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"Solo una letra nos separa a los autores de los actores. Y cada vez siento que esa letra no es una frontera sino un punto de encuentro. 'Sin alas sube a los cielos / y de allá en un punto cae'. Repito el verso de Lope de Vega para dar las gracias a estos Ícaros del alma, a los actores. Esta semana empezamos los ensayos de La geometría del trigo. Vendrán las luces y también las sombras, vendrán las alegrías y las tensiones, vendrá el no saber y el aprender, subiremos sin alas a los cielos y al punto caeremos para volver de nuevo a subir".

 “Un místico y un poeta son la misma cosa”, resumió el autor noruego Jon Fosse, que aparece en tantas quinielas de merecedores del Nobel. Hay un aire telúrico que hermana su Noruega con la Irlanda de Synge y la Andalucía de Lorca. Tres poetas, tres místicos, tres hombres que entendieron que no hay otro modo más contemporáneo de mirar que lo arcaico. Ahora se presenta la espléndida traducción al castellano de su novela 'Trilogía', cima de un creador que escribe como quien reza.

 

Hay algo perturbador en el descubrimiento de los manuscritos previos, de las escenas descartadas, de los primeros nombres de los personajes. Los borradores y descartes de 'Un tranvía llamado Deseo' son una escuela de dramaturgia, un viaje por la incertidumbre y pasión de todo proceso de creación, un recorrido por las obsesiones de Tennessee Williams.

 

 

"Veía engordar a su gata embarazada, acicalarse durante horas como si no pasara nada. Él se había ido. Aitana sentía que los días de la semana se repetían o que se sucedían sin orden, que al sábado le seguía el viernes, y que la lluvia caía de abajo a arriba, y que luego era domingo, y otra vez domingo, y él no llamaba, ni aparecía, porque se había ido con otra faltando a sus juramentos...".

Internet y las redes sociales han terminado de provocar esta elefantiasis de los mecanismos del deseo. Solo las opiniones extremas parecen sobrevivir en el safari virtual. De ahí que por una peligrosa ósmosis al elogio siga el vituperio. Una montaña rusa del deseo. Pero tengo una nostalgia torturante de cuando no sentíamos la  necesidad de hacer un selfie continuo de nuestro deseo. 

Sentimos una enorme vergüenza y un duelo infinito por todas aquellas mujeres que fueron silenciadas en su voluntad de generar ficción. Hoy ya no se puede mirar este mundo si no se mira también desde los ojos de ellas. Ahora bien, ¿desde cuándo la fragilidad, la duda, la emoción menoscaban la altura de un personaje? ¿No están aplicando paradójicamente lógicas machistas quienes aseveran que un personaje femenino frágil no contribuye al feminismo?

Qué provecho sacamos de una larga caminata? En términos de economía tradicional, es tiempo perdido, malgastado, tiempo muerto, sin producción de riqueza. Y sin embargo para mí, para mi vida, no diría siquiera interior, sino total, absoluta, el beneficio es inmenso. Las obras en la Gran Vía madrileña me han hecho recordar 'El último caballo', la película de Edgar Neville. Quizá un nuevo Neville sueñe ahora una película llamada 'El último peatón'. En ella, un hombre, una mujer, solamente una persona, camina por una ciudad mientras es observado con desprecio por sedentarios transportados velozmente a motor...

Hay que imaginar al niño que recibe el regalo de un Cinexín: su asombro ante el artefacto mágico que transforma una pared en maravilla, la fragua de una vocación inesperada en Algodonales, su pueblo de Cádiz. Ese niño era Jota Linares, al que conocí hace algunos años y que ahora debuta en el largo con 'Animales sin collar'. Una película profundamente andaluza y a la vez universal. Porque la Andalucía que aquí se muestra es la del tuétano, la de la rabia color albero,  la del pasado con aire de plomo, la del futuro abierto.

A Narciso Montes no le entusiasmaba el teatro. A Narciso Montes le entusiasmaban los vencejos y, ante todo, el propio Narciso Montes. A aquel hombre esculpido en la disciplina del crossfit y de una alimentación espartana, no se le habían conocido amantes, y eran muchas y muchos los que se desesperaban por no alcanzar el lecho del joven.

Montserrat Caballé empezó a cantar para escapar del hambre. Era Barcelona una ciudad llena de muertos tan recientes que parecían vivos y de vivos tan derrotados que parecían muertos. Cuando muere alguien que nos ha regalado tantísima belleza, percibimos como en pocas ocasiones la molécula primera de nuestra humanidad, el encuentro de la materia perecedera con el afán de transcendencia.

En un tiempo arrodillado ante lo digital y lo virtual, los bailarines aparecen como fieros baluartes de nuestra humanidad. Ellos nos recuerdan que no hay nada más importante que un cuerpo, nada más sagrado que aquello que nos sostiene, albergue del espíritu (sea lo que sea), morada de nuestra fragilidad y de nuestra potencia. Por eso hoy hablamos de El Phármaco y 'Una emoción política', a partir de la autobiografía de María Teresa León. No pretende trasladar ninguna certidumbre edificante a los espectadores, no reduce el teatro a una tristísima condición de ser útil y sano para lo público. Tampoco pretende la reconstrucción de una época sino mostrar lo arcaico de aquel tiempo, su eternidad, su vigencia en nosotros.

Muchos de los que integran esta colectividad a la que llamamos España deciden cada poco reunirse para solazarse con el sufrimiento de un animal. Suelen aprovechar el buen tiempo y las fiestas regionales. En esto de causar tormento a los animales parecen disolverse todas las diferencias nacionales: con fuego, con agua, con hierro; en las calles, en las plazas, en los puertos; en vasco, en gallego, en catalán, en castellano… Es fácil encontrar a algún “compatriota” vociferando, exaltado ante el sufrimiento de un animal.

El escritor jiennense ultima estos días su segundo poemario y, sentado en el viejo pupitre de madera donde trabaja, repara en que los cuatro últimos libros de poetas que ha consultado eran de mujeres, una circunstancia inimaginable hace apenas tres décadas. "Nunca podremos recuperar las voces de mujeres que fueron ahogadas, que no pudieron llegar a ser, pero sí observar su ausencia, aprender de esa ausencia, hacerlas presente en su ausencia", nos advierte. Y proclama: "no nos resignamos a un presente ni a un futuro donde la poesía no sea albergue de todas las voces, un lugar donde lo humano brilla congregando todos los géneros, todas las sexualidades".

"El amor no tiene más identidad que la de los cuerpos que desean permanecer juntos y protegerse. Sus hijas se llaman Laia y Candela". La columna de esta semana de Línea de Telón es más bien un relato breve. Un cuento. O incluso un deseo (de concordia, de entendimiento) con forma de cuento. Por eso se titula "Paraules", un título en catalán bien elocuente. Lo sabe bien ese granadino que nos lleva desde el Realejo hasta un pueblo del Empordà. Una lectura sanadora e imprescindible. 

 

'La casa de las flores' ha ido venciendo no pocos prejuicios y también algunas críticas que la situaban en la bizarra órbita de los culebrones. Toda la serie es un torpedo en la línea de flotación de lo que se considera normal en una “familia bien”, una voladura continua y chispeante de las máscaras, mentiras e hipocresías en los que se sostiene, para entendernos, el heteropatriarcado. Y una mirada tan cruel como compasiva sobre la condición humana.

La bondad. Cuando una palabra está tan desprestigiada, tan arrinconada, tan burlada, es porque aquello que nombra está desapareciendo. ¿Hemos llegado a sentir vergüenza de la bondad? ¿Desconfiamos más de los bondadosos que de los cínicos? La bondad es una decisión kamikaze en nuestros días, pero quien ha conocido a un solo hombre bondadoso o a una mujer bondadosa sabrá qué regalo es tenerlos cerca.

Cada estación llega con sus propias disposiciones, su arcilla fresca, su anaquel de promesas. Quien escribe estas líneas prefiere, por haber nacido en él y por querencia, los ritos del verano. Él, que es un instante eterno, como la adolescencia; él, que prepara nuestra piel para toda experiencia; él, con su legión de verbenas, de ríos y de piscinas; él, con su constelación de primeros amores y de tristes despedidas… Aquí, una selección de mis obras de teatro, películas y canciones favoritas de temática veraniega.

"Las series 'El cuento de la criada' y 'Merlí' son sendas bengalas de socorro frente al neoconservadurismo y al neoliberalismo salvajes. Y que la Filosofía, en los nuevos planes de estudio, sea considerada inútil e inservible es un modo de decir que las mujeres y hombres podemos ser eliminados si no somos productivos y útiles".

'El día de mañana' retrata una Barcelona tan deslumbrante como feroz, trampolín y cementerio de tantos sueños de una vida mejor. Allí la burguesía catalana con todas sus contradicciones, allí los representantes despiadados de un franquismo agonizante pero siempre criminal,  allí los parias que salían de sus barracas y chabolas. El personaje de Justo Gil tiene algo de animal acorralado, de fiera solitaria. Un felino impredecible e hipnótico. Y todo eso lo asoma Pla por los ojos.

El cedro libanés que en 1940 plantara por su mano Vicente Aleixandre ha seguido creciendo en el jardín de Velintonia, sito en la calle madrileña que hoy recibe el nombre de poeta. Pero el olvido y sus ministros, con la desidia en fiera vanguardia, amenazan con comerse y derribar la casa. Así estamos en este país, el de la “Marca España” y demás pamplinas de estos mercaderes disfrazados de políticos. ¿Qué dirán de nuestro tiempo, de nuestra condición, de nuestra dignidad, si se arruina para siempre la casa?

La granadina Ana María Caro-Mallén de Torres, a la que quizá podamos considerar nuestra primera dramaturga,  ha logrado que su nombre no sea devorado por siglos y siglos de historias contadas casi siempre por hombres y para hombres. Sobresale la delicadeza con la que trata en sus comedias a los criados y personajes más humildes, que, aun siendo humillados y vapuleados, se saltan las normas sociales para demostrar su verdadera valía. Murió en Sevilla en 1646 y, como era costumbre con los enfermos de peste, todas sus pertenencias fueron arrojadas al fuego. Allí ardieron cuantos manuscritos autógrafos tuviera listos para dar a imprenta. Nunca sabremos lo que ardió en aquella pira.

La polémica entre la activista gitana Noelia Cortés y la cantante Rosalía a raíz de la nueva canción de esta, 'Malamente', parece cuestionable e incluso peligrosa.  Es profundamente contradictorio que una cultura radicalmente híbrida como la flamenca pueda ser considerada propiedad de nadie.  Al contrario: la cultura siempre es camino, encrucijada, puerto de salida y de llegada. La cultura nos hace encontrarnos con los otros, con el Otro, salir de “nosotros”, de lo “nuestro”, extrañarnos, asombrarnos, enajenarnos.

Escribió Federico que hay que quedarse desamparado para que el duende acuda. Y Miguel Poveda, con la humildad que solo otorga la sangre antigua, ha sabido convertirse en un radiante inquilino del desamparo. De algún modo el encuentro entre el poeta y Miguel Poveda en el espectáculo 'Enlorquecido' estaba previsto en los anaqueles del arte. Porque a veces la belleza no es vencida.

Bette Davis enfrentada con Joan Crawford, Luis Cernuda dedicándole versos demoledores a Emilio Prados, Verlaine disparándole a Rimbaud, los piques entre Marlon Brando y Montgomery Clift... En la palabra “enemistad” tiembla el fantasma de una amistad destruida o que nunca tuvo la oportunidad de ser. Y ya lo dijo Oscar Wilde: hay que escoger a los enemigos por su inteligencia... 

Cuando quemamos un libro convertimos en ceniza lo mejor de nosotros. En nuestro país ocurrió la “Quema de Bib-Rambla”, ordenada por el Cardenal Cisneros, y en agosto de 1936 más de mil ejemplares ardieron en el puerto de La Coruña por orden de los oficiales fascistas. Hoy los libros arden en el olvido, arden en la censura, arden en el desprecio, en su banalización, arden frente a la Medusa de lo digital, arden por mandato de los que nos quieren dóciles.