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¡SELFI!  UN CUESTIONARIO PARA NO CORTARSE UN PELO

 
Miguel Diosdado
 
Debutar en teatro con un dedo roto y sentir el hogar en una mesa camilla con brasero
 
 
 
• Nada más levantarme... entro en pánico. Soy de los que se pregunta: "¿Me he quedado dormido?" 

• La primera página web que consulto cada día… Echo un ojo a las redes sociales. Y si ya están publicadas, miro las audiencias.
 
• El objeto más preciado que tengo por casa… La verdad es que no soy muy de objetos, pero tengo una mesa camilla con brasero que uso en invierno. Me recuerda a Sevilla, y eso me hace feliz.
 
• Las horas se me pasan volando cuando… estoy con mis amigos.
 
 Una manía que no puedo evitar… es llevarme el guion en el que esté trabajando a todas partes. ¡Aunque luego ni lo abra!

• No me acuesto sin… escuchar la radio.
 
 Jamás podré olvidar el momento en que… me rompí un dedo del pie antes de debutar profesionalmente sobre el escenario en San Sebastián. Me tomé de todo para calmar el dolor, incluidas varias ampollas de Nolotil... y nunca he trabajado tan tranquilo. ¡Estaba colocado! [risas].

 De niño me volvía loco con… unas marionetas que tenían mis vecinos.
 
 Mi primer recuerdo televisivo… El gran juego de la oca. Después lo recreaba en el parque con los amigos y yo era Emilio Aragón.
 
 La interpretación me ha cambiado… la forma de entender los comportamientos humanos. 
 
 La última vez que un admirador me sorprendió... Fue un señor que me gritó de lejos y casi le atropellan cuando cruzó la calle. Todo para decirme que no le gustaba la serie y preguntarme cuándo acababa. ¡Hay gente pa' tó!    
 
 Cuando necesito suerte llevo conmigo… Nada. Pero repito la palabra "gracias" infinitas veces en silencio. 
 
 Soy un absoluto desastre... para hacer la colada. Ojalá hubiera en Madrid más lavanderías de esas donde te limpian y te planchan toda la ropa por nada y menos. ¡Como en Nueva York!
 
 Paso vergüenza por... Soy muy malo para los nombres, y eso me trae algún problema que otro. 
 
 La app más reciente a la que he hecho hueco en mi móvil… Cabify.
 
 Flipé por la casualidad de… No creo en las casualidades.

 No tengo pelos en la lengua para hablar de… nada o de todo. Depende de con quién y cuándo.
 
 La gente se parte de risa cuando cuento... que se me desencajó la mandíbula en el dentista y creía que me iba a quedar así para siempre.
 
 A veces me miran como un bicho raro porque… apago la televisión cuando empiezan los deportes. Me encantan, ¿pero verlos en la tele? ¡Qué coñazo!
 
 Recuerdo el susto que me llevé cuando… me quedé dormido en el autobús y amanecí en las cocheras. Solo, encerrado, de noche. ¡Asegúrese de que no haya nadie antes de cerrar el chiringuito, oiga!

 Un personaje histórico con el que me habría tomado un café… Fernando Fernán Gómez. Me estoy leyendo su biografía y era un genio. 
 
 No me resisto cuando en la carta de un restaurante veo… mejillones al vapor.
 
 Regresaría mil veces a… Lisboa.
 
 Quien más se aproxima a mi concepto ideal de belleza… Después de un día de playa en verano, ¿quién no es guapo?
 
 Confieso que me bloquea el miedo a… la muerte.
 
 Quisiera parecerme a… nadie. Quiero ser mi mejor versión.
 
 Cuando me muera... que no me dé ni cuenta.
 
 Me gustaría ser recordado por... mi trabajo.
 
Este sevillano de 31 añitos recién estrenados se pasea todas las tardes por la calle de Acacias 38 (TVE) como Víctor Ferrero, el galante y apuesto camarero de la chocolatería La Deliciosa, donde sus impulsos de hombre mujeriego a menudo le distraen del trabajo. Hasta que se enamora perdidamente de María Luisa, por quien está dispuesto a sentar la cabeza, sin sospechar que el noviazgo vendrá lleno de obstáculos. Antes de retroceder a los estertores del siglo XIX encarnó en Ciega a citas (Cuatro) a Rodrigo Carrión, un estudiante de Medicina cuya inminente boda con la intachable Irene desataba la pesadilla de su futura cuñada, decidida a buscar a toda costa un acompañante digno para el enlace. Por eso empezaba a repartir el tiempo entre su empleo de periodista radiofónica y sus encuentros con pretendientes dispares.
 
   Conoció aquella Andalucía remota de señoritos y jornaleros gracias al personaje que le brindó Bandolera (Antena 3), el fanfarrón Lucero de Linares, un aspirante a torero que soñaba con un éxito mayúsculo en la Maestranza y entretanto se ganaba la vida a base de estafas. Una de sus víctimas era el tabernero de Arazana, pueblo al que volvía tras una de sus jugarretas pese a tener a todos los vecinos en contra, pero se quedaba por su amor hacia Pilar. Curtido en series diarias desde hace un lustro, su primera escuela llevó por título Amar en tiempos revueltos (TVE), cuya sexta temporada engrosó con una discreta aparición. En el oscuro Madrid de los cincuenta se puso en la piel del fotógrafo Sancho, que ayudaba a un periodista norteamericano en una una interesante misión: desenmascarar a los nazis que vivían refugiados en España. Al mismo tiempo se veía a escondidas con la desdichada Almudena, abatida por culpa de la poliomelitis y la muerte de su abnegada madre, aunque el poderoso padre de la familia no veía con buenos ojos la relación. La pureza de los sentimientos de ambos finalmente triunfaba. De sobra conocidos le resultan los Rivera-Ordóñez, ya que actuó en CarminaPaquirri (Telecinco), los telefilmes creados alrededor de ese clan.
 
   Este 2016 está siendo un gran año para Diosdado. Además de su éxito televisivo, en verano estrenará a las órdenes de Roberto Pérez Toledo la comedia Como la espuma, sobre una orgía capaz de remover emocionalmente a sus participantes. De momento se sabe que su Rubén se verá a los pies de una cama con Camila, que le dará alguna sorpresa a juzgar por su aspecto... masculino. Su debut en el largometraje se produjo en 2012 con la turbia Anestesia, que le permitió trabajar junto a Pedro Casablanc o Antonio Garrido, aunque hoy su filmografía tampoco da de lado a los cortos. 
 
   Fue el también actor Manuel Gallardo quien le dio la oportunidad de levantar el telón allá por 2006 en el Teatro Principal de San Sebastián. Ambos representaban la obra de Rafael Mendizábal Pasos en el techo, un retrato de los vaivenes de España durante los años treinta a través de la amistad de unos jóvenes. En compañía de su valedor montó luego otra obra del mismo autor, Madre amantísima, recordada por abordar frontalmente el encaje de la homosexualidad en el seno de una familia burguesa. Una Lisístrata en tono cómico rescató la guerra de sexos presente desde los tiempos de la Grecia clásica para el prestigioso Festival de Mérida, un logro al cual siguieron la ópera Tancredi, La venganza de don Mendo... Su último proyecto encima del escenario fue Héroes, al lado de Diana Palazón y Raúl Tejón, ofrecido cuando comenzaba 2015.
 
Por Rubén del Palacio 
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