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16-10-2012 Versión imprimir
Pedro Pérez
"Estamos en plena revolución
en consumo cinematográfico"
El presidente de los productores audiovisuales afirma: “la gran industria audiovisual, de alguna manera, también tiene que estar aquí”
 
XABIER ELORRIAGA
Pedro Pérez es el gran impulsor de unas nuevas reglas de juego para nuestro sector. Nadie dice de él que es el boss ni a él le gustaría. Pero sí reconocen en él al mejor hombre para coordinar las tareas de salvamento de una industria, la de contenidos, que hace agua por todas partes.

Afable, distendido, más cuando se deshace de la chaqueta que luego volverá a ponerse, “tengo que ir al banco”, con una mirada que va de la sonrisa al rayo que fulmina según discurren sus ideas. Pedro Pérez desgrana en su muy amplio y luminoso despacho, respuestas precisas, firmes y en ocasiones levemente apasionadas. Irradiando una gran confianza en que de este barco averiado por leyes y cambios de modelo saldrá una nave diferente, que colocaría a la industria y a los creadores en una posición para competir con resultados buenos y hasta inesperados.

– Reelegido recientemente para un cuarto mandato, no tardó nada en prometer una revolución en el sector.
– Prometer una revolución no tiene mérito porque, si no la hacemos nosotros, nos la van a hacer. La gente ve más cine que nunca, pero de manera distinta. Y esto está pasando en todo el mundo. Lo que ocurre es que quien se ve castigada es la pequeña cinematografía. En diez años habrá otro modelo, no sabemos muy bien cuál, y los que van a continuar son los grandes. La habilidad de los que estamos aquí será lograr que el cambio que viene no nos incinere. Dentro de diez años, las pantallas, las que sean, estarán llenas. Y si no las llenas tú, alguien viene a llenártelas. Estamos en plena revolución en cuanto a consumo cinematográfico, y alguno intentando no perder esa comba.

– Según usted deja ver, la industria española no estaría bien posicionada para dar esa batalla.
– Nunca lo ha estado, pero ante un cambio tan radical se abren oportunidades. España es un país de alta creatividad, con una tecnología adecuada. ¿Por qué no vamos a aspirar a que nos toquen mejores cartas que las que teníamos ahora? Hay que hacer una gran apuesta de convergencia entre los tecnólogos y los creadores. Si queremos que nuestros actores y directores triunfen en el mundo y también en la gran industria, tenemos que empezar a entender que también esa gran industria de alguna manera tiene que estar aquí. Si somos listos, nos colocaremos mejor de lo que hemos estado hasta ahora.

- ¿Hay un consenso amplio de qué estrategia llevar entre los productores?
– Probablemente las dificultades obligan a que haya consensos. Todos estamos de acuerdo en conseguir que producir audiovisual en España sea un negocio, y recuerdo que negocio significa que los ingresos superen a los gastos. Ahí, en esa línea, creo que estamos todos unidos en este momento.

– En cuanto al acceso de las productoras a nuevas ventanas, ¿hay una actitud renovadora?
– La tiene que haber. Al mundo del cine le cuesta mucho los cambios, la innovación. Ya sé que si digo que el mundo del cine es conservador me matarán, pero no me estoy refiriendo a un actor, director o productor en particular. Cada uno puede tener sus ideas y como ciudadano o colectivamente expresarlas libremente, pero como sector le cuesta mucho el cambio.

– Por miedo al riesgo.
– Cuando todo va mal es mucho más inteligente apostar por un cambio. Hay incertidumbres, no solo en España; en EEUU se ha intentado acompasar en tiempo el estreno en cine con el estreno online y ha habido una gran oposición, en este caso de un poderoso lobby de directores encabezados por Cameron [James]. La piratería ha hecho daño en no recuperar la inversión para hacer obra nueva, pero para mí hay algo peor. La gente que se incorpora a ver películas las está viendo en una pésima calidad, y les vale. Si quitamos esa magia de que una película hay que verla en las condiciones que la ha inventado el creador, entonces el cine será otra cosa y eso sí me preocupa sobremanera.

– Parece que el sector tiene ahora una buena interlocutora en la directora del ICAA, Susana de la Sierra, “una buena elección, sorprendente, porque no la conocíamos”. ¿Qué hay del modelo audiovisual que iban a poner sobre la mesa del Gobierno?
– Nosotros ya no tenemos que poner el modelo. La obligación del Gobierno es gobernar. Este Gobierno en campaña hizo una serie de propuestas sobre un nuevo modelo y a día de hoy –y ya han pasado ocho meses– seguimos como estábamos. Esto no es gobernar.

– No parece que este Gobierno crea en el audiovisual como industria.
– Soy optimista y me precio de decir que aquí no cuenta la ideología. No hay gobierno de izquierdas o derechas. Hay gobiernos inteligentes o nada inteligentes. Apostar por este sector es apostar por la marca España, por promulgar nuestra cultura, que, además, siempre ha devuelto mucho más de lo que ha sido la propia inversión.

– Persiguen el 40% de exención fiscal, ahora estamos en el 18%.
– Dar el 40% es sencillo. Multiplicaría por mucho la actividad. Es perfectamente factible y los que han prometido que iban a cambiar el sistema me tendrían que explicar por qué no se puede conseguir. Lo perseguiremos. EE UU durante toda una década dio exenciones, y no del 40%, ni del 25%, sino del 100%. Imitemos en lo inteligente para colocar una industria.

– ¿Se puede hacer algo para mejorar la imagen del cine español?
– Se puede hacer mucho. Ha habido dos defectos importantes que han juzgado la profesionalidad de gente que participa en el mundo del cine. Por un lado, no se puede denigrar una profesión por un posicionamiento político. Y por otro, los medios de comunicación que siempre han estado muy cercanos a las televisiones privadas, como no han aceptado bien la obligatoriedad, que es devolver un poquito de lo mucho que reciben por los ingresos de publicidad, han hecho más daño de lo que probablemente aventuraban.

– Julio Medem se preguntaba si existe una voluntad real en el Gobierno de que el cine español siga existiendo. Deme su opinión más sincera.
– Si no es así, durará poco este Gobierno. Todos estamos obligados a preservar lo que hay y a crear lo nuevo. El que no tenga ese interés, que deje lo público cuanto antes porque dejará de hacer daño cuanto antes.

– ¿Qué podemos hacer para establecer una buena relación entre producción y exhibición?
– Para las salas tenemos que hacer películas con mayores medios y ambición para que puedan competir con lo que viene de fuera. La estadística dice que estamos en torno a 200 películas calificadas para exhibir en salas, y no caben. Sería más inteligente hacer 80, además de otro tipo de producto que se estrene directamente en las televisiones.

– ¿El sector será capaz de autorregularse?
– Sin ninguna duda. Tenemos que ser autocríticos y yo digo muchas veces: es más barato editar un guion que hacer una película.

– Pocos productores revisan los guiones. ¿Es un problema económico o de criterio?
– Las dos cosas. Falta una industria estable y criterio o educación. Es importante que el guionista esté pagado y que el productor no se aproveche de su trabajo paseándolo y quemándolo por las televisiones sin pagarle un euro.

– Radio Televisión Española ya tiene presidente. ¿Y ahora qué?
– La televisión pública tiene que funcionar a pleno rendimiento, cumplir un papel dinamizador de la industria audiovisual de aquí. Recortemos en derechos deportivos, que no dejan inversión en España, y en películas –con la excepción de producciones europeas por una correspondencia normal de que nosotros también queremos estar en otros países europeos–, pero ahí sí que hay que entrar a saco. Ese es el gran cambio que en este momento tiene que abordar el presidente de RTVE.

– Si RTVE renunciara a la ficción, desaparecida tan exitosa competencia, veríamos un efecto dominó en las privadas.
– Si no apostara por la ficción sería como si el Canal de Isabel II no diera agua a los madrileños, por ejemplo. Eso es algo que no puedo ni contemplar.
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