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03-02-2015 Versión imprimir

 


Avalancha de medallas del CEC para ‘La isla mínima’


Javier Gutiérrez, Bárbara Lennie, Karra Elejalde, Itziar Aizpuru, Dani Rovira y Nerea Barros se llevan los premios de interpretación
 
 
NANO AMENEDO
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Hablaban los pronósticos de lluvia de premios en La isla mínima y sobre las marismas del Guadalquivir acabó desatándose un auténtico chaparrón. Hasta ocho trofeos acaparó este lunes 2 de febrero el cada vez más laureado filme de Alberto Rodríguez en las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), un galardón de corte gremial y cinéfilo que llegaba este año a la friolera de las 70 ediciones. Solo uno de los candidatos vinculados al filme del realizador sevillano, Antonio de la Torre, se vio doblegado en las votaciones a mejor actor secundario por otro grande de la pantalla, Karra Elejalde, gracias a su aguerrido padre norteño de Ocho apellidos vascos. El resto de intérpretes galardonados fueron Javier Gutiérrez y Nerea Barros (La isla mínima), Bárbara Lennie (Magical girl), Itziar Aizpuru (Loreak) y Dani Rovira, también por Ocho apellidos vascos.
 
 
Víctor Clavijo y Nur Levi
Víctor Clavijo y Nur Levi
 
 
 
   Los premios del CEC, siempre en vísperas de los Goya, hacen las veces de antesala y de contrapunto humilde y cinéfilo frente al refulgir de los grandes focos y la alfombra roja. No hubo grandes aspavientos ni protocolos en la ya más que tradicional cita del Cine Palafox, y sí un relajado ambiente de camaradería profesional. Las Medallas, que cuentan con la colaboración de la Fundación AISGE, estuvieron presentadas por los actores Nur Levi y Víctor Clavijo, este particularmente cómico a la hora de reivindicar sus orígenes algecireños. “Yo me viene a Madrid, me puse a estudiar inglés como loco y pensaba en viajar a Los Ángeles… ¡cuando ahora resulta que lo que triunfa es el cine andaluz!”, exclamó entre las risas que brotaban del patio de butacas.
 
 
Nerea Barros
Nerea Barros
 
 
 
   Y los guiños a Andalucía, en efecto, constituyeron una constante ineludible en una gala marcada por las nominaciones a La isla mínima y El Niño, aunque la cinta de Daniel Monzón no pudo levantar ninguna de las ocho distinciones a las que aspiraba. Incluso Nerea Barros, compostelana de pro, se desmarcó con un expresivo “¡Viva Sevilla, coño!” cuando recogió la medalla que la acredita como mejor actriz revelación frente a Ingrid García-Jonsson (Hermosa juventud), Natalia Tena (10.000 KM), Yolanda Ramos (Carmina y amén) y Nagore Aramburu, de Loreak. Barros siguió tirando de desparpajo mientras miraba su premio: “¡Guau, es preciosa la medalla! Y desde el año 45… ¡Es superfuerte!”. Los consejeros de AISGE Ana Turpin y José Manuel Seda habían sido los encargados de la entrega.
 
 
Dani Rovira, al teléfono
Dani Rovira, al teléfono
 
 
 
   Su compañero de palmarés en la categoría masculina, Dani Rovira, protagonizó uno de los momentos más pintorescos de la velada. El actor de Ocho apellidos vascos, triunfador frente a Jesús Castro (El Niño), David Verdaguer (10.000 KM) y Carlos Rodríguez (Hermosa juventud), no se encontraba en la sala, pero el productor de la cinta, Álvaro Augustín, le localizó en directo a través del móvil. “Os pido disculpas por no estar allí, pero es que tengo una movida el sábado muy gorda que no os puedo contar…”, bromeó el malagueño, en referencia a sus preparativos como presentador de los Goya. Y añadió, ya más confesional: “Esto ha sido llegar y besar el santo. Estoy muy contento de que a la comedia se la empiece a reconocer también con premios”.
 
 
Javier Gutiérrez
Javier Gutiérrez
 
 
 
   No hubo sorpresas en el apartado de actores principales, donde Javier Gutiérrez y Bárbara Lennie siguen acaparando todos los laureles. El primero hizo precisamente alusión a esa buenísima racha que le acompaña: “Qué demasié, que diría Alberto San Juan… Está siendo un año muy hermoso. No sé si me lo merezco, pero estoy muy feliz”. El protagonista de La isla mínima quiso compartir los parabienes con Alberto Rodríguez en calidad de guionista, así como con el compañero de escritura del escritor, Rafael Cobos: “Gracias a esos diálogos, escenas y personajes que nos habéis regalado”.
 
 
Bárbara Lennie
Bárbara Lennie
 
 
 
   Más escueta fue Lennie, que felicitó a sus compañeras de candidatura (María León, Macarena Gómez y Elena Anaya) y compartió su felicidad con dos compañeras del gremio interpretativo. “Una de ellas es Elisabet Gelabert, a la que conocéis porque también sale en la película. La otra igual no os suena tanto, pero es Carolina África, gran actriz y gran dramaturga. ¡Amiga, te quiero!”, exclamó. Y otro “¡te quiero!” recíproco salió del patio de butacas.
 
 
Karra Elejalde
Karra Elejalde
 
 
 
   Solo en el apartado de interpretaciones secundarias hubo margen para la sorpresa y los tachones en las quinielas. Karra Elejalde fue el único capaz de imponerse sobre un candidato de La isla mínima (Antonio de la Torre), además de Jesús Carroza (El Niño) y José Sacristán (Magical girl). Elejalde fue breve y emotivo en su intervención, aunque comenzara con un socarrón “en primer lugar…” que hacía presagiar un largo parlamento. Recordó a Álex Angulo, “porque ha sido una referencia para todos los que queríamos ser actores”, y extendió su agradecimiento a otros dos seres queridos que ya no están, “mi padre y mi tío, que tanto me ayudaron, sin ellos saberlo, a construir este personaje de Ocho apellidos vascos…”.
 
 
Francisco Sánchez Varela, hijo de Paco de Lucía y director del documental 'La búsqueda'
Francisco Sánchez Varela, hijo de Paco de Lucía y director del documental 'La búsqueda'
 
 
 
   De manos del consejero de AISGE Carlos Castel recibió Itziar Aizpuru (Loreak) la condecoración que la acredita como mejor actriz secundaria, para lo que tuvo que imponerse en las votaciones a Carmen Machi, Bárbara Lennie y María León. Aizpuru no ha obtenido nominación en los Goya, pero con este premio completa un doblete mágico que comenzó a fraguarse ocho días antes, en la noche de los Feroz. Al igual que entonces dedicó el triunfo a sus hijos y nieta, y esta vez bromeó: “No sé si tendré que quedarme una temporada en Madrid, a ver si siguen lloviendo premios”.
 
   El resto de la noche se ciñó a lo previsto, con Alberto Rodríguez levantándose una y otra vez de su butaca para recibir los aplausos por mejor película, dirección y guion, además de recoger los trofeos de sus compañeros de equipo Álex Catalán (fotografía) y José M.G. Moyano (montaje). El cantante y compositor Julio de la Rosa sí que se encontraba en el Palafox para fotografiarse junto a su Medalla a la mejor música, que dedicó al CEC “porque 70 años dando premios sirven para contribuir a que se reduzca la tasa de suicidios…”. El momento pintoresco de la sesión se vivió cuando el joven responsable de redes sociales de la distribuidora Ávalon recogió el premio a Nebraska, de Alexander Payne, como mejor cinta extranjera. “Estoy tan flipado que lo primero de todo va a ser sacarme un selfie”, anunció mientras extraía el móvil del bolsillo. Y bromeó con los presentadores: “Si tenéis que echarme, me echáis, pero yo voy a disfrutar de mi momento de gloria…”.
 
   En un tono mucho más serio, la guionista de Rastros de sándalo, Anna Soler-Pont, ganadora a mejor guion adaptado, arrancó aplausos con su reivindicación “por un cine que cuente historias de mujeres, porque solo el 10 por ciento de las películas tiene una protagonista femenina”. Y también hubo emoción en las palabras de Francisco Sánchez Varela, mejor largometraje documental por ese Paco de Lucía: la búsqueda que rodó en homenaje a su padre. “Yo era un niño que se iba todos los meses corriendo a comprar Fotogramas y Cinemanía y se las leía de arriba abajo en esa misma mañana. El día que vi en sus páginas las reseñas de mi película sentí una auténtica punzada de alegría…”.
 
 

 
 
 
Arturo Fernández, el galán incombustible

Confesó con orgullo los 85 años que le contemplan, pero a esa edad conserva Arturo Fernández, Medalla de Honor a toda su trayectoria, el porte de la seducción y esa voz perfectamente modulada con la que sus miles de admiradores (y admiradoras) le reconocen desde la primera sílaba. “¡Ojalá en el teatro me aplaudieran tanto!”, anotó ante un auditorio que se había puesto en pie en señal de reconocimiento. “Y yo que pensé que me llamaban para el premio de actor revelación…”, bromeó.

Fernández se dirigió al público con el vocativo que le ha hecho célebre, “chatines”, y se congratuló de que su figura aún permanezca en la memoria de jóvenes y mayores. “Pensé que el cine ya me había olvidado, pero hoy he visto que no”, confesó. Eso sí: genio y figura, el galán de los galanes advirtió que se había pasado varios días pensando qué traje se pondría para la ocasión. “En mi generación no teníamos ni para café”, rememoró, “pero vestir… vestíamos bien”. Los otros trofeos honoríficos de la noche fueron a parar al crítico Francisco Blanco, Boquerini, a la labor literaria y periodística, y al periodista Juan Zavala por su labor de promoción al cine. “Este premio me llega recién estrenada la crisis de los 50”, admitió Zavala, “pero me sirve para renovar mi compromiso de seguir hablando de cine con amor, curiosidad y entusiasmo”.
 
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