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Como consecuencia de las heridas, aún durante su cautiverio durante la Gran Guerra, al pianista Paul Wittgenstein le amputaron el brazo derecho. Él hizo acopio de voluntad y de fuerzas: le quedaban una mano, las ganas, el tiempo. Le quedaba, en definitiva, la vida por delante. En 1931, Ravel le compuso el 'Concierto para piano para la mano izquierda en re menor':  un prodigio de humanidad, un triunfo de la voluntad del ser humano pese a su propia miseria. Quizá, quién sabe, todos los fantasmas desaparecían de la cabeza de Wittgenstein cuando la mano izquierda emprendía su vuelo.

Cada vez que se pronuncie el apellido, en el galope de esas tres sílabas por la garganta y el recuerdo, una bengala cruzará los cielos aún más oscuros. Salvador siempre puso el acento en las últimas raíces. Un galope de niebla. Un arcano. Un teatro contemporáneo por arcaico y arcaico por contemporáneo. Nos enseñó que no hay nada más universal que encerrarse con la verdad de uno mismo. Eso es teatro con quilates de prodigio.

Hay quien acusa a Yorgos Lanthimos de humillarse al oro y esconder las garras de sus primeras y perturbadoras obras para abrazar un cine más convencional. Pero 'La favorita' es un ejercicio de cine mayúsculo, tan hondo como descarado, gamberro en sus anacronismos, consciente de sus pequeñas fechorías con la óptica y la estética. La reina Anna (Olivia Colman) se erige en compendio de nuestras emociones: pasa de presentarse como un pelele, un fantoche grotesco, a transformarse en una madre huérfana de hijos y atormentada por los accesos. 'La favorita' es gran cine, porque la vida carece de géneros y Lanthimos lo sabe.

El cine de Rodrigo Sorogoyen, siempre con el calambre de alguien que ama contar historias, habita la encrucijada entre la emoción y la política, quizá porque toda política es una emoción que ambiciona algo. Con 'Madre', el corto que aspira al Óscar, comprendemos que no hay nada más terrorífico que aquello que no vemos, no hay imagen más terrible que aquello que no llega a formarse y que justo por eso contiene todas las imágenes terribles del mundo.

Homero, Goya, una depresión nerviosa en 1938, la Noche de los Cristales Rotos y finalmente el nazismo, el exilio, París ocupada por los nazis, las sillas vacías, los muertos y las muertas, los gélidos andenes, el océano de por medio... Todo ello fuer doblegando a Bespaloff, que puso fin a sus días en abril de 1949. Pero regreso a su 'De la Ilíada' y es una bengala de auxilio en el cielo más oscuro. Porque no todo está perdido, porque aún en el horror “los versos del poeta, los únicos verdaderamente inmortales, relatarán la energía humana en la desgracia, la belleza del guerrero muerto".

El dos de diciembre, cuatrocientos mil andaluces decidieron que nuestro futuro debe parecerse a nuestro pasado más oscuro. Es temible, sí, y aquí conmigo el escalofrío, la rabia y también el miedo.  Un largo espectro se nos ha sentado a los andaluces en el corazón. Pero no se va a marchar porque insultemos a esos votantes desde nuestra indignación telemática.

Derechos que hoy damos por sentados —como que las mujeres tengan sus propias cuentas corrientes, o que puedan sacarse el pasaporte o disponer de sus bienes— son fruto de la batalla reciente que dieron personas como María Telo. La jurista que se convirtió en camino porque le negaban el camino murió en 2014, casi centenaria. Que su vida ejemplar nos dé fuerza y esperanza frente a los nostálgicos de la oscuridad

"Nuestro tiempo es fecundo en la exhibición pública e impúdica de certezas, eslóganes morales y conductas ejemplares. Yo, en cambio, asumo la contradicción en mi pensamiento y en mi relación con los animales. Es la que me lleva a convivir, proteger, disfrutar y sentir un vínculo íntimo con dos animales en nuestra casa, y luego sentarme a la mesa y comer carne o pescado. En un país donde los vegetarianos sufren el 'cuñadismo' como pocos, siento que cada vez menos personas aceptan que los animales sean meras máquinas vivientes. Porque toda vida importa. Toda vida es un milagro de células y de misterio, de voluntad de permanecer".

La historia del tenor Fritz Wunderlich nos recuerda inevitablemente la fugacidad de nuestra existencia, pero también la maravilla de estar aquí vivos y juntos. Y la suerte de tener amigos tan hermosos como Jon P. Arregui, quien me habló de la última y bellísima canción de un astro fugaz, pero inolvidable. El lied de Schubert "An die Musik", con el que triunfó en Edimburgo apenas dos semanas antes de su muerte, a los 36 años, al resbalar fatalmente por una escalera helada.

"Solo una letra nos separa a los autores de los actores. Y cada vez siento que esa letra no es una frontera sino un punto de encuentro. 'Sin alas sube a los cielos / y de allá en un punto cae'. Repito el verso de Lope de Vega para dar las gracias a estos Ícaros del alma, a los actores. Esta semana empezamos los ensayos de La geometría del trigo. Vendrán las luces y también las sombras, vendrán las alegrías y las tensiones, vendrá el no saber y el aprender, subiremos sin alas a los cielos y al punto caeremos para volver de nuevo a subir".

 “Un místico y un poeta son la misma cosa”, resumió el autor noruego Jon Fosse, que aparece en tantas quinielas de merecedores del Nobel. Hay un aire telúrico que hermana su Noruega con la Irlanda de Synge y la Andalucía de Lorca. Tres poetas, tres místicos, tres hombres que entendieron que no hay otro modo más contemporáneo de mirar que lo arcaico. Ahora se presenta la espléndida traducción al castellano de su novela 'Trilogía', cima de un creador que escribe como quien reza.

 

Hay algo perturbador en el descubrimiento de los manuscritos previos, de las escenas descartadas, de los primeros nombres de los personajes. Los borradores y descartes de 'Un tranvía llamado Deseo' son una escuela de dramaturgia, un viaje por la incertidumbre y pasión de todo proceso de creación, un recorrido por las obsesiones de Tennessee Williams.

 

 

"Veía engordar a su gata embarazada, acicalarse durante horas como si no pasara nada. Él se había ido. Aitana sentía que los días de la semana se repetían o que se sucedían sin orden, que al sábado le seguía el viernes, y que la lluvia caía de abajo a arriba, y que luego era domingo, y otra vez domingo, y él no llamaba, ni aparecía, porque se había ido con otra faltando a sus juramentos...".

Internet y las redes sociales han terminado de provocar esta elefantiasis de los mecanismos del deseo. Solo las opiniones extremas parecen sobrevivir en el safari virtual. De ahí que por una peligrosa ósmosis al elogio siga el vituperio. Una montaña rusa del deseo. Pero tengo una nostalgia torturante de cuando no sentíamos la  necesidad de hacer un selfie continuo de nuestro deseo. 

Sentimos una enorme vergüenza y un duelo infinito por todas aquellas mujeres que fueron silenciadas en su voluntad de generar ficción. Hoy ya no se puede mirar este mundo si no se mira también desde los ojos de ellas. Ahora bien, ¿desde cuándo la fragilidad, la duda, la emoción menoscaban la altura de un personaje? ¿No están aplicando paradójicamente lógicas machistas quienes aseveran que un personaje femenino frágil no contribuye al feminismo?

Qué provecho sacamos de una larga caminata? En términos de economía tradicional, es tiempo perdido, malgastado, tiempo muerto, sin producción de riqueza. Y sin embargo para mí, para mi vida, no diría siquiera interior, sino total, absoluta, el beneficio es inmenso. Las obras en la Gran Vía madrileña me han hecho recordar 'El último caballo', la película de Edgar Neville. Quizá un nuevo Neville sueñe ahora una película llamada 'El último peatón'. En ella, un hombre, una mujer, solamente una persona, camina por una ciudad mientras es observado con desprecio por sedentarios transportados velozmente a motor...

Hay que imaginar al niño que recibe el regalo de un Cinexín: su asombro ante el artefacto mágico que transforma una pared en maravilla, la fragua de una vocación inesperada en Algodonales, su pueblo de Cádiz. Ese niño era Jota Linares, al que conocí hace algunos años y que ahora debuta en el largo con 'Animales sin collar'. Una película profundamente andaluza y a la vez universal. Porque la Andalucía que aquí se muestra es la del tuétano, la de la rabia color albero,  la del pasado con aire de plomo, la del futuro abierto.

A Narciso Montes no le entusiasmaba el teatro. A Narciso Montes le entusiasmaban los vencejos y, ante todo, el propio Narciso Montes. A aquel hombre esculpido en la disciplina del crossfit y de una alimentación espartana, no se le habían conocido amantes, y eran muchas y muchos los que se desesperaban por no alcanzar el lecho del joven.

Montserrat Caballé empezó a cantar para escapar del hambre. Era Barcelona una ciudad llena de muertos tan recientes que parecían vivos y de vivos tan derrotados que parecían muertos. Cuando muere alguien que nos ha regalado tantísima belleza, percibimos como en pocas ocasiones la molécula primera de nuestra humanidad, el encuentro de la materia perecedera con el afán de transcendencia.

En un tiempo arrodillado ante lo digital y lo virtual, los bailarines aparecen como fieros baluartes de nuestra humanidad. Ellos nos recuerdan que no hay nada más importante que un cuerpo, nada más sagrado que aquello que nos sostiene, albergue del espíritu (sea lo que sea), morada de nuestra fragilidad y de nuestra potencia. Por eso hoy hablamos de El Phármaco y 'Una emoción política', a partir de la autobiografía de María Teresa León. No pretende trasladar ninguna certidumbre edificante a los espectadores, no reduce el teatro a una tristísima condición de ser útil y sano para lo público. Tampoco pretende la reconstrucción de una época sino mostrar lo arcaico de aquel tiempo, su eternidad, su vigencia en nosotros.

Muchos de los que integran esta colectividad a la que llamamos España deciden cada poco reunirse para solazarse con el sufrimiento de un animal. Suelen aprovechar el buen tiempo y las fiestas regionales. En esto de causar tormento a los animales parecen disolverse todas las diferencias nacionales: con fuego, con agua, con hierro; en las calles, en las plazas, en los puertos; en vasco, en gallego, en catalán, en castellano… Es fácil encontrar a algún “compatriota” vociferando, exaltado ante el sufrimiento de un animal.

El escritor jiennense ultima estos días su segundo poemario y, sentado en el viejo pupitre de madera donde trabaja, repara en que los cuatro últimos libros de poetas que ha consultado eran de mujeres, una circunstancia inimaginable hace apenas tres décadas. "Nunca podremos recuperar las voces de mujeres que fueron ahogadas, que no pudieron llegar a ser, pero sí observar su ausencia, aprender de esa ausencia, hacerlas presente en su ausencia", nos advierte. Y proclama: "no nos resignamos a un presente ni a un futuro donde la poesía no sea albergue de todas las voces, un lugar donde lo humano brilla congregando todos los géneros, todas las sexualidades".

"El amor no tiene más identidad que la de los cuerpos que desean permanecer juntos y protegerse. Sus hijas se llaman Laia y Candela". La columna de esta semana de Línea de Telón es más bien un relato breve. Un cuento. O incluso un deseo (de concordia, de entendimiento) con forma de cuento. Por eso se titula "Paraules", un título en catalán bien elocuente. Lo sabe bien ese granadino que nos lleva desde el Realejo hasta un pueblo del Empordà. Una lectura sanadora e imprescindible. 

 

'La casa de las flores' ha ido venciendo no pocos prejuicios y también algunas críticas que la situaban en la bizarra órbita de los culebrones. Toda la serie es un torpedo en la línea de flotación de lo que se considera normal en una “familia bien”, una voladura continua y chispeante de las máscaras, mentiras e hipocresías en los que se sostiene, para entendernos, el heteropatriarcado. Y una mirada tan cruel como compasiva sobre la condición humana.

La bondad. Cuando una palabra está tan desprestigiada, tan arrinconada, tan burlada, es porque aquello que nombra está desapareciendo. ¿Hemos llegado a sentir vergüenza de la bondad? ¿Desconfiamos más de los bondadosos que de los cínicos? La bondad es una decisión kamikaze en nuestros días, pero quien ha conocido a un solo hombre bondadoso o a una mujer bondadosa sabrá qué regalo es tenerlos cerca.