berlin Station (2016), transitó por sus rincones con el personaje de Daniel Miller, un agente de la CIA empeñado en descubrir a un topo de dicha agencia. Santa Cruz de La Palma se caracterizó como Ciudad de Panamá, y la celebérrima cascada de Los Tilos (en el municipio de San Andrés y Sauces) se transformó en una zona selvática de aquel país.



Cascada de Los Tilos

   Esas memorias del Caribe se reparten por toda la geografía insular. Aquí es rara la familia que no atesora recuerdos de sus parientes al otro lado del océano. Y no faltan coloridos ejemplos de arquitectura indiana en porches, balaustres y cristaleras. Los pueblos de Santo Domingo de Garafía, Villa de Mazo o Los Llanos de Aridane contienen excelentes cimientos sobre los que recrear espacios americanos.

   La Palma es una bendita coincidencia de espacios naturales y humanos con mil historias por contar. Un lugar perfecto para dejar volar la imaginación y el espíritu con la cámara a mano.

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