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02-02-2016 Versión imprimir
Todos los galardonados de la noche, en el escenario del Cine Palafox
Todos los galardonados de la noche, en el escenario del Cine Palafox
 
 
Darín, De Molina, Cámara, Gavasa, Burque y Escolar: actores de Medalla
 
 
La gala número 71 del CEC propicia el palmarés más repartido en las categorías de interpretación
 
 
NANO AMENEDO
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
La gran triunfadora de la noche fue Truman, que con cinco estatuillas se impuso a la otra favorita, La novia, en las categorías más codiciadas. Pero si por algo se caracterizó la gala de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), celebrada este lunes 1 de febrero en el madrileño Cine Palafox, fue por la diversidad de voces y estilos en las categorías interpretativas. Ricardo Darín y Javier Cámara hicieron buenos todos los pronósticos y se llevaron los trofeos como mejor actor principal y de reparto por su inolvidable historia de amistad en Truman, pero la joven Natalia de Molina dio la campanada y se proclamó mejor actriz protagonista gracias a Techo y comida, una película en la que borda la historia de una madre soltera y atormentada por los hachazos de la crisis. Luisa Gavasa, madre en La novia, fue aclamada como actriz de reparto, mientras que las categorías de revelación, patrocinadas por la Fundación AISGE, sirvieron para aplaudir el talento fresco, desinhibido y absolutamente esperanzador de Irene Escolar y Manuel Burque, un recién llegado.
 
 
Manuel Burque
Manuel Burque
 
 
 
   Burque, al que entregó la Medalla su paisana y patrona de la Fundación AISGE Ana Turpin, protagonizó el discurso más transgresor y seguramente vivificante de la noche. Tras agradecer a Leticia Dolera, directora y compañera de reparto en Requisitos para ser una persona normal, que confiara en “un guionista pelirrojo, miope, gallego y con tendencia al colesterol”, reivindicó los largometrajes que huyen de los tópicos. “Apuesto por pelis de ciencia ficción con amas de casa de mediana edad, thrillers con ancianos o transexuales de los que haya que plantearse su sexualidad, road movies con discapacitados. El cine es un espejo para que cambie un poquito todo”, proclamó entre grandes aplausos. Y tras agradecer a sus padres “por el ADN”, se congratuló de que el Borja de Requisitos… tuviera 15 kilos más de los que él luce habitualmente. “Leticia apostó por un protagonista gordo. En el cine americano, el gordo solo sería el amigo del protagonista guapo, uno que dice un par de chistes y al que no le vuelves a ver…”.
 
 
Irene Escolar
Irene Escolar
 
 
 
   Irene Escolar también recibió de un patrono de la Fundación AISGE, Carlos Castel, un trofeo que en su caso se ganó a pulso con la sentimental y reflexiva Un otoño en Berlín. “Gracias a AISGE por este honor”, explicitó la nieta de la mítica Irene Gutiérrez-Caba, que se centró en la fuerza de las mujeres en la presente cosecha del cine español. “Ha sido un año de gran presencia femenina, de personajes con profundidad, aristas y gran desarrollo. Y espero que esto no sea una excepción, sino que se convierta en lo normal”, anotó esta joven veterana que quiso compartir los aplausos con su “red de mujeres”, en la que figuran compañeras de reparto (“gracias, Naira Carmona, por pasar el texto conmigo mientras nos lavábamos los dientes”), amigas (“como Carlota Ferrer, la persona que me descubrió el teatro”) y hasta su representante.
 
 
Javier Cámara
Javier Cámara
 
 
 
   El trofeo a mejor actor se daba por descontado para Ricardo Darín, que aún anda por Argentina, por lo que hubo de recogérselo su compañero de reparto Javier Cámara. “Espero que venga a los Goya y no que mande un holograma, en plan Star wars, porque tengo varios premios en casa guardados para él”, se carcajeó el gran artista riojano, en alusión a los anteriores galardones en los Feroz de la crítica y los Gaudí de la Acadèmia del Cinema Catalá. Cámara dijo sobre Darín que se había “enamorado de él antes incluso de conocerlo”, circunstancia que le habrá sucedido a muchos espectadores con esa Rocío que borda la jiennense Natalia de Molina en la cruda y desoladora Techo y comida. “Era una historia dura y hemos de agradecer a los productores que apostaran por ella y sintieran que había que contarla, anunció la actriz a la que toda España descubrió por Vivir es fácil con los ojos cerrados. “Me conocisteis embarazada en aquella película y ahora ya he parido en Techo y comida, un drama situado en 2012 que sigue vigente en 2015, avisó la artista, que tampoco se olvidó de compartir los parabienes “con Jaime [López], el niño, que es el 50 por ciento de mi personaje”.
 
 
Natalia de Molina
Natalia de Molina
 
 
 
   El apartado de reparto propició una segunda subida de Javier Cámara al escenario, esta vez ya como protagonista en primera persona. “Truman es un filme especial porque habla de un tema tan delicado como la enfermedad”, admitió, “pero me he encontrado con muchas personas que me dan las gracias por la calle. Es gente que tenía miedo de ir al cine y luego se da cuenta de que se trata de un filme terapéutico”.
 
 
Luisa Gavasa
Luisa Gavasa
 
 
 
   En la parte femenina del cuadro los parabienes correspondieron a Luisa Gavasa, una veterana muy querida en la profesión a la que su trabajo junto a Paula Ortiz, como ya sucediera con De tu ventana a la mía, le está abriendo el merecido reconocimiento entre el gran público. “Honrada” como dijo sentirse, centró sus agradecimientos, precisamente, en “Paula, mi Paulita”. Y le dijo: “No he hecho nunca un personaje ni más hermoso ni más difícil”.
 
 
Enrique Herreros
Enrique Herreros
 
 
 
   La gala, que hacía ya el número 71 en el impresionante historial del Círculo de Escritores Cinematográficos (¡cuatro décadas antes de que existieran los Goya!), huyó de formulismos y minutados y dispuso a Elena Furiase y Canco Rodríguez como sus guasones y desprejuiciados maestros de ceremonias. Casi todos los galardonados fueron prudentes en sus parlamentos, pero cuando Enrique Herreros subió a levantar la Medalla a la Labor Literaria y Periodística, no quiso privarse del gustazo de leer los cuatro folios que había preparado como discurso. A sus 88 años y con asombrosa minuciosidad en cifras y fechas, el hijo de uno de los fundadores de La Codorniz, responsable de la promoción de las dos primeros largometrajes oscarizadas del cine español (Volver a empezar y Belle epoque, de José Luis Garci y José Luis Cuerda) y organizador de giras de Julio Iglesias o Sara Montiel hizo un encendido elogio de los clásicos. “En los años en que estrené Candilejas en el Cine Capitol, Los diez mandamientos en el Ópera o 55 días en Pekín en el Palafox aún no habían llegado Spielberg ni George Lucas para cargarse el cine con esos efectos especiales que son pura farfolla”, proclamó entre las risas del patio de butacas. Y advirtió: “Sé que soy un carcamal, pero qué le vamos a hacer. Estoy más cerca de rendir cuentas que de correr la San Silvestre…”.
 
 
Elena Sánchez
Elena Sánchez
 
 
 
   Otro premio honorífico muy aplaudido fue el que el espacio de La 2 Historia de nuestro cine obtuvo por la Labor de Promoción y Prensa. Su presentadora, Elena Sánchez, admitió que por la calle les detenían “gentes de todas las edades para dar las gracias por las joyas que les descubrimos”. Y se trata de una cosecha prolífica, por cierto. “La próxima semana emitiremos nuestra película número 200; nada menos que Peppermint frappé, de Carlos Saura. Por todo ello no puedo decir otra cosa: ¡Que viva el cine español!”.
 
 
Cesc Gay
Cesc Gay
 
 
 
   La exclamación podría considerarse retórica, pero pareció más que justificada a tenor de la concentración de talento en unos pocos metros cuadrados. El que ha demostrado Cesc Gay, por ejemplo: mejor guion, dirección y película con su octavo largometraje, al que destinó, como con tantos de sus antecesores, “muchas horas y muchos folios tirados a la papelera”. Algo abrumado por la avalancha de reconocimientos, Gay anotó: “cuando tienes tantos premios y una recepción tan cálida, no sabes si te lo mereces pero te emocionas mucho”. Cálidas fueron también sus palabras de aprecio para los compañeros de añada, “porque no me gusta esta sensación de competir: somos artistas, no deportistas, y espero que las galas sirvan para que todos veamos las películas de todos”.
 
 
Paula Ortiz
Paula Ortiz
 
 
 
   La de Paula Ortiz también, evidentemente, que pudo subir al escenario como responsable del mejor guion adaptado. “Nos hemos subido a un gigante”, admitió en referencia a Federico García Lorca, “y ese es un privilegio que no se tiene todos los días. En los tesoros de nuestra literatura caben muchos filmes que ojalá podamos compartir pronto”. Otro realizador galardonado, el lucense Dani de la Torre (mejor dirección novel por El desconocido), exteriorizó su sorpresa: “¡No me lo esperaba ni de coña!”, exclamó antes de darle las gracias a Luis Tosar “por entregarme su corazón y su talento”. Ese mismo título permitió que subiera a escena el tercer gallego de la noche, Jorge Coira, esta vez en su faceta de montador. “Esta es una profesión difícil y heroica, pero muy chula”, proclamó a modo de resumen. Diez palabras que suscribiría, con toda seguridad, cualquiera de los que ocuparon butaca en el Palafox.
 
Elena Furiase y Canco Rodríguez, los presentadores de la ceremonia
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