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21-03-2017 Versión imprimir
En 'El bastardo', el 'western' que constituyó su debut cinematográfico
En 'El bastardo', el 'western' que constituyó su debut cinematográfico
 

El actor Antonio Rosa resume su dilatada trayectoria en ‘Una apremiante necesidad’
 
 
El ya retirado intérprete murciano participó en las mejores compañías y debutó con un ‘western’ en la pantalla grande



ANTONIO ROJAS
Antonio Rosa tuvo la suerte de que su padre fuera el propietario de dos salas de proyecciones –Cine Rosa y Teatro Circo– en su localidad natal de Totana (Murcia). “Siendo niño me emborraché de imágenes, de maravillosas historias y de intérpretes inolvidables”, confiesa. Y, claro, nació en él la vocación de ser actor, una profesión a la que pudo dedicarse profesionalmente desde 1964, cuando debutó en el Teatro de Candilejas de Barcelona con Mucho ruido y pocas nueces, de William Shakespeare.  Estas y otras muchas anécdotas las desgrana ahora en su autobiografía Una apremiante necesidad, que la Fundación AISGE publicará en los próximos días dentro de su colección Taller de la Memoria de la Escena Española.
 
   Considerado un actor de acompañamiento o reparto, actividad a la que se consagró “con dedicación vocacional, mejor voluntad y total sinceridad”, sus estudios de interpretación los desarrolló en la Escuela de Arte Dramático o Instituto del Teatro de la Ciudad Condal. Tras su debut se incorporó a la compañía de Amparo Baró, con la que llevó a las tablas Frankie y la Boda, de Carlson McCullers.
 
 

 
 
 
   A esta compañía seguirían otras, como las de Núria Espert, Paco Martínez Soria, José Tamayo, Arturo Fernández, Adolfo Marsillach o Concha Velasco. Con ellas desfiló, según va detallando en las páginas de sus memorias, por diferentes teatros españoles. La mayoría de ellos no existen ya a día de hoy: o pasaron por la picota o fueron reconvertidos en edificios de viviendas o centros comerciales.
 
   Aunque su actividad profesional estuvo dedicada casi por entero al teatro (y en las tablas coincidió en numerosas ocasiones con su mujer, la también actriz Adela Armengol), a Antonio Rosa también se le ha podido ver alguna vez en televisión o en cine. Su primera aparición cinematográfica fue en un western de producción italiana, El bastardo, bajo la dirección de Armando Crispino. En él hacía el papel de “mexicano de aspecto bonachón”. Entre sus filmes más destacados, anotemos Los amores difíciles o Sevilla Connection.
 
   Antonio Rosa, que habla con respeto y admiración de todos los actores y directores con los que trabajó a lo largo de varias décadas, reserva las páginas finales para desvelar los motivos de su adiós a las tablas a principios de este siglo. Su ultimo montaje fue Las manzanas del viernes, de Antonio Gala, bajo la dirección de Francisco Marsó y con un reparto en el que figuraban Concha Velasco, Encarna Paso, Cristina Castaño, Paz Ballesteros y Joseph Linuesa. “Todos estos compañeros fueron mis padrinos de despedida”, recuerda para añadir, no sin pesar: “con todo el dolor de mi corazón empezaba una nueva etapa en mi vida. Mi profesión y mi ilusión las dejaba atrás… con mucha, mucha  nostalgia”.
21-03-2017 Versión imprimir
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