twitter facebook instagram
Inicio Aisge
Noticias Entrevistas Cursos
 
Noticias
07-12-2016 Versión imprimir

 

Jueves 15 de diciembre, a las 18.30 horas


AISGE presenta una investigación sobre el siniestro Preventorio de Guadarrama


El edificio franquista, en el que se maltrató a niñas hasta 1975, objeto de estudio en un libro de Consuelo García del Cid y Chus Gil
 
 
NANO AMENEDO
Muchos quizá ni conozcan su existencia, pero las miles de niñas que pasaron por aquellas instalaciones no las podrán olvidar jamás. Preventorio de Guadarrama. La voz de la memoria recupera la historia de un edificio oficial en el corazón de la sierra madrileña con el que el franquismo quiso, supuestamente, preservar a niñas desfavorecidas de posibles enfermedades contagiosas. La realidad es que las menores allí recluidas fueron objeto de malos tratos, abusos sexuales y hasta experimentos médicos no autorizados. Lo revelan Consuelo García del Cid Guerra y Chus Gil, autoras del libro que publica Anantes Gestión Cultural y se presenta en la Fundación AISGE el próximo jueves 15 de diciembre.
 

 
 
   La cita es en la sede central de la Fundación AISGE en Madrid (calle Ruiz de Alarcón 11, metro Banco de España), a partir de las 18.30 horas. La actriz y escritora Luz Olier será la encargada de presentar esta investigación y a sus autoras. Chus Gil es actriz, guionista, presentadora, directora y actriz de doblaje, colabora con la revista alternativa digital madrileña Pongamos que Hablo de Madrid y desde este año es presidenta de la Asociación de Víctimas del Preventorio de Guadarrama. Por su parte, Consuelo García del Cid es investigadora, poeta, escritora y directora del periódico digital Tenemos la Palabra, publicó en 2014 la novela ‘Librada’ y su trabajo más representativo de 2015 fue Ruega por nosotras, un ensayo sobre los reformatorios franquistas del Patronato de Protección a la Mujer.
 

 
 
   El Preventorio de Guadarrama o Preventorio del Doctor Murillo, que tal era su nombre oficial, acogía sin periodo de estancia definido a niñas de 7 a 12 años, aunque también las había menores y mayores de esta franja de edad. Casi todas provenían de familias con pocos ingresos y eran reclutadas para “prevenir el desarrollo o contracción de enfermedades contagiosas”. Bajo esa excusa y durante muchos años (hasta su cierre en 1975), el sanatorio sirvió para encubrir malos tratos, abusos y pruebas médicas en las que las crías eran utilizadas como conejillos de indias.
 
   “Las niñas salían de la calle Andrés Mellado y eran conducidas en grupo hasta la sierra”, relata García del Cid. “Al llegar se les cortaba el pelo, eran despojadas de sus ropas y las rociaban con unos polvos blancos por todo el cuerpo”. A partir de ahí, todo iba a peor: “Eran abofeteadas por cualquier motivo: hacer mal la cama, llorar, acordarse de sus padres, dejar comida en el plato o hablar durante la siesta. Si alguna se meaba en la cama, las cuidadoras de la Sección Femenina les acercaban una cerilla al trasero hasta quemarlas”.
 
07-12-2016 Versión imprimir
© AISGE 2017   Webmaster   Condiciones de uso   Política de privacidad
Inicio