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Guillermo del Toro y 'La forma del agua'

Guillermo del Toro y 'La forma del agua'

Óscar es un nombre latino
 
La edición número 90 habló en español. Por suerte. Y le pese a quien le pese
 
 
NANO AMENEDO
A día de hoy, tras las multitudinarias manifestaciones registradas este 8 de marzo, es inimaginable que alguien pueda pensar que es posible detener el movimiento iniciado por las mujeres para que la igualdad social, laboral y económica sea una realidad y no una ficción. De igual modo, hay quien todavía cree que se pueden levantar muros –físicos o imaginarios- para detener el impulso de la creación, el empuje imparable del Arte. La 90ª gala de entrega de los Oscar, celebrada el 4 de marzo, demostró una vez más que al campo artístico no le sirve ninguna puerta, ni grande ni chica. Una ceremonia que, le pese a quien le pese (y a todos nos viene a la mente un nombre), tuvo acento latinoamericano, sabor a nachos y guacamole. Un hecho que, en lugar de ser anecdótico o extraordinario, se está convirtiendo en las últimas ediciones en lo más normal. A los académicos ya no les está permitido mirar hacia otro lado, echar la vista hacia algún lugar –en este caso film- en el que no aparezcan nombres latinos, creadores latinos, ya sean inmigrantes legales, ya naturales de alguno de los muchos países que conforman la comunidad hispanoamericana.

   La forma del agua
, ese romance repleto de fantasía del mexicano Guillermo del Toro, fue la gran triunfadora del palmarés con cuatro estatuillas, incluidas las dos más importantes: Mejor Película y Mejor Director. Podría ser una casualidad, pero a estas alturas de siglo ha dejado de serlo. En cuatro de las cinco últimas galas, el Oscar a la mejor realización ha ido a parar más allá de Río Grande, cuyas orillas el actual presidente estadounidense se empeña en llenar de hormigón armado. En este lustro Guillermo del Toro ya tuvo ocasión de dar su discurso de agradecimiento, recordar su origen y reclamar más respeto hacia los emigrantes, como también Alfonso Cuarón y, por dos veces, Alejandro G. Iñárritu.  
 
 

'Coco'

'Coco'

 
 
Ese regusto a enchilada, esas reivindicaciones por una mayor apertura hacia la población que trata de rehacer su vida en Estados Unidos en mejores condiciones y esa exigencia de mayor inclusión de las minorías resonó en el auditorio Dolby Theatre de Los Angeles de boca de Del Toro, pero volvió a hacerlo cuando la cinta Coco, tras la que está el buen hacer de Pixar, recibió el galardón a Mejor Película de Animación y Mejor Canción Original. Precisamente, Coco, dirigida por Lee Unkrich y producción estadounidense, está ambientada en el vecino del sur, en ese pequeño pueblo de Santa Cecilia en el que vive un niño llamado Miguel Rivera que aspira a ser músico, como su ídolo Ernesto de la Cruz.
 
 

'Una mujer fantástica'

'Una mujer fantástica'

 
 
   Pero no solo México salió triunfador de la ceremonia. Motivos de satisfacción tienen también los chilenos, cuya cinta Una mujer fantástica fue reconocida como mejor producción de habla no inglesa. La valiente película de Sebastián Lelio, con guion del propio Lelio y Gonzalo Maza, aborda una realidad, la de la transexualidad, a la que, lamentablemente, aún queda un largo trecho para su aceptación social en todas partes. Fue un gran paso –y no hay que parafrasear en este caso al astronauta Neil Armstrong- que la actriz principal del film, Daniela Vega, hiciera historia al ser la primera mujer transexual que presenta un Oscar, pero queda mucha distancia por recorrer.

   Quienes creen que el arte no transforma la realidad cotidiana, quizás deberían pensárselo una vez antes de volver a proclamar tal topicazo. De hecho, el éxito de Una mujer fantástica  quizás sirva para desatascar un proyecto de ley de identidad de género, que establecería los mecanismos para que las personas trans puedan cambiar legalmente de sexo, que se debate en Chile desde hace cuatro años. Quizás es pronto aún para confirmar el empuje de la creación para modificar el día a día de todos. O no. Esperemos un poco más. Y mientras tanto, disfrutemos de este triunfo cinematográfico de todos los latinos. Oscar es, ya, un nombre hispano  al que habrá que poner tilde para hacer honor a la realidad.
 
 

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