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02-07-2019

 

Ofelia Angélica, de Chascomús 

Madrid

 

El hoy presidente de la Academia de Cine conoció a la artista argentina a través de William Layton y se convirtió en una de sus amigas más admiradas. Tras el fallecimiento de la actriz (la madre de Piraña en ‘Verano azul’), el 12 de junio a los 92 años, brinda aquí su emocionado homenaje a una mujer “valiente, gamberra y sagrada”


 

MARIANO BARROSO

¿Qué hace en esta escuela esa mujer que debe tener más de 50 años, de ojos abiertos y sonrisa permanente? ¿Por qué anota en su cuaderno todo lo que dice William Layton? Si aquí todos tenemos veintitantos, ¿por qué está ella entre nosotros? Se supone que esta es una escuela de actores jóvenes, o eso me dijeron cuando me apunté. ¿De dónde ha salido? Todos los profesores la saludan, ¿será profesora? No creo, su actitud parece más la de una alumna. Pero es mayor para ser alumna. Debe ser actriz profesional. Pero si es profesional, ¿a qué viene al laboratorio? Se supone que los profesionales ya saben actuar. ¿Quién es? ¿Cómo se llama? ¿Por qué se dirige Layton a ella todo el tiempo, como si buscara aprobación? Su acento es argentino, pero no tan argentino. Aunque tampoco es tan español. Se mueve por la escuela y por el barrio como si llevara aquí toda la vida. ¿Quién es esta mujer? ¿Cuál es su nombre?

 

   Todas esas preguntas pasaban por mi cabeza el primer día que vi a Ofelia en el laboratorio de William Layton. Ahora las recuerdo como si la estuviera viendo por primera vez. Ojalá la estuviera viendo por primera vez. Ojalá pudiera volver a preguntarme quién es y qué hace aquí. Ahora, tantos años después, podría responderme a mí mismo: se llama Ofelia Angélica Gauna, nació en Chascomús, provincia de Buenos Aires, es argentina, es española, es de Chascomús y de Madrid. Es actriz, como su querida hermana Aída, es escritora, profesora, artista, mujer de carácter, de grandes carcajadas y de eternas lealtades. Y está ahí, sentada a tu lado, para que aprendas de ella lo que es el entusiasmo, la pureza, la bondad y la generosidad en la edad adulta.

 

   Nos llamaba la atención su juventud. A pesar de que nos sacaba a todos más de 30 años, ella era la más joven. Nos fijábamos en la mirada limpia y deslumbrada de aquella mujer que se sentaba siempre en la primera fila. Aquella niña. Ofelia fue una niña durante toda su vida. Se seguía enamorando a los 90 años, volvía a gritar de alegría cada vez que la sorprendía una visitaen su casa, ouna llamada, o un proyecto. O cuando comentábamos un texto, un guion, un poema o una obra de teatro. O un recuerdo, de los muchos que nos unían. Que nos unen. Layton siempre presente en nuestras charlas, en sus consejos y en sus exclamaciones av oz en grito en los cafés.

 

   Nunca pensé que tendría una amiga que me sacara más de 30 años. Una amiga íntima. Ofelia lo era. Actriz, mujer valiente, gamberra y sagrada, única, divertida y rigurosa, culta y extravagante, amante de la vida hasta la última gota, bella. Podría contar todas las cosas que aprendí con ella. Un día, camino del festival de Pinamar, pasé por Chascomús, su pueblo, y le pedí al conductor que atravesara el pueblo y parara el coche en la laguna.

 

 

   Al regresar a Madrid se lo conté y pegó un grito de alegría que retumbó en la escalera de su casa. “Tenemos que viajar juntos a Chascomús, quiero que conozcas mi pueblo. Que conozcas a Miriam, su padre y el mío eran íntimos amigos desde niños. Llevarte a la casa en donde nacimos, enseñarte el huerto que cultivaba mi padre, con el albaricoque en el centro, y el jardín. Llevarte a donde jugábamos de niñas, a la laguna...”. Su infancia en Chascomús. Soñaba con regresar algún día a su ciudad, un par de horas al sur de Buenos Aires. Y regresó, solo para llenar sus ojos y su corazón de lo que más amaba, su infancia. Ofelia vivía en el presente la compañía eterna de su padre. “Cada año que pasaba le adoraba más”, me lo recuerda ahora Aída. Ofelia siempre hablaba del amor inolvidable que sentía por él. “Él nos dio la educación y el amor a las artes, nos enseñó a estar siempre al lado de los débiles”.

 

   Hablaba Ofelia en nuestras charlas de su compulsivo amor al teatro, a la música y a la literatura. De su agradecimiento a AISGE (le emocionaba su trabajo y su profundo compromiso de solidaridad con el colectivo de los actores). De su amor a Layton, a mis hijos, a Naomi, a todas las personas que se relacionaban conmigo. De su amor. Estoy seguro de que Ofelia sonreiría ahora si le dijera que lo que más nítidamente recuerdo de ella es que sacaba siempre la mejor versión de mí mismo. Estar a su lado era una vacuna contra la negatividad y contra el conformismo. Una inyección de creatividad y de rebeldía. Ahora que no está, y cuando la recuerdo, esa sigue siendo su misión, su inspiración y su regalo.

 

   La conocí gracias a Layton y nunca hemos dejado de querernos. Sabía todo de mí, y yo de ella. Sus sueños y los míos, mis carencias y las suyas, nuestras angustias, nuestros amores, nuestras promesas... Cada vez que la veía, me sorprendía que tuviera más proyectos que yo. Se supone que con la edad uno deja de tener proyectos. Se supone que con la edad uno renuncia. Pero era ella quien me animaba a mí, y no al revés. Ella no lo necesitaba. La envidiaba por eso, y se lo dije. Creo que le dije casi todo.

 

   Naomi me deja clavado cuando me habla de nuestra amiga del alma: “A veces siento que no valoro a la gente buena y generosa tanto como a la gente poderosa. Ofelia me recuerda que esa era su fuerza. Su bondad y su generosidad”. Estamos acostumbrados a no vernos. Acostumbrados a relacionarnos con gente que no nos ve. Ofelia siempre me vio. La suerte que he tenido es que además me lo ha dicho muchas veces, y también yo a ella.

 

   Amaba a Ofelia. También se lo dije. Ahora su partida acaba con su vida, pero no con nuestra relación. La seguiré amando. Y admirando, que en el caso de Ofelia es lo mismo.

 

 

 

Mariano Barroso es director, guionista y productor cinematográfico, ha impartido diversos cursos para el Centro Actúa de la Fundación AISGE y preside desde 2018 la Academia de Cine

           

                    


       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

       

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