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28-06-2017 Versión imprimir

 

‘No place like home’, el alegato del cine contra la persecución a los gays en la semana del Orgullo
 
David Velduque reafirma su compromiso detrás de la cámara después del éxito viral de ‘Por un beso’
 
 



TITO ANTÓN
Después del enorme éxito en 2016 de Por un beso, una cinta que el verano pasado se hizo viral y supera con creces el millón de visionados, se esperaba con expectación el nuevo cortometraje de David Velduque, una vez más con temática homosexual y trasfondo de compromiso y denuncia. Los seis minutos de No place like home no dejaron a nadie indiferente en su estreno de este 28 de junio, Día del Orgullo, en los madrileños Cines de la Prensa. La historia de un muchacho del este que vive su afectividad con plenitud en una ciudad española pero es denunciado por su propia madre ante la policía cuando regresa a su país constituye un alegato en toda regla por la normalización y en defensa de las libertades más irrenunciables de cada individuo.
 
   Velduque, de 33 años y afincado en Madrid, comenzó su trayectoria como actor, pero a partir de 2007 comenzó a dirigir su camino artístico detrás de la cámara, una evolución que quedó patente con la gran acogida de Desalmadados (2009), una de las primeras webseries de éxito en España. Por un beso supuso el año pasado su consagración en el mundo del cortometraje (Íñigo Errejón lo enlazó desde su cuenta de Twitter y propició cerca de 200.000 visionados adicionales) y No place like home pretende ser la antesala del salto al largometraje. “Si sale todo bien”, anunciaba a AISGE este mediodía, “debutaré con una historia oscura, también con ingredientes LGTB y que además refleja de alguna manera el universo de los actores y actrices”.
 
   El protagonista de No place like home es Marius Praniauskas, un joven actor de origen lituano afincado en Barcelona. En la cinta, Marius escribe a su madre una carta relatándole su felicidad desde que vive en España, donde ha conocido a una amiga a la que quiere mucho, “pero no de la manera en que a ti te gustaría que la quiera”. Porque aquí ha disfrutado de su sexualidad y ha conocido finalmente a su pareja –encarnada por el gallego Christian Escuredo, popular por su papel en el musical Priscilla–. A su lado, relata, “cambia todo, hasta la densidad del aire”.
 
   La luminosidad y sensualidad de los primeros minutos del corto, con planos de corte romántico o abiertamente erótico, contrastan con la segunda mitad de la proyección, cuando el protagonista ha de regresar al Este por la enfermedad de su madre y allí se enfrenta con su incomprensión. Hasta el extremo de que la progenitora acaba denunciando al hijo por su orientación sexual y este es víctima de la represión y los malos tratos en calabozos y demás dependencias policiales. Hasta seis cadenas televisivas, Calle 13, Cosmo, Fox, Fox Life, Syfy y TNT, han unido sus fuerzas para coproducir No place like home y mostrar de esta manera su respaldo al colectivo LGTB.
 
 
 
Christian Escuredo y el protagonista del filme
Christian Escuredo y el protagonista del filme
 
 
 
   Velduque ha asistido al estreno madrileño en compañía de Escuredo (Praniauskas no ha tenido oportunidad de desplazarse desde la ciudad condal) y otros actores con los que ha colaborado en ocasiones anteriores, como David Tortosa o Juan Caballero. A juicio del director, trabajos como el suyo “pretenden normalizar todas las afectividades, que el espectador asista con naturalidad al beso apasionado entre dos hombres igual que los ha visto muchas veces entre un hombre y una mujer”. Y, desde luego, posicionarse en la denuncia y la lucha activa contra cualquier persecución o acoso. “Aunque parezca mentira, historias como esta suceden más cerca de casa de lo que creemos”, recalca un cartel como colofón del cortometraje, para el que el autor se ha inspirado mayormente en los ejemplos de Rusia y Chechenia.

    “Ha sido una absoluta locura. Desde la concepción de la idea hasta este estreno han transcurrido solo tres semanas. Pero las locuras de última hora desembocan en proyectos mágicos”, se enorgulleció el director. En idéntico sentido se expresó Marco Laborda, guionista de No place like home y pareja de Velduque, al alabar las ventajas de lo espontáneo: “Fue lanzarnos al vacío. El guion nació prácticamente mientras montábamos. Y me satisface ver que las cosas salen bien cuando se hacen con amor”. Sus palabras dibujaban la sospecha luego confirmada de que la improvisación fue también la herramienta de los actores.
 
   Velduque y su equipo tuvieron claro desde el principio que “en una historia de madre e hijo el drama siempre es mayor”. Y en el caso de No place like home se hace mayúsculo cuando una mujer denuncia a su vástago ante la policía simplemente por su condición sexual. “Piensa que traicionarle es lo mejor que hará por él. Y llega a ese punto porque hay entre ellos una insalvable falta de entendimiento y comunicación”, explica el director.
 
   Más debate suscitaron las escenas carnales. Al final optaron por “ser explícitos para representar la sexualidad de los protagonistas como algo con lo que se divierten”. Y algunos quebraderos de cabeza les dio también el tema de la violencia. “En Por un beso ya tratamos las agresiones contra el colectivo LGTB en Madrid cuando se incrementaron las denuncias”, rememora el realizador, “así que aquí redujimos la presencia de golpes para que tuviese más peso la expresividad de los actores”.  
 
 
Otra de las escenas protagonizadas por Marius Praniauskas
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