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31-01-2017 Versión imprimir
Foto de familia con los vencedores de la 72 edición de las Medallas del CEC
Foto de familia con los vencedores de la 72 edición de las Medallas del CEC
 
Emma Suárez y Eduard Fernández salen victoriosos de las Medallas del CEC
 
 
 
Manolo Solo y Ruth Díaz contribuyen a la gesta de 'Tarde para la ira' al imponerse en las dos categorías de intérpretes secundarios
 
 
La crítica escoge a Carlos Santos y Anna Castillo como los rostros revelación de esta temporada
 
 
 
 
RUBÉN DEL PALACIO
REPORTAJE GRÁFICO: ENRIQUE CIDONCHA
No tardó en cumplirse la petición que Brays Efe lanzó en los Premios Feroz tras levantar el trofeo al mejor actor en series. "Un gordo y un pelirrojo. Esto es como un chiste", bromeó con Daniel Pérez Prada, su compañero durante la presentación de la 72 ceremonia de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos. Los críticos celebraban de nuevo su cita anual en el Cine Palafox madrileño, donde se reunían por última vez ante el inminente impasse del coliseo.
Los presentadores de la gala, Daniel Pérez Prada y Brays Efe, flanquearon a Manolo Solo en su victoria
Los presentadores de la gala, Daniel Pérez Prada y Brays Efe, flanquearon a Manolo Solo en su victoria
 
   Al igual que ocurriera en los alocados Feroz, Manolo Solo dio el pistoletazo de salida a los galardones interpretativos y al abultado marcador de Tarde para la ira, que reinó en esta edición con cinco reconocimientos. "Se sube aquí uno, el aplauso acaba y llega la nostalgia, pero lo efímero de los premios también es bonito", reflexionó con humor. Menos fugaz parece su admiración hacia los escritores de la película: "Habéis hecho algo tremendo. Los personajes tenían mucha fuerza, se salían del lugar común. Era un gustazo leerlos, e incluso verlos, pues se podían imaginar sobre el papel". La también secundaria Ruth Díaz dio las gracias a Raúl Arévalo "por rescatarme" y recordó a "las personas que me están ayudando en este momento para que pueda vivir todo esto con calma y disfrutarlo".

 
   La ópera prima del prestigioso actor convertido en cineasta le reportó en primera persona tres Medallas. A la hora de recoger la de guion original definió como "un proceso de aprendizaje y vital" los ocho años transcurridos desde que comenzara a escribir este thriller junto a David Pulido, que se remontó a su niñez para rendir homenaje a sus padres y hermanos: "En la infancia aprendemos a contar historias. He tenido la suerte de vivir siempre mundos imaginarios a través de las historias de mi familia". La segunda subida de Arévalo al escenario se produjo inmediatamente, ahora en calidad de director novel, casi sin discurso para corresponder a tanta distinción. Por eso aprovechó la casualidad de que el presentador Daniel Pérez Prada estuviera de cumpleaños para felicitarle en público y dar idea de su prolongada amistad al revelar un hecho que los asistentes desconocían. "Cuando se me ocurrió Tarde para la ira vivía con él y otras seis personas más", relató. La tanda de comparecencias finalizaba una vez que cayó de su lado la última y más importante estatuilla de la noche, la de mejor filme del año, dedicada a "todos esos compañeros de oficio por los que me estoy sintiendo tan cuidado y querido".
David Pulido y Raúl Arévalo celebran la distinción al mejor guión original
David Pulido y Raúl Arévalo celebran la distinción al mejor guión original
 
Un oficio para conocer el alma humana
Aunque los palmarés no le son favorables a Julieta en lo que va de temporada, al menos Emma Suárez mantiene la buena racha que inició en los Premios Forqué por su protagonismo en esa cinta. "Buenas noches o bona nit. ¡Ya no sé dónde estoy!", saludó entre risas y aludiendo al Gaudí obtenido la noche anterior en Barcelona por La propera pell. Con una Medalla del CEC en su vitrina desde los tiempos de Orquesta Club Virginia, agradeció la confianza de El Deseo y Pedro Almodóvar para sumergirse en el tono intimista de este proyecto, "buscando emociones en lugares difíciles y hablando del abandono, la ausencia... Entrar en el personaje de Julieta fue un viaje increíble que me dio la oportunidad de crecer como persona. El del actor es para mí un trabajo de conocimiento del alma humana".

 
   En la misma situación que Suárez llegaba al Palafox Eduard Fernández, flamante dueño del Gaudí por su papel al frente de El hombre de las mil caras. Y las suyas fueron también palabras de amor al oficio: "Haces amistades profundas, sinceras, aunque sean puntuales. Con el paso del tiempo vas recogiendo amigos y amigas aquí y allá. Pero cuando te reencuentras con ellos, conectas de golpe". De Alberto Rodríguez alabó "esa bondad callada que tiene" y de Carlos Santos destacó el talento porque "sin ese Roldán no existiría mi Paesa". El actor hizo honor al carácter poliédrico de su personaje cuando 'suplantó' a Rodríguez y Rafael Cobos en la recogida del trofeo al guion adaptado por "un trabajo con versiones muy distintas a lo largo de cuatro años". La lentitud con que se urdió la cinta fue consecuencia de una ingente labor de documentación, con entrevistas a periodistas que "nos hacen comprender un poco mejor estos extraños tiempos extraños". Y por iniciativa propia mencionó a su admirado Jordi Évole. Pese a faltar en el patio de butacas, erigirse en el director más brillante de 2016 bien merecía una intervención de Rodríguez, quien por teléfono se enorgulleció de su equipo: "Fueron capaces de que la película saliera, con lo complicada que era, pues hubo que coordinar cuatro países".

 
Savia nueva ya curtida
Las estatuillas a los intérpretes revelación distinguieron a dos artistas que, haciendo buena la denominación, eran primerizos en la recepción de trofeos sobre los escenarios. La ilusión fue el ingrediente común en los discursos de Carlos Santos y Anna Castillo, que veían reconocidos sus deliciosos trabajos en El hombre de las mil caras y El olivo. La Fundación AISGE promovía estos galardones y encomendó a dos de sus patronos, los actores Ana Turpin y Carlos Castel, que representaran a la entidad y ejercieran como entregadores.

 
   Santos (Murcia, 1977), al que Alberto Rodríguez encomendó meterse en la piel del exdirector general de la Guardia Civil Luis Roldán, no ocultó los factores emotivos que confluían en su caso. “No solo es la primera vez que recibo un premio de cine, sino que me encuentro en el Palafox, la primera sala a la que fui cuando llegué a Madrid, hace 20 años”, se sinceró. “Si el cine es imaginación”, prosiguió, “los señores de El hombre de las mil caras le echaron mucha por pensar en mí para este personajazo”. Y remachó con una dedicatoria cargada de humor y heterodoxia. “Agradezco de corazón a esta película por haberme dado tanto en cuatro meses. Pero quiero compartirlo con ese catalán cabrón que está ahí sentado, Eduard Fernández. Si no hubiera existido, me lo habría tenido que inventar”.

 
   No serían menos las mariposas que revoloteaban por el estómago de Anna Castillo, de 23 años, cuando escuchó que pronunciaban su nombre como mejor actriz revelación frente al resto de candidatas: Ruth Díaz, Sílvia Pérez Cruz y Macarena Sanz. “Primera vez que recojo un premio… ¡y me lo da mi amigo Brays [Efe]”, anotó. Y se explayó: “Gracias a Icíar Bollaín por ver que yo podía encarnar ese pedazo de personaje y por la seguridad que me dio. Javier [Gutiérrez] y Pep [Ambròs] me hicieron la mujer más feliz del mundo durante los dos meses de rodaje. El olivo ha supuesto uno de los momentos más felices de mi vida”.
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