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06-06-2012

 
Los Vivancos, siete hermanos flamencos de película
La fraternal compañía de bailarines, músicos y acróbatas regresa con ‘Aeternum’, pugna entre el Bien y el Mal
 
beatriz portinari
Son siete: varones, bien parecidos… y hermanos. Y podrían ser más; la familia comprende un total de 39 integrantes (mismo padre, diferentes madres). Se hacen llamar Los Vivancos, crecieron en un ambiente coreográfico, circense, nómada y atrevido, y ese espíritu acaba impregnando sus creaciones. La más reciente, Aeternum, obtiene en el público reacciones tan pasionales como si nos encontrásemos en un concierto de U2.
El patriarca de la familia, Pedro Vivancos, les dejó en herencia su pasión por el arte tras fundar la Quántico Independent School (Vancouver, Canadá), donde enseñó a sus hijos todo lo que sabía de danza, técnicas circenses, instrumentos musicales, artes marciales, flamenco e incluso gimnasia deportiva. Tuvieron que elegir entre ser reclutados por el Circo del Sol o seguir el camino del flamenco. Optaron por lo segundo.
Son siete hombres, siete estilos y siete personalidades que desatan fervor al final de cada representación. Por eso afirman que la compañía consta de “ocho integrantes”, incluyendo a ese público que los vitorea y reclama bises.
En Aeternum, Elías es capaz de tocar el violonchelo casi suspendido en el aire, Josué recuerda a los gladiadores romanos con su técnica purista, Judah combina reminiscencias de street art y breakdance con el purismo flamenco, Cristo se convierte en un príncipe de las tinieblas cuando baila para salvarse… Sobre el escenario se desarrolla una asombrosa lucha entre el Bien y el Mal, lo sobrenatural y lo natural, que fusiona flamenco con artes marciales, rock, claqué e incluso acrobacias. Los andamos metálicos que flanquean el escenario sirven para que la familia Vivancos se cuelgue y salte a más de dos metros de altura.

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