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19-12-2018

Tres grandes cortos de diciembre


Por ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS



‘Bailaora’

UNA ESPERANZA FRENTE A LA MUERTE


Este poético corto del extremeño Rubin Stein completa una trilogía acometida durante los últimos años sobre el lado oscuro del ser sobre el lado oscuro del ser humano. Rodado en blanco y negro y sin diálogos, ha sido galardonado en los festivales de Twin Peaks (EEUU) y en el de Cine Fantástico FANT (Bilbao), entre otros. Además, es uno de los cinco nominados al Goya al mejor corto de ficción.

   En un mundo desolado, un grupo de soldados con máscaras antigás incursiona en un pueblo donde hay cadáveres por doquier. Entran en una iglesia e iluminan con sus armas a una niña completamente vendada (Ana Blanco de Córdova) que de pronto comienza a bailar una danza flamenca. Los militares no se dan cuenta de que hay algo o alguien más en la oscuridad.

   La jovencísima actriz Ana Blanco de Córdova debutó en la pantalla grande con Zipi y Zape y la isla del capitán (Oskar Santos), cuyo cartel compartió con Elena Anaya. Ha actuado también en Tin & Tina (del propio Stein).

   “Bailaora es una historia de niños de la guerra. El desafío era unificar dos mundos tan aparentemente lejanos como la religión y el flamenco. Sin embargo, comparten un concepto místico: el alma. Eso que no se puede ver, ni escuchar, ni tocar ni razonar, pero que sí se puede sentir. Ese fue el principal reto narrativo de esta pieza: que el espectador se sienta partícipe de una experiencia inexplicable”, cuenta Stein. Este es el broche final de su trilogía Luz & Oscuridad, junto con los anteriores filmes: Tin & Tina y Nerón.

   “Me gusta mucho la frase de Luis Buñuel ‘Yo no creo en Dios. Creo en el misterio’. Y esa es la esencia de Bailaora, en la que muestro un universo muy peculiar, escalofriante y paradójico, donde Ana Blanco y otros niños se oponen frágilmente a hombres armados pero igualmente sobrepasados por el horror que les rodea”, declara Stein. La revista de cine Variety le ha considerado como uno de los 10 cineastas españoles emergentes de este año.

   El objetivo cumplido de Bailaora es sorprender y emocionar al espectador con un juego de movimientos y pasos de Ana Blanco de Córdova que remiten al flamenco, a esa música y ese baile que son un soplo de libertad y magia ante los siniestros fusiles carentes de enemigo. Es uno de los cortos más originales de 2018 y los académicos que han votado las nominaciones a los Goya valoran esa atractiva rareza.



‘El niño que quería volar’

CARIÑO AUSENTE


Se ha inspirado en recuerdos personales el actor y director Jorge Muriel para esta conmovedora historia que es otra de las aspirantes a conseguir el Goya al mejor corto de ficción en la ceremonia del próximo 3 de febrero. El niño que quería volar cuenta ya con reconocimientos como el Premio Comunidad de Madrid y el Premio de la Juventud en el certamen de Medina del Campo, por citar algunos de sus 11 galardones hasta el momento.

   Madrid, años ochenta. Iván (Pablo Mérida), un niño de cinco años, se siente desplazado con el nacimiento de un hermano más. Su hermana es la favorita de papá (Jorge Muriel) y el recién nacido acapara prácticamente la atención de la madre (Sonia de la Antonia). No parece importarle a nadie. ¿Y si pudiera volar y escapar?

   Además del pequeño Pablo Mérida, interviene en el filme Sonia de la Antonia, profesora de Interpretación en la escuela TAI y actriz de los cortos Con dos años de garantía (Juan Parra) y Zumo de limón (de Muriel). También nos agrada ver en la pantalla a la veterana Mariana Cordero (abuela de Iván), prestigiosa y conocida intérprete que ha participado últimamente en La novia (Paula Ortiz), Animales sin collar (Jota Linares) y la serie El accidente.  

   “El niño que quería volar es un acto de reconciliación con mi infancia y un homenaje a mis padres. Un cuento dramático sobre un niño que no encuentra el cariño que necesita”, comenta el actor y director Jorge Muriel, quien intervino en la serie Bandolera y el corto Don Enrique de Guzmán (Arantxa Echevarría). En su trayectoria tras la cámara rodó Zumo de limón (nominado en los Goya de 2010) y El jardín de las delicias. “He intentado plasmar las dificultades por las que pasa uno cuando es niño y de ser un padre justo y comprensivo”, señala. Fue productor y actor de la obra de teatro Cuando deje de llover, galardonada con tres premios Max.

   Expresa perfectamente Muriel el mundo infantil, tierno y ensoñador de alguien que todavía no ha aprendido a defenderse, que no entiende la hostilidad de un padre agobiado por sus responsabilidades con la familia. Esta pieza brillante y emotiva nos invita a querernos todos un poco más.



‘Downunder’

CARRETERAS PELIGROSAS


Frenético, impetuoso y excesivo es este corto de Fernando González Gómez, galardonado en los certámenes de Gáldar (Gran Canaria), Ibicine (Ibiza), Cineuphoria (Portugal)... Ha figurado entre los títulos preseleccionados para los Goya 2019. Se rodó entre Almería y Madrid, y en él destaca un cuidado diseño de producción pese a ser un corto independiente financiado con la ayuda de un crowdfunding de 189 personas.  

   Suroeste de EEUU, 1981. Daniel (Niko Verona) es un aparentemente tranquilo padre de familia que se dirige a la población de Tenant. El calor aprieta mucho y su viejo Chevrolet se avería en el camino. No hay nadie a quien pedir ayuda en medio del desierto, y por eso es desaconsejable viajar solo por esos parajes. Porque hay historias inquietantes en cada cuneta. 

   Nacido en Varsovia y afincado en Madrid desde hace años, Niko Verona es el protagonista de Downunder, un trabajo por el que ha ganado distinciones en los festivales de Berja (Almería) o el Horrible Imaginings (EEUU). “Daniel sufre un trastorno de personalidad y siempre quiere ser otro, alguien diferente, mejor que su anterior encarnación a ser posible”, explica Verona. Hemos visto su rostro en filmes como El hombre de las mil caras (Alberto Rodríguez) y la serie Olmos y Robles

   Las posibles víctimas de su locura son Maggie Civantos (copiloto y pareja de camionero), que estrenó recientemente Alegría, tristeza (Ibon Cormenzana). O Ramiro Blas (un conductor muy duro), de Vis a vis. O Marcial Álvarez (sheriff homófobo), en la serie La víctima número 8. O Fernando Tielve (gay esposado), entre los protagonistas de Seis puntos sobre Emma (Roberto Pérez Toledoy Faraday (Norberto Ramos del Val). 

   “Downunder es una comedia negra con influencias de los hermanos Coen. En realidad, nosotros queríamos hacer un drama social, pero nos acabó saliendo una gamberrada de acción, risas y violencia”, expone con humor el director González Gómez. Es autor de las piezas Y de postre, ¿qué?, Locos por el cine, Mamá, quiero volar y The working dead. La intención del cineasta es que Downunder sea su ópera prima en 2019. “Los 20 minutos que dura el corto son el comienzo del futuro largometraje”, afirma.

   Nos queda claro con Downunder que González Gómez sabe cómo contar una película de acción en la que hay tanto de thriller como de western. Se apoya en la complicidad ante las cámaras de un excelente Niko Verona, en la piel de un loco homicida del que huyen el resto de personajes.

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