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06-06-2017 Versión imprimir

 

Una velada para hacer “llorar de felicidad”
a la “jefa”

Los compañeros y amigos de Pilar Bardem vivieron con emoción y entre sabrosas anécdotas los momentos previos al multitudinario evento del Price
 
PEDRO PÉREZ HINOJOS
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
“Aquí hemos venido a hacer llorar de felicidad a Pilar Bardem… y a llorar nosotros también, claro”. Armada con esa apabullante declaración de intenciones, y del brazo de Rossy de Palma, se presentó Loles León en el vestíbulo del Teatro Circo Price. Y en cierto modo en esa afirmación quedaron condensados los buenos deseos y las emociones desbordadas que generó el motivo de la cita en el coliseo de la madrileña Ronda de Atocha: dar testimonio multitudinario de agradecimiento y cariño a la que ha sido para el gremio bastante más que la presidenta de AISGE, conmoviéndola hasta la lágrima.
 
   Y la juzgar por la larga cola y los animados corrillos que se formaron a las puertas del Price desde muchos minutos antes de la hora fijada para el comienzo del evento, nadie de la profesión quiso perderse el homenaje a Bardem; la “compañera”, la “jefa”, la “luchadora” o la “madre”, que fueron los títulos más utilizados por los asistentes para describirla.
 
 

 
 
 
   Al último se aferraron León y De Palma en su arrolladora entrada para definir a la homenajeada. “Yo, más allá de lo profesional, he compartido con ella las preocupaciones de una madre por sus hijos, aunque ella de por sí ya es casi una madre para todos nosotros”, evocó León. “Para mí fue literalmente una madre, pero madre superiora cuando hicimos juntas Pelo de tormenta”, apuntaba De Palma, recordando el coral montaje de la célebre obra de Francisco Nieva en el Centro Dramático Nacional, “donde compartimos camerino y disfrutamos de muchas noches juntas en las que aprendimos y nos divertimos muchísimo”.
 
 
Rossy de Palma junto al laureado protagonista de la película argentina 'El ciudadano ilustre': Óscar Martínez
Rossy de Palma junto al laureado protagonista de la película argentina 'El ciudadano ilustre': Óscar Martínez
 
 
 
   La diversión también fue un ingrediente destacado por Iñaki Miramón en su relación con Pilar Bardem: “Trabajamos juntos en Maribel y la extraña familia (1989). Ella hacía de la prostituta más descarada, junto a Anabel Alonso a Paloma Paso. Y lo pasamos de miedo”, apuntó el actor bilbaíno, que acudió al acto acompañado por un paisano ilustre, el director Pedro Olea, protagonista de un vínculo “indirecto pero muy valioso” con la “jefa de todos nosotros”: “Cuando preparaba el rodaje de Morirás en Chafarinas (1995) yo quería contar en el reparto con Javier Bardem. Pero resulta que le surgieron varias ofertas, algunas internacionales, y las aceptó… contra el consejo de su madre, que, según me dijo Javier, siempre le recomendó que aceptara mi película por encima de las demás y en todo momento habló bien de mí. Y algo parecido me ocurrió al poco tiempo con la que luego se convirtió en su nuera, Penélope Cruz: ya contaba con ella para una película y le surgió una oferta internacional”.
 
 

 
 
 
   La capacidad para “unir a jóvenes y mayores, como se está viendo aquí, y luchar por ellos” es otro de los atributos que adornan a Pilar Bardem, según Miramón y también Álvaro de Luna, otro de los veteranos que no quiso perderse el acontecimiento. “Aquí estamos para reconocer su calidad interpretativa, su vida entregada a los demás y, sobre todo, su dignidad”, declaró De Luna, cuyo primer recuerdo de la presidenta de AISGE fue “una función en el Teatro Marquina, prácticamente cuando empezábamos en esto, que duró todo un verano y en la que ya me di cuenta de la doble lucha que siempre ha llevado Pilar: la de cuidar a su familia y a sus hijos y la de hacer su trabajo lo mejor posible”.
 
 

 
 
 
   Otra ilustre del oficio, Terele Pávez, que asistió pese a arrastrar una dolorosa tendinitis, dio fe de ese desvelo con una curiosa anécdota: “Hubo una época muy dura, cuando éramos jóvenes, en la que no nos daban trabajo y Pilar me dijo que se iba a dedicar a cuidar niños para sacar algo dinero. Y me contó que una señora muy rica se había interesado por ella pero que le había dicho que la veía demasiado “elegante” para la tarea. Y ella, con lo apasionada y echada p’alante que es, le contestó: “Y qué culpa tengo yo de ser más elegante que usted, a ver”.
 
   Al perfeccionismo y el magisterio en el oficio aludió también Ana Otero, exultante ante la perspectiva de participar “en una fiesta en la que vamos a poder demostrarle a Pilar toda la gratitud y toda la ternura que se merece”. La actriz donostiarra y Bardem coincidieron en la serie Amar en tiempos revueltos y el inicio de la amistad entre ambas no pudo empezar mejor: “Yo estaba asustada y un poco intimidada, porque además en nuestro primer encuentro teníamos que hacer una secuencia muy dramática y muy dura. Las dos teníamos que desgarrarnos y llorar y gritar… Y lo hicimos a toma única ¡Nos salió del tirón! Fue increíble. Y todo fue fácil con ella. Y lo sigue siendo. Es una compañera excepcional”.
 
 

 
 
 
   La complicidad de la compañera y de la amiga fue resaltada también por el cantautor Luis Pastor, complacido por ser testigo de un homenaje “a una persona en vida, consciente del cariño que recibe, como tiene que ser”. El artista extremeño dijo atesorar un sinfín de confidencias y de conversaciones “divertidas y desgarradas” en el curso de muchas comidas familiares y de amigos, así como de vivencias únicas “que solo nos pertenecen a nosotros”. Aunque sí quiso aprovechar la ocasión para enviar un “mensaje en clave” a su amiga: “Puedo mentar el inicio de una anécdota que solo van a entender ella y cuatro más, y tiene que ver con las murallas de Ávila. Y no digo más”.
 
 

 
 
 
   El director Fernando León de Aranoa, por su parte, confesó que venía avisando a Javier Bardem, con el que rueda en estos momentos una película, para que “pusiera en situación a su madre, ya que no creo que se esperase una demostración de cariño tan grande como esta”. Los sentimientos hacia Pilar Bardem se entremezclan para el cineasta madrileño, “en una relación donde se junta lo personal, lo profesional y la militancia”, pero en todos esos terrenos aseguró encontrarse ante la misma persona: “Una mujer valiente, con mucho sentido común y con muchísimo sentido del humor”.
 
 

 
 
 
   La militancia también ha sido el lazo que más ha unido a la homenajeada con el actor Antonio Molero, evocando en particular “un viaje que hicimos a Bruselas por el pueblo saharaui que resultó espectacular, porque esta mujer aplica el mismo compromiso y la misma entrega en la lucha por nuestra profesión que en cualquier otra causa”.
 
 

 
 
 
   Luis Tosar atestiguó, entre risas, la existencia de esa energía especial en la capacidad de reivindicación de Pilar Bardem, a partir de su propia experiencia: “Recuerdo que durante un tiempo no paré de recibir sistemáticamente mensajes de móvil de Pilar convocándome a manifestaciones. Pero no para informarme o para invitarme a asistir, sino como una orden tajante de que acudiera”. “Es una mujer que puede parecer indolente y un poco distante cuando se la ve rodeada de mucha gente, pero por dentro es puro sentimiento”, sentenció el actor lucense.
 
 

 
 
 
   De ello nadie mejor para dar testimonio que su hija, Mónica Bardem, que antes de perderse en las tripas del Price admitía: “esto se nos ha ido de las manos, mi madre no esperaba algo así, pero es algo maravilloso”. “Orgullo, amor y gratitud” fueron los sentimientos que más embargaban a la hija de la homenajeada, que además certificaba el augurio lacrimógeno de Loles León: “Vamos a llorar de felicidad, claro que sí. De hecho, yo ya llevo todo el día llorando”.
 
 

 
 
 
El orgullo de los Bardem y los Sampedro
El ilustre José Sacristán bullía por los pasillos del teatro, mientras dentro se oían las canciones de Víctor Manuel y las primeras ovaciones de los asistentes. “No puedo quedarme porque estoy en mitad de un rodaje, pero al menos quiero saludar y darle un beso a Pilar”, afirmó el actor de Chinchón, convencido de que el acto iba a “descolocar” a su amiga: “Ella es una mujer bien nacida y muy generosa, más acostumbrada a darlo todo que a recibir, así que imagino que este homenaje la desbordará”. Sacristán rememoró la película que rodaron juntos bajo las órdenes de Fernando Fernán Gómez, Siete mil días juntos (1994), “en la que hacíamos de un matrimonio muy mal avenido, hasta el punto de terminar matándonos”, entre una ristra interminable de momentos, de trabajos y de “causas” compartidas. Pero puso el acento en un recuerdo decisivo, que tuvo como protagonista a Javier Bardem: “Cuando le dieron la Palma de Oro en Cannes por Biutiful (2010) y le vi sobre el escenario, tan guapo y tan imponente, dedicándole el premio a Penélope, pensé que estaba asistiendo a un cuento de hadas. Y en un arrebato y llamé a Pilar y le dije: “Mira, si los abuelos Bardem y Sampedro levantaran la cabeza y vieran a esta pareja tan maravillosa, yo creo que se morirían otra vez pero de orgullo”. Y bien merecido tienen todos estos reconocimientos, porque forman una estirpe de actores que han pasado mucho y se lo han currado como nadie”.
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