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MIGUEL BARBERÁ
“Me hubiera molado ser
emperador romano”


 
Una lesión obligó a este castellonense (Atzeneta del Maestrat, 1981) a abandonar el equipo de baloncesto en el que pretendía iniciar su carrera profesional. Cambió la canasta por la universidad y, mientras estudiaba, pensó que las pasarelas podrían hacerle ganar dinero. Aquella aventura como modelo le deparó agradables sorpresas: representó a su provincia en el certamen Míster España, desfiló por la mismísima Cibeles Fashion Week y acabó inscribiéndose en un curso de interpretación para superar su timidez. Ya no quiso dedicarse a otra cosa. Su amigo Miguel Ángel Silvestre, que todavía no era popular, le animó a trasladarse a Madrid en busca de oportunidades. Se estrenó gracias a los cortometrajes Reality y Rouge (por el que obtuvo su primer galardón) y recorrió salas alternativas de la capital con obras como Arte o Retén. En 2006 volvió a su tierra para dar vida al heroico Jaume Pedreguer, protagonista de L’Alqueria Blanca, la emblemática serie que Canal 9 ha emitido durante once temporadas. Ese rodaje no le impidió saltar a la ficción nacional con un pequeño papel en Hospital Central. Pronto llegó a encabezar Los exitosos Pells, una comedia sobre dos jóvenes aparentemente triunfadores que compartían plató de informativos y matrimonio, pero Cuatro la retiró por falta de audiencia. Tras encarnar al malogrado piloto de Vuelo IL 8714, el telefilme que retrataba la tragedia de Spanair, retrocedió hasta el Medievo con Toledo. Muchos espectadores le recuerdan hoy como Sancho, hijo bastardo de Alfonso X El Sabio, que pretendía heredar la Corona pese al desprecio de todos. Aunque su experiencia en la gran pantalla se limita a dos cintas, 3.19 y 9 meses, ya ha actuado junto a Mónica Cruz o Félix Gómez.
 

RUBÉN DEL PALACIO
¿Recuerda el momento particular en que decidió ser actor, y por qué?
− Un colega se puso a trabajar en un videoclub cuando yo tenía catorce años y me proporcionaba una película cada día. Consumía mucho celuloide, y aunque algunos títulos fuesen una castaña, siempre intentaba terminarlos. ¡Me gustaba soñar con cine!
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó, y qué le dijo?
− A un buen amigo de Castellón que también es actor y también decidió irse a Madrid. Él me convenció. [Risas]
 
Si el teléfono dejara de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
Me cuesta mucho imaginarme haciendo otra cosa, pero si tuviera que ser así, sería fotógrafo o algo relacionado con el cine. Disfruto viendo trabajar a los técnicos y aprendo de ellos.
 
− ¿En qué momento de qué rodaje pensó: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
− El mes pasado estuve rodando unas secuencias para la película Combustión, de Daniel Calparsoro. Durante mi primera sesión simulamos una persecución con coches de alta cilindrada en Madrid y me tocó ir de copiloto junto a Dan Adams, campeón nacional de drifting. Derrapar por calles estrechas mientras sigues un Porsche es una sensación difícil de explicar: piensas eso de “¡Tierra, trágame!”, pero a la vez te gusta. [Risas]
 
− ¿Cuál cree que es el principal problema del cine español, si es que ve alguno?
− Tengo la sensación de que se arriesga poco, aunque es complicado cuando las taquillas son tan bajas y hay que competir con tantos exitazos made in USA. Por si fuera poco, el IVA que nos han adjudicado los gobernantes tampoco ayuda nada a que el público acuda a las salas. Y son los espectadores quienes mantienen esta industria.
 
− ¿Se le ocurre alguna solución imaginativa para paliarlo?
− Por mucho que pueda decir, mi opinión es simplemente la de un ciudadano más. Hay gente que cobra muchísimo dinero por solucionar los problemas de todos y deben ser ellos quienes actúen. Para eso les votamos.
 
− ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Spielberg o a Woody Allen?
− ¡Conseguid que me llamen y luego contesto! [Risas]
 
− ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le conmovió, que le dejó al borde mismo de la lágrima?
− Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo. La vi por primera vez cuando ya estaba estudiando interpretación: analizar a semejante animal en ese papel es para llorar de envidia.
 
¿Qué frase de película le gusta aplicar como leit motiv personal?
“No permitas que nadie te diga que eres incapaz de hacer algo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. La gente que no consigue alcanzar sus sueños suele decir a los demás que tampoco cumplirán los suyos. Si quieres algo, sal a buscarlo. Y punto”. Es un fragmento de En busca de la felicidad.
 
− ¿Qué largometraje ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?
Drive, con Ryan Gosling. ¡Es para flipar!
 
− ¿Le gusta volver a verse en los filmes o series en los que ha participado?
− No me gusta demasiado porque soy muy dañino conmigo mismo. Pero he concluido que, si examino mis interpretaciones cuando ha pasado el tiempo, las veo con otros ojos. Quizá esa sea la forma más suave de aprender y crecer.
 
− ¿Cuál fue el último filme que no fue capaz de ver hasta el final?
REC es una de las pocas películas con las que he tenido que salir de la sala, aunque después la alquilé para poder verla entera. Terminé de cenar, llegué a la butaca corriendo, con la historia ya empezada, sin quitarme la chaqueta para no molestar… Hacía demasiado calor, había mucha gente y esos movimientos de cámara al estilo Bruja de Blair hicieron el resto. ¡Acabé en el baño echando la papillita y no volví a entrar!
 
¿Cuál es el primer consejo que le ha dado alguien cercano –ya sea del ámbito profesional o personal– para ejercer mejor la interpretación?
− Nunca pierdas el norte. Aprende de la vida y de tus compañeros porque serán tu mejor escuela.
 
− ¿Intuitivo o metódico? ¿En qué porcentaje?
− Después de unos cuantos años empiezo a confiar más en la intuición, pero siempre tras haber realizado un análisis profundísimo del personaje. Así que mis porcentajes son, más o menos, un 30% y un 70%.
 
− ¿Qué canción o canciones escogería para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
L’última ressaca, de Mishima.
 
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el próximo trabajo que se va a traer entre manos?
− Jamás hablo de un proyecto hasta que no arranca. Es algo que he aprendido y a lo que me mantengo fiel. Solo puedo decir que hay algunas cosas y espero que salgan adelante.
 
− ¿Qué le gustaría hacer dentro de cinco minutos?
Disfrutar de mi gente.
 
− ¿Y dentro de cinco años?
− ¡También!
 
− ¿En qué otra época de la historia le gustaría haber nacido?
− Me hubiera molado ser emperador romano o algo así. [Risas]
 
Díganos qué le parece más reseñable de AISGE (si es que hay algo) y en qué aspecto le gustaría que mejorásemos (si es que hay alguno).
− Los actores necesitamos gente como vosotros, que nos ayude a gestionar. ¡Yo soy todo un ejemplo de mal gestor! [Risas] Además, vuestra atención es realmente personalizada. Quizá debáis darle más cañita al tema de formación, pero vais por buen camino.
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