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09-02-2015 Versión imprimir

 
 
Media docena de interpretaciones para guardar en la memoria


Las estatuillas de la edición 29 equilibran la disyuntiva entre comedia y drama para hacer primar el talento puro


Perfiles de RUBÉN DEL PALACIO
Reportaje gráfico: Federópticos
 
 
 
 

 
 
 
Carmen Machi
Socia número 3.284 de AISGE
Mejor actriz de reparto por ‘Ocho apellidos vascos’ 
 
La madrileña tuvo que hacer de extremeña para retratar la idiosincrasia vasca. “¡Un Goya por hacer reír!”, exclamó sorprendida nada más subir al escenario. Y por hacerlo con gusto, pues la gestación de esa “aventura maravillosa” le resultó “divertida” a la maestra de la carcajada: “Fue vivir el cine a tope, me levantaba por las mañanas con ganas de rodar junto a un equipo cojonudo”. No podía ser menos con Martínez-Lázaro al frente, tan responsable como esos nueve millones de espectadores de que la cinta se haya convertido en un fenómeno. Y precisamente sobre fenómenos sabe mucho ella, que erigió a su limpiadora ocasional de 7 vidas en protagonista indiscutible de la secuela Aída. Tras haberse llevado el éxito al teatro con La tortuga de Darwin o Agosto, esta primera nominación traducida en victoria demuestra ahora que el sello Machi es garantía de calidad también en el celuloide. Confesó que, solo un día antes de morir, la Baró le dijo: “Vas a subir a recoger el premio. ¡Ya me lo dirás!”. Y así fue. Por eso se lo dedicó a su “querida, añorada, bendita y amada” Amparo.
 
 

 
 
 
Karra Elejalde
Socio 445 de AISGE
Mejor actor de reparto por ‘Ocho apellidos vascos’ 
 
Tenía Elejalde competidores tan serios como José Sacristán, así que Clara Lago no pudo disimular una elevación en su tono cuando, junto a Ingrid Rubio, abrió el sobre y se encontró con su compañero de aventuras. Ese vasco-vasco de pura cepa mereció del vitoriano una dedicatoria “a mi viejo y al tío Ramón”, de los que tantos detalles tomó prestados, así como a Álex Angulo, “gran compañero y referente para todos los actores vascos”. El destino por fin hace justicia con este camaleón escénico que después de la gala diría: “Hace cinco o seis años tenía telarañas en la nevera”. Quizá por eso bromeó con que iba a vender “un Saab descapotable con el embrague jodido”, siguiendo la broma que Rovira había lanzado sobre aprovechar los discursos para estas cuestiones domésticas. Mucho más sentida, claro, fue el homenaje a su hija, Ainara: “Hay cosas que haces bien y cosas que te salen bien. Y esta niña me salió muy bonita”.
 
 

 
 
 
Bárbara Lennie
Socia número 5.376 de AISGE
Mejor actriz principal por ‘Magical girl’
 
Nada menos que en el teatro de un pueblo de Cantabria, entre la nieve aún acumulada tras un temporal memorable. Allí debería haber actuado el mismo día en que vivió su magical night, la de su primer Goya, aunque ya había alzado cada premio a que aspiraba con su personaje de esquizofrénica en el filme de Carlos Vermut. “Me he tirado contigo al abismo y ha sido un placer”, le recalcó al director mientras este la grababa cámara en mano desde su butaca. Nominada a actriz revelación en 2006 gracias a Obaba, esta vez llegó a la ceremonia con el honor exclusivo de acumular dos candidaturas, la segunda por su papel secundario en El Niño. La creciente popularidad no le impidió acordarse de todos los realizadores de su trayectoria, entre ellos Montxo Armendáriz o Daniel Monzón, pero acabó dirigiendo sus palabras más sentidas a Jonás Trueba: “Compartió conmigo su pasión y entrega por algo tan increíble como hacer cine”. Merecedores de agradecimiento fueron también sus padres, “dos personas que llegaron a este país hace muchos años y han peleado para sacar adelante una vida bonita”, según resumió.  
 
 

 
 
 
Javier Gutiérrez
Socio número 6.364 de AISGE
Mejor actor principal por ‘La isla mínima’ 
 
Su premio puede que estuviera cantado, pero el de Luanco se quedó “afónico y al borde del colapso” mientras los aplausos del auditorio le reventaban los tímpanos. El policía de pasado turbio que le brindó Alberto Rodríguez mereció una dedicatoria rotunda: “¡Viva la madre que te parió, Alberto! Gracias por hacer el cine que haces, por tu descomunal talento y enorme humanidad”. Gutiérrez rememoró a aquel pipiolo “que salía a los 18 años de Ferrol con la ilusión de convertirse en cómico”, y explicitó su admiración por los compañeros de candidatura: el “maestro” Ricardo Darín, Luis Bermejo (“que nos estará viendo muy feliz después de su función”) y Raúl Arévalo, compañero de fatigas en las marismas: “Te voy a aplaudir muchas más noches, eres el actor con más presente y futuro en este país”. Hombre siempre de compromisos, Javier prefirió esta vez sentirse “orgullosísimo de lo que hacemos”. Y remachó: “Que no nos roben la ilusión”.
 
 

 
 
 
Nerea Barros
Socia número 7.167 de AISGE
Mejor actriz revelación por ‘La isla mínima’ 
 
Casi tantas lágrimas como su Rocío en la gran pantalla derramó Nerea Barros mientras acariciaba el cabezón. Y es que la pena por el asesinato de sus dos hijas adolescentes en las Marismas del Guadalquivir había dejado paso al júbilo de brillar como una estrella recién nacida en el firmamento de nuestro cine. “No me esperaba en absoluto este reconocimiento maravilloso”, acertó a decir con la voz muy entrecortada, aunque suficiente para brindárselo a sus compañeras de categoría. “No tengo palabras para ti”, le confesó al aclamado Alberto Rodríguez, “eres el susurrador de los actores”. Durante el rodaje en aquel entorno tan extraño para esta compostelana la flanquearon Javier Gutiérrez, Raúl Arévalo y Antonio de la Torre, cuya generosidad puso al descubierto: “Os quiero muchísimo, gracias por cuidarme”. En las dedicatorias figuraron también unos padres a los que se refirió como “lo más maravilloso que tengo” y ensalzó a las mujeres que son madres “porque sois unas heroínas”. Hasta cambió de idioma a la hora de presumir de orígenes: “A miña terra, Galicia, quérovos moito”. Allí se curtió frente a las cámaras de las series Matalobos o Padre Casares, pero el resto de españoles la conocieron a raíz de las exitosas El tiempo entre costuras y El Príncipe.
 
 

 
 
 
Dani Rovira
Socio 10.770 de AISGE
Mejor actor revelación por ‘Ocho apellidos vascos’
 
Andaba el de Málaga piropeando a José Sacristán en los prolegómenos de la gala, a cuenta de las 117 películas que contemplan al maestro, y en esas le espetó: “¿Tú has visto Ocho apellidos vascos? ¡Pues entonces ya has visto todas las películas mías!”. En efecto, lo de “llegar y besar el santo” le encaja al dedillo a este lenguaraz y desternillante monologuista que se convirtió en el gran hallazgo para el reparto de la película más taquillera en la historia del cine español. Rovira protagonizó el momento televisivo de la noche con su efusivo beso a Clara Lago, “la mejor compañera en todos los aspectos”, que a algunos le recordó el episodio entre Casillas y Sara Carbonero. Y, quién sabe si por seguir con el símil futbolístico, se puso galáctico con las dedicatorias: “Esto se lo debo a los que protagonizaron el big bang, que fueron mis padres. Ocho apellidos vascos ha sido el cometa Halley”.
 
 
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