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09-09-2016 Versión imprimir

 

Ganar el Notodofilmfest y otras formas de supervivencia



Pilar Bergés y Mikel Bustamante, vencedores en el certamen de cine breve, buscan su sitio en un gremio masificado
 


FRANCISCO PASTOR
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Ya no se trata de encarnar a Indiana Jones, como sueña Mikel Bustamante, ni de ir recorriendo el mundo en una gira de teatro, como anhela Pilar Bergés. La cosa es dejar atrás aquellos empleos de repartidor de comida o dependienta por los que estos actores han pasado. Quizá les ayuden a ello sus recientes victorias como intérpretes en la última edición del Notodofilmfest, el certamen de cine donde concursan cortometrajes con una duración máxima de apenas tres minutos. Este año se presentaron hasta 834 títulos.
 
   Bergés, bilbilitana del 82, encarna en Haloperidol a una mujer a punto de morir tras haber tomado grandes dosis de ese medicamento. La actriz recoge este galardón después de años de estudios junto a Juan Carlos Corazza y con una nominación a los premios Pávez en la mochila. Bustamante, un alavés nacido en Amurrio 29 años atrás, da vida en Teatro a un joven incapaz de admitir ante su amigo que le resulta insoportable la obra en que acaba de verle actuar. Diplomado en Cine además de intérprete, ha presentado ocho trabajos al certamen durante el último lustro, varios de ellos con candidaturas en diferentes categorías.
 
 

 
 
 
   Las cervezas alegran la calurosa jornada que reúne en Madrid a los dos artistas. Bergés viajará pronto a Estocolmo para representar Pasaje nocturno, mientras que Bustamante presentará en Valladolid ese Píntame con el que tantos aplausos se gana ya en los escenarios. Para ese entonces llegará también una noticia demoledora: un informe de AISGE revelará que más de la mitad de los actores en España lleva tres años sin poder trabajar en su oficio.
 
 

 
 
 
– ¿Hay miedo a los nombres nuevos?
– [Pilar] Sí. Y apostar por caras noveles sería un acierto. ¡Estamos muy preparados y tenemos muchas ganas! No se dan personajes, ni siquiera secundarios, a gente desconocida. Les pasa a muchos amigos: están a punto de firmar, pero tras una llamada de arriba, el hueco es para alguna celebridad. Intuyo que se abrirá una ventana, aunque despacio, con la televisión de pago. Ojalá se creyera en la peculiaridad del actor.
– [Mikel] No sé muy bien qué mueve a quienes manejan estos hilos, pero desde luego que no es solo el arte. Somos algo superficiales y queremos siempre a los más guapos. Veo el cine español, las películas en cartelera, y encuentro cuatro nombres, una y otra vez. No hay forma de colarse en un casting. Las series norteamericanas e inglesas, en cambio, no dejan de dar cabida a rostros desconocidos.
 
– ¿Qué valor tiene el Notodofilmfest que falte en otros certámenes?
– [Mikel] Es un formato directo. Apuesta más por la historia que por la producción. Levanta una pantalla muy grande donde todos vemos de todo. Está repleto de gente joven con muchas ganas de crear e intercambiamos ideas mientras tomamos algo. En otras galas el ambiente es más tenso.
– [Pilar] Diría que la inmediatez: está aquí y es rápido. Convoca una creatividad extrema, porque sin apenas dinero hacemos grandes cosas.
 
 

 
 
 
– Pilar ha ganado gracias a un drama en un festival donde siempre vence la comedia.
– Es una pieza dramática según con quién hable. Una pareja de amigos tuvo reacciones opuestas al verlo: ella no paraba de llorar y él se reía. Este corto tiene un punto de tragicomedia, pero no lo trabajé desde ningún género literario, fue un vómito. Todos tenemos secretos o puntos muy oscuros: se trata de llegar a ellos y dar el salto.
 
– A Mikel le hemos visto en alguna serie. ¿Cómo es la vida del actor episódico?
Es dura. A saber cuántas veces me he planteado yo para qué demonios viviré en Madrid, si no estaré viendo castillos en el aire. Los intérpretes pendemos entre la supervivencia y la persecución de los sueños. Y con esto no recomiendo el sí a todo. Cuando siento que mi trabajo en una obra de teatro ha acabado, me voy, por mucho que la compañía vaya a marcharse a una sala más grande. Yo también me dedico a dirigir, y con el guion en la mano, me han dado el no. Respeto a quienes lo hacen. Y mucho más desde entonces.
 
– Su primera vez en el cine fue en 2010 con Balada triste de trompeta.
– Estaban rodando en la estación de Príncipe Pío, a pocos pasos del Instituto del Cine de Madrid, donde yo estudiaba el primer curso de interpretación. Un compañero y yo nos topamos con el set de figuración, entramos y les dijimos que éramos actores. Nos miraron de arriba abajo y nos citaron para otro día. Nos tocó encarnar a dos guardias civiles frente a Carlos Areces. ¡Y Álex de la Iglesia azuzándonos a gritos!
 
 

 
 
 
– Al ponerse tras la cámara, los dos se deciden por el desencanto en la vida de pareja.
– [Mikel] Claro. Me pasan cosas por la cabeza, busco, desaprendo. Y aún no tengo ni idea de qué es querer, si quiero a la otra persona o me estoy queriendo a mí mismo. Eso da para infinitas historias. Cuando me ocurre algo así, me vuelvo loco. Y en tres días lo he rodado.
– [Pilar] La verdad es que no me considero directora, siento mucho respeto por los que sí dirigen. Radeztky es mi único corto como realizadora y me parece una aventura maravillosa. Pero tuve mucha ayuda para materializar lo que se había gestado en mi cabeza. Ni siquiera sabía que tenía que seguir la acción a través del visor de la cámara.
 
– Pilar, ¿cómo es actuar frente a un profesor, como cuando ha trabajado junto a Juan Carlos Corazza?
– Es curioso cuando quienes me han enseñado a amar y respetar la profesión se convierten en compañeros. Me costó un poco esquivar el hecho de verlos como profesores, dejar de esperar esa réplica. Pero fue una maravilla encontrar al actor más que al docente.
 
 

 
 
 
– ¿Depende del futuro gobierno, de alguna manera, que encuentren un lugar en el gremio?
– [Pilar] Yo rezo por un cambio. Aunque la lucha del actor es de siempre, los últimos años han sido tremendos. Se hacen muchas cosas, hay mucha oferta, pero también se cuelan propuestas de muy baja calidad. Hace falta apostar por la cultura, que se vea al profesional que hay detrás del intérprete. En las artes está la fuente de lo que somos.
– [Mikel] Este certamen es la antítesis de los grandes festivales y las grandes subvenciones. Una vez pedí una ayuda pública: invertí más tiempo en aquella burocracia que en la producción del resto de mis cortometrajes juntos. ¡Para conseguir levantar un proyecto hace falta estudiar Derecho! Y claro, ha aparecido la llamada escena alternativa.  
 
– ¿Hay que pinchar la burbuja del teatro off?
– [Mikel] Lo bueno surge de la variedad, pero es necesario un filtro. He presentado montajes en salas cuyos dueños ni siquiera habían visto la obra. Y el dilema del actor: hay quienes dicen que esto hay que cambiarlo desde dentro. Nos tendríamos que poner de acuerdo, encontrar la voluntad para hacer las cosas bien y de forma digna.
– [Pilar] Debemos luchar contra la desprofesionalización. Bajo el argumento de ponernos en el escaparate estamos trabajando gratis. Hay que llegar a algún trato para que no nos dejemos la vida en cobrar dos duros, en regalar las entradas. Tengo compañeros en cinco obras diferentes, siete días a la semana, y no llegan a fin de mes. Eso lo hacemos todos alguna vez, pero no aguantará mucho tiempo más.
 
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