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30-10-2012

Fallece a los 70 años Pepe Yepes, histórico actor de reparto valenciano
Había comenzado como meritorio en el teatro María Guerrero y trabajó en cine para Carlos Saura o Mario Camus
 
NANO AMENEDO
El actor José Yepes Cardo, histórico del cine español desde los años sesenta, ha fallecido esta madrugada a los 70 años en el hospital de Sagunto, donde llevaba varios días ingresado a causa de una neumonía. Autodidacta en los años más crudos y grises de la posguerra, Pepe Yepes entró en contacto con el mundo de la interpretación como meritorio en el María Guerrero y con los años dio el salto a la gran pantalla, donde firmó más de medio centenar de trabajos. Era el socio número 792 de AISGE, entidad en la que había ingresado en mayo de 1993 y que le ayudó en los últimos años, en que sufrió un infarto cerebral y tuvo que abandonar su actividad laboral.

   El mediano de tres hermanos, “El Yepes”, como le conocían todos sus amigos en Sagunto, había nacido en este municipio valenciano el 9 de abril de 1942. Su padre fue guardia republicano y tanto él como la madre sufrieron represalias y escarnios al final de la guerra civil, por lo que la familia optó por mudarse a Madrid cuando Pepe era todavía un niño. Y allí, en un piso de alquiler en la calle de Luchana, la fortuna se alió con aquel muchacho: un vecino les habló de los meritoriajes en el María Guerrero y Yepes, que siempre destacó por su cordialidad y lo extrovertido del carácter, se presentó en el teatro “para hacer lo que hiciera falta”.

   “Él era de natural simpático y divertido, y eso siempre le abrió muchas puertas”, le recordaba al mediodía su exmujer, la cordobesa Mónica Cano, también actriz. Mónica y Pepe se conocieron en las salas de doblaje de Cinearte, y de aquella relación surgieron dos hijas que han heredado la pasión artística de sus progenitores: la mayor, de 36 años, trabaja como cantante de jazz en Alemania y la pequeña, de 32, desarrolla en Londres una incipiente trayectoria fotográfica.

   El Yepes destacó en varios montajes de José Luis Alonso para el María Guerrero, en particular El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brecht. Sin embargo, el artista levantino abandonó progresivamente los escenarios por los platós en cuanto comenzó a consolidarse su carrera en la pantalla grande. “Él llevaba mal la disciplina de las tablas”, anota Mónica Cano, “y el cine era más fácil de compaginar con sus otras grandes pasiones, la lectura y la vida bohemia”. La pareja trabó amistad con otros nombres destacados de la cultura en aquellos tiempos, en particular Antonio Gades y Pepa Flores, a quienes se referían como “compadres”. “A nuestras hijas no las bautizamos, porque no éramos muy de iglesias”, aclara Cano, “pero ellos eran como sus padrinos…”. El actor Alfredo Landa o el escritor canario Alberto Vázquez Figueroa también figuraban entre los compañeros de tertulias de Pepe.

   El currículo de Yepes en el celuloide se remonta a Hay que educar a papá, una de las películas para el lucimiento de Paco Martínez Soria, en 1971. Nunca le faltó trabajo como actor de reparto, recuerda la que fuese su pareja: “Llegaba a las productoras y parecía el dueño, de tanto desparpajo”. Pero se sentía particularmente orgulloso de tres títulos: Los días del pasado (1978), de Mario Camus, donde encarnaba a un maquis; Carmen (1983), de Carlos Saura, en la que pudo trabajar junto a sus queridos Gades y Flores, y El río que nos lleva (1989), de Antonio del Real, que le permitió conocer a Tony Peck y afianzar su amistad con Alfredo Landa. También merece la pena destacar a aquel militar reaccionario que encarnaba en La guerra de los locos (1987), a las órdenes de Manolo Matjí.

   La televisión también le resultó propicia desde los años ochenta, con trabajos como en el telefilme El caso de Carmen Broto (de La huella del crimen 2), el personaje de Salvador en la segunda época de Turno de oficio (1996) y el Toharia de los 16 capítulos de Petra Delicado (1999).

   Todo se truncó cuando, tras la grabación de esta serie, Pepe Yepes sufrió un infarto cerebral que le dejó vértigos y otras secuelas de las que nunca llegó a recuperarse del todo. Sus últimos años transcurrieron en Sagunto, acompañando a su madre hasta el fallecimiento de esta y realizando trabajos de doblaje en el Centro Dramático Valenciano.
 

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