twitter facebook instagram
Inicio Aisge
Noticias Entrevistas Cursos
 
Versión imprimir
Don Mendo, sin obispo ni ombligo
 
 
JAVIER OCAÑA
Pocas cosas resultan más sorprendentes que saber que la censura franquista también metió mano en La venganza de Don Mendo, clásico teatral de Pedro Muñoz Seca, estrenado por vez primera en 1918. Y, sin embargo, así ocurrió en la versión para cine que Fernando Fernán-Gómez dirigió en 1961. A pesar de tratarse de una astracanada ambientada en el medievo y sin trascendencia alguna, según cuenta el propio director en sus memorias, El tiempo amarillo, “los censores, al leer el guion, que era una transcripción fidelísima del texto de Muñoz Seca, descubrieron que era una obra antimonárquica, lo que les creó un problema, pues el régimen de Franco era insólitamente una monarquía hereditaria”.

   Un verdadero dislate porque Muñoz Seca era en realidad un monárquico, e incluso había muerto fusilado en Paracuellos durante la Guerra Civil. Así que el rechazo inicial se convirtió en aprobación final, aunque con dos prohibiciones ulteriores. La primera, relacionada con el cargo eclesial de uno de los personajes: un obispo podía hacer gracia en el teatro, pero el cine era otra cosa, así que tuvieron “que transformar al obispo en fraile porque, según aquellos censores, los frailes sí podían hablar cómicamente”. La segunda, relacionada con el ombligo de Naima Cherky, una de las actrices, que en una escena bailaba una danza del vientre ante el rey, y que Fernán-Gómez había montado jugando con el ritmo del movimiento de caderas y el del trovador que recitaba, idea mutilada más tarde en la versión final.
Versión imprimir
© AISGE 2017   Webmaster   Condiciones de uso   Política de privacidad
Inicio