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25-01-2016 Versión imprimir

 
 
El cine andaluz encumbra a Natalia de Molina, Pedro Casablanc y Manolo Solo


El tándem masculino de ‘B’ y la protagonista de ‘Techo y comida’ reciben los ASECAN de interpretación, que cuentan por primer año con el patrocinio de la Fundación AISGE


HÉCTOR MARTÍN RODRIGO
Reportaje gráfico: Asecan
El Teatro Lope de Vega hispalense se abarrotó el mediodía del 23 de enero gracias a una función tan especial como la entrega de los galardones con que la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECAN) escoge anualmente lo más granado del celuloide de la región. Fue el presidente de esa entidad, Javier Paisano, quien dio comienzo a la ceremonia con una aplaudida dedicatoria al difunto actor Carlos Álvarez-Novoa. La larga lista de asistentes incluyó a nombres de la talla de Mariana Cordero, Nya de la Rubia, Pepe Quero, Noemí Ruiz, Nazaret Jiménez Aragón, Salva Reina, Cristina Rojas, Mercedes Hoyos o Manuel Tallafé, entre otros.
 
 
Manolo Solo y Pedro Casablanc
Manolo Solo y Pedro Casablanc
 
 
 
   AISGE pone nombre desde esta edición a los trofeos interpretativos. El de mejor actor recayó ex aequo sobre Pedro Casablanc y Manolo Solo, encargados de escenificar en el largometraje B el cara a cara entre el extesorero Luis Bárcenas y el juez Pablo Ruz. Ambos manifestaron su alegría por compartir estatuilla. “Estoy encantado de que los profesionales de nuestra tierra reconozcan esta película tan difícil y que rodamos en tan poco tiempo”, aseguró Casablanc, que recordó y dio las gracias a “los más de 500 mecenas que lo hicieron posible con dinero de su bolsillo”. Su partenaire ante la cámara optó por los adjetivos “cruda y valiente” para calificar esta adaptación surgida de una obra teatral.
 
 
Natalia de Molina, acompañada por José Manuel Seda (AISGE)
Natalia de Molina, acompañada por José Manuel Seda (AISGE)
 
 
 
   Natalia de Molina recibió de manos de José Manuel Seda, consejero y delegado de AISGE en Sevilla, el premio de interpretación femenina por encabezar Techo y comida, un retrato de la crisis y la resistencia con acento jerezano. “Me lo he dejado todo en este trabajo para poder sentir a mi personaje”, admitió la única actriz que esta temporada aspira a todos los grandes galardones cinematográficos. Y es que la dureza de esa madre soltera y desempleada la turbó desde el principio. Pero encontró en el sorprendente Jaime López un apoyo inigualable: “¡Mira que eres chiquitito y lo que he aprendido de ti!”. No se olvidó de “todas las Rocíos que se ven reflejadas en esta historia” y deseó que fuera “una película de ciencia ficción”. La realidad es que hoy, tres años después de finalizar el rodaje, todavía hay desahucios, familias que pasan hambre… “Debemos ayudarlas, no abandonarlas”, concluyó.

   El de la jiennense fue solo uno de los cinco honores que erigieron a ese drama social en la obra más celebrada de este año. Por el escenario desfiló en varias ocasiones su artífice, el debutante Juan Miguel del Castillo, la primera de ellas para recoger la estatuilla de guion. Se animó a escribirlo porque una vecina suya con dos hijos pequeños le pedía leche y luego se enteró por televisión de que la habían desahuciado. “Me di cuenta de la soledad y la vergüenza con que muchas personas sobrellevan la pobreza”, denunció, y con ellas compartió su  éxito antes de formular la petición “¡techo y comida para todos!”. También convenció a los críticos de ASECAN en calidad de director novel, y en su vuelta al micrófono pronunció palabras de agradecimiento para los intérpretes de su reparto: “Me ha tocado la lotería, especialmente con Natalia, que nos ha regalado ese papelazo”. A continuación evocó la soledad del cuarto donde empezó a tramar esta conmovedora aventura sin la certeza de que se materializara algún día.
 
 
Juan Miguel del Castillo, director y guionista de 'Techo y comida'
Juan Miguel del Castillo, director y guionista de 'Techo y comida'
 
 
 
   La factura de Techo y comida resultó tan digna que hasta su canción original cautivó al Lope de Vega con su interpretación en directo. El compositor Miguel Carabante exigió “más sensibilidad frente a la crisis, porque su falta es el problema de esta nación. Ya se sabe: ojos que no ven, corazón que no siente”. Por eso invocó la caída de “rayos que abran los corazones y los ojos”. Aunque la acción transcurre en Jerez, paradójicamente se alzó como mejor filme sin producción andaluza, pues sus valedores son de Barcelona. El productor Germán García se empeñó en dar su minuto de gloria al pequeño coprotagonista, Jaime López, “que nunca recibe su merecido reconocimiento por ser menor de edad”. Incorporarle al reparto constituyó precisamente uno de los mayores escollos al comienzo de un proyecto que acabó prolongándose dos años. “Le dije a su madre que le necesitaríamos durante las cinco semanas de filmación”, rememoró García, “pero ella se negaba a que el niño perdiera el colegio. ¡Tardamos un buen rato en entendernos!”. Un pletórico Del Castillo cerró la interminable ronda de declaraciones con una insinuación entre risas: “Estoy en el paro y a vuestra disposición”.
 
 
Daniel Guzmán, flanqueado por los productores de 'A cambio de nada'
Daniel Guzmán, flanqueado por los productores de 'A cambio de nada'
 
 
 
   La otra gran triunfadora de esta temporada fue A cambio de nada, que se alzó como la cinta andaluza más brillante. Su elección confirmaba la apuesta de ASECAN por el talento novel (supone el salto del popular intérprete Daniel Guzmán a la dirección) y ahondaba en los caprichos de la producción (Canal Sur amparó el proyecto pese a su ambientación en Madrid). “Los premios se viven de otra manera cuando uno se deja 10 años de su vida por un sueño”, afirmó el realizador, cuyo titánico sacrificio le empujó a entonar el discurso más  contestatario de la gala: “Muchos no podemos dedicarnos a esto porque nuestra industria cultural no interesa y la tratan de una manera deleznable. Obras tan personales como la mía serían imposibles si no colaboráramos entre nosotros. Hacer cine en estas condiciones supone un acto revolucionario”. Uno de los productores relató la angustia que les generaban las negativas de las televisiones, sobre todo porque el tiempo corría en contra del equipo debido a la salud de Antonia Guzmán, que se estrenó como actriz a los 92 años tras superar un cáncer.
 
 
Josefina Molina, junto al presidente de Asecan, Javier Paisano
Josefina Molina, junto al presidente de Asecan, Javier Paisano
 
 
 
Heroico talento femenino tras la cámara

Que las directoras de cine y televisión se encuentran desde siempre en desventaja numérica respecto a los hombres es una realidad que sigue suscitando preguntas y reivindicaciones en el sector. De sobra lo sabe la cordobesa Josefina Molina, alabada por su carrera artística, aunque también alimenta su vasto palmarés el ingrediente del mérito: el de abrir camino cuando las mujeres lo tenían todo en contra. Y es que ella consiguió ser la primera en la historia de nuestro país que se licenció como realizadora. Firmante de numerosos espacios en televisión, entre ellos destaca la mítica serie Teresa de Jesús (1984), con una Concha Velasco inolvidable en la piel de la religiosa. Su Goya honorífico de 2011 avaló además la calidad de sus largometrajes, desde Esquilache (1989) a La Lola se va a los puertos (1993) pasando por Lo más natural (1991). Y tampoco le resultan ajenas las tablas, sobre las que puso a Lola Herrera y Natalia Millán en Cinco horas con Mario.     
 
Paisano le entregó el Premio de Honor mientras numerosas representantes de la cultura andaluza la arropaban sobre el escenario con una ovación. “Los homenajes me crean un sentimiento de usurpación de un espacio que corresponde a las nuevas autoras. La visibilidad se la merecen ellas”, subrayó en un alarde de humildad. Por si ese inicio fuera poco, se ganó al respetable con una confesión divertida: “Temo que los premios me creen adicción y en algún momento no pueda vivir sin ellos. El otro día invité a comer a unas amigas y les enseñé mi colección con el talante de una niña que exhibe sus juguetes más preciados. ¡Esas cosas son muy peligrosas a mi edad!”.
 
No pasó por alto que este 2016 se cumple el décimo aniversario de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), a cuyas integrantes ensalzó por el compromiso social de “crear una imagen más real de la mujer en la pantalla, capaz de mostrar modelos femeninos que sean referentes para las futuras generaciones”.
 
 
Ian Garrido
Ian Garrido
 
 
Dar visibilidad a colectivos excluidos

El almeriense Ian Garrido no imaginaba ni de lejos la altura que alcanzaría su proyecto final de carrera, Víctor XX, merecedor ahora del ASECAN al corto de ficción tras haber salido laureado del Festival de Cannes. Este cineasta emergente recurrió a su propia condición para abordar la transexualidad desde el punto de vista de una chica que lucha por defender su verdadera identidad masculina. “No creé esta pieza por la gloria posterior”, aclaró, “sino para concienciar al espectador”. Si el mensaje ya calaba hondo a través de las imágenes, remató la faena con un canto a la diversidad: “Confío en que, cuando esta fiesta termine y veáis a una persona trans, la améis. O que al menos intentéis entenderla. Ser transexual supone un viaje alucinante en el que se gana muchísimo y se pierde muy poco. Puede ser algo muy guay, y con esto no quiero crear un eslogan de moda. Yo nunca he sido tan libre y feliz como cuando di el paso de decírselo a los demás. No oculto que la transfobia existe y llega a causar heridas irreversibles, así que brindo esta victoria a quienes tienen la valentía de salir a la calle tal y como son”.
 
Devolver a las autoras de la Generación del 27 el lugar que el patriarcado les robó pese a su talento. Ese propósito le valió a Las Sinsombrero (TVE) el triunfo en la categoría de mejor producción para la pequeña pantalla. El codirector Manuel Jiménez explicó el curioso germen del documental, hace ya casi una década en el instituto Tartessos de Málaga, donde una alumna preguntó a su profesora por la ausencia de mujeres en aquella hornada de artistas. “María Teresa León o María Zambrano tuvieron tanto o más valor artístico que sus compañeros”, sentenció, “pero ninguno de los planes de estudios aprobados en la democracia las reivindica. Ciertos silencios hacen más daño que las balas del enemigo”. Por eso la distinción fue “para todas las mujeres presentes, pasadas y futuras, porque sin ellas la historia no está completa”. 
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