twitter instagram facebook
Versión imprimir
08-10-2018

“Quiero actuar eternamente”

 

Nicolas Cage reflexiona sobre el oficio de actor y repasa su carrera cinematográfica en un encuentro organizado por la Fundación AISGE durante el Festival de Sitges


JELENA ARSIC

Fotos: Festival de Sitges

Se notaba el nerviosismo entre los invitados a la clase magistral de Nicolas Cage que la Fundación AISGE organizó la tarde del 7 de octubre en el marco del Festival de Sitges. La visita del artista, que este año recibía el premio honorífico, resultó ser una de las que más expectación ha despertado en la historia del certamen. Cage entró en la sala con de buen humor, incluso saludando en castellano con un “¿Qué tal?”. Durante la charla habló de sus influencias como actor y sus películas favoritas, aunque hubo también espacio para las anécdotas y las bromas. Ataviado con americana y camisa, tupé, barba perfectamente recortada y un par de anillos de tamaño bien visible, se reconoció como un cinéfilo nato. Porque en su infancia más temprana, cuando salía del colegio, corría hasta casa para sentarse en la alfombra frente a su aparato Zenith de pantalla ovalada. Era su “alfombra mágica”.

   Recordó los filmes de una de sus mayores influencias como actor, Charles Bronson, sobre todo por el papel que interpretó en Hasta que llegó su hora (Sergio Leone). Su nómina de inspiradores continuó con Rod Serling, de la serie Twilight Zone, mientras que tras las cámaras mencionó la obra del cineasta Ishirô Honda, en especial sus películas de Godzilla.

   Pero alguien le fascinó cuando era pequeño, ese fue Ray Harryhausen. Y tuvo ocasión de confesárselo en persona durante una fiesta con la princesa de Tailandia en Beverly Hills, donde se encontró con el veterano director y se refirió a él como su “héroe”. Harryhausen le preguntó con sorpresa por qué, a lo que Cage contestó: “Porque salvaste mi infancia”. Semejante respuesta despertó su interés por saber cuál de sus cintas le gustaba más y el actor le habló de Jasón y los argonautas.



Infierno vital, éxito artístico

Sobre su último largometraje, el aclamado Mandy, explicó que el polifacético Elijah Wood (uno de los productores) le puso en contacto con el director Panos Cosmatos, de cuya película Beyond the black rainbow Cage era fan declarado desde su estreno en 2010. Al principio Cosmatos quería que encarnase el papel de Jeremiah Sand, pero el propio actor le pidió hacer de Red Miller, con quien admitía sentirse más conectado. “Ahí podía dar más de mí”, argumentó. Se trata de una historia sobre la pérdida, y como Cosmatos y él habían perdido a sus respectivos padres recientemente, por eso conectaron.

   El rodaje fue bastante accidentado, y a su juicio, eso benefició su actuación. Porque se rompió una pierna y permaneció tres meses escayolado, tiempo en el que experimentó una rabia creciente por verse condenado al uso de silla de ruedas, una auténtica bomba de relojería emocional que estalló cuando por fin pudo caminar y actuar: proyectó entonces en su personaje toda esa frustración. Sin embargo, lo que más admira de Mandy es lo contario, esa atmósfera lírica y delicada de la relación de su Red Miller con Mandy Bloom, interpretada por Andrea Riseborough.

   Sobre su faceta como productor de cine fantástico, no dudó en comparar esa experiencia con la de “organizar una cena y elegir a los invitados”. Como cuando en el año 2000 juntó para La sombra del vampiro a John Malkovich y Willen Dafoe, que procedían de dos escuelas de interpretación con filosofías completamente distintas. En la dirección puso a E. Elias Merhige, cuya cinta Begotten marcó a Cage. “Tiene escenas que no he podido quitarme de la cabeza”, admitió sobre una película que también inspiró a Panos Cosmatos. 



Pasión por el terror

En un marco como el del Festival de Sitges era obligado preguntarle por su papel de Fu Manchú en Werewolf women of the SS, uno de los tráileres que unían las dos partes de la cinta Grindhouse (Robert Rodriguez y Quentin Tarantino). Nada más escuchar la pregunta, Cage imitó a su personaje.

   El origen de esa pieza está en su pandilla. Cage iba a casa de su amigo Johnny Ramone, el guitarrista de Los Ramones, fallecido en 2004, para ver películas de terror. Era un coleccionista impenitente. Junto al músico metal y director Rob Zombie, Eddie Vedder (cantante de Pearl Jam) y el también cineasta Vincent Gallo, organizaban sesiones maratonianas de títulos clásicos y de serie B. De hecho, la amistad de Cage con Johnny le animó luego a producir el remake de Wicker Man, una de sus películas favoritas.

   De aquellos encuentros surgió una amistad especial con Rob Zombie, hasta el punto de que este le que regaló uno de sus mayores tesoros, ¡una cabeza jibarizada! A ambos les encantan los cómics y el cine clásico de terror. Sobre Zombie apuntó: “Soy fan de Rob, me encanta cómo trabaja, es un hombre del Renacimiento. Me encanta la música que es capaz de hacer, y que al meterse a hacer cine, lograse imprimirle su sello personal. Cuando me dijo que quería que actuase en uno de esos tráileres que dirigiría para la película, le contesté que lo haría encantado y sin cobrarle nada. También adoro a su mujer, Sheri Moon”.



Bangkok sí era peligroso

A la hora de abordar títulos de géneros tan dispares como la comedia, el drama o el terror, Cage incidió rotundamente en la clave para cualquier actor: entender cuál es el tono de la película. En una comedia intenta pensar en qué le hace reír a él. Y se centra en ello. Aunque reconoció que en su método no hay grandes diferencias a la hora de enfrentarse al papel que toque. Lo importante, subrayó, “es el compromiso que tengas con la historia”. Pero los humanos somos seres de enorme complejidad, con numerosas caras, por eso a veces utiliza recursos de la comedia en el género de terror y viceversa. Un ejemplo es el de Mom and dad, que también se ha estrenado este mismo año, donde aparecen ambos géneros: “Es de terror, pero te partes”. Otra clave de su método es el sencillo empeño de facilitar el trabajo del director. ¿Cómo? Tratando de llegar a su visión. Discutir con él y encontrar puntos comunes hasta conseguir dar con lo deseado.

   En la sala se vivieron instantes de miedo cuando se escuchó un estruendo en el exterior mientras Cage estaba hablando de Bangkok dangerous, dirigida por los hermanos Oxide Chun Pang y Danny Pang en tierras tailandesas. Ante el desconcierto entre los asistentes, el intérprete aseguró que ese contexto era muy apropiado para su anécdota. Porque mientras rodaban aquel filme, se produjo un golpe de estado en Tailandia, algo que los cineastas hongkoneses encajaron con humor: “Había tanques, la gente tomó las armas… Hubo un follón... Tuvimos que parar. ‘Hey, tío, Bangkok is dangerous!’, me dijo Danny [Pang] en un intercambio de miradas”. Poco después el intérprete se llevó a su familia a Corea para garantizar su seguridad, aunque él regresó a Bangkok para terminar la filmación. “Al final la cosa salió bien, pero podría haber sido mucho peor”.

   Cage concluyó su parlamento con palabras sobre el celuloide japonés, así que llevaba consigo una libreta con nombres apuntados. Comentó Cuentos de la luna pálida de agosto (Kenji Mizoguchi) y La balada de Narayama (Shohei Imamura), habló del actor Toshiro Mifune en Rashomon y del impacto que tuvo sobre él Taksuya Nakadai en Harakiri (Masaki Kobayashi). Trató de trasladar esa mirada hipnótica a su personaje de ángel de la guarda en City of Angels, “para que se notase que era alguien llegado del más allá”. Un perfil acorde con su carrera, pues si algo quiso dejar claro en el encuentro, es su intención de actuar eternamente.

Versión imprimir