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28-03-2017 Versión imprimir

 

Mercedes Herrero y Héctor Matesanz, hijos pródigos de la cantera castellanoleonesa


Hermosa gala en el LAVA de Valladolid y llamadas contra el intrusismo y por un mayor compromiso político con el sector


FERNANDO NEIRA
Reportaje gráfico: Alejandro Romera
Nadie duda del carácter recio de los castellanos, como se encargan de refrendar en primera persona los propios aludidos. Pero esa firmeza austera a la hora de afrontar la vida también encierra un importante caudal de emociones. Así se encargaron de demostrarlo los ganadores de los Premios de la Unión de Actores, Actrices, Bailarines y Bailarinas de Castilla y León de este año, dos artistas de signo muy dispar que emocionaron por igual a la profesión de su tierra, reunida este lunes en el Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA) coincidiendo con el Día Mundial del Teatro. La palentina Mercedes Herreros y el segoviano Héctor Matesanz, mejores actores del año en la región a juicio de sus propios compañeros, lloraron e hicieron llorar a la concurrencia cuando levantaron las estatuillas de esta edición número 27 de los galardones. La gala de entrega, que se prolongó durante algo más de dos horas, también propició no pocas sonrisas y emociones gracias al buen hacer de los artistas invitados y del maestro de ceremonias, un hilarante El Gran Rufus.
 
 
Mercedes Herrero
Mercedes Herrero
 
 
 
   Mercedes Herrero, integrante de Pez Luna Teatro después de un largo y decisivo periodo en la compañía Alkimia 130, se hizo merecedora del trofeo por su emocionante papel de Acompañante en Acunar al viejo árbol, una obra estrenada en el Escena Abierta de Burgos a principios de 2016. Su hermoso discurso tuvo escala imprescindible en la figura de sus padres, Lalo y Milagros, cuya ancianidad inspiró la obra. “Verles hacerse mayores es lo más revolucionario que me ha pasado en la vida. De ahí nació Acunar…”, confesó Herrero, que había recibido el galardón de manos del actor Borja Semprún y comenzó su parlamento pidiendo luz de público (“para mí el teatro es esto”) y entonando con la mano en el pecho versos como “A dormir va mi niño, porque ya es tarde”, una de las nanas que canta en el montaje.
 
   La actriz reconoció las peculiaridades del temperamento castellano, bello y difícil al tiempo, en sus palabras. “Esta es una tierra dura, áspera, a la que tanto le cuesta querer a sus hijas e hijos”, admitió. “Pero es una tierra a la que amo y en la que quiero valorar el riesgo. Gracias a los programadores y programadoras que arriesgan, y que arriesguen un poco más”. Tras lamentar las deficiencias del trabajo cotidiano en tierras mesetarias (“es una comunidad durita, que nos convierte en mitad gestores y mitad artistas, aunque nosotros peleamos por ser artistas enteros”), Herrero finalizó con una proclama de su ideario escénico: “En tiempos de ruidos, un teatro de silencio compartido; en tiempos de productividad, un teatro lento; en tiempos de hipercomunicación tecnológica, un teatro de piel”.
 
 
Héctor Matesanz
Héctor Matesanz
 
 
 
   A Héctor Matesanz le llegó su trofeo de la UACyL –que le entregó la actriz Pilar San José– por su desopilante personaje de Lady Veneno, más en concreto en su reciente espectáculo Shock de una noche de verano. El mago del transformismo, que se definió como “la travesti rural”, hizo vanos esfuerzos por no llorar durante su parlamento y acabó derrochando emoción y ternura en su largo listado de agradecimientos. Sobre todo a Ricardo Vicente, el profesor de la Escuela de Arte Dramático que en primer término le sugirió encarnar a Lady Veneno. “El nombre lo odiaba al principio, pero mi madre exclamó: ‘¡Coño, como la canción de Massiel!’. Y cambié de opinión…”.
 
   Matesanz no dudó en reivindicar su género, en ocasiones tan orillado por críticos o medios de comunicación. “Este premio”, subrayó, “se lo debo a la gente valiente que nos da trabajo en el café-teatro. Y os aseguro que un bar no es un espacio peor: es mucho más difícil que subirse a un escenario”. Se lamentó el segoviano de que, a su juicio, el sentido del humor que de siempre caracterizó a este país esté en “vías de extinción, porque cada vez tenemos la piel más fina y hoy Martes y 13 no habrían podido hacer nada, casi ni ponerse ese nombre”. Y finalizó con dos dedicatorias dispares. Una sentida, a su tía, “por esas manos de oro y esos vestidos tan bonitos que me hace”. Y otra, desternillante, a los conductores que la llevan de un pueblo a otro. “Porque no vas a ir pintada y conduciendo. Que te para la Guardia Civil y ya tienes el chocho montao…”.
 
 
El Gran Rufus
El Gran Rufus
 
 
 
   La gala, muy aplaudida por el público que llenaba el LAVA, estuvo conducida por el cómico El Gran Rufus, leonés de la comarca de Bembibre, forjado en el espectáculo de calle y que compareció con moto y traje rosas. Él mismo ayudó a montar y desmontar diferentes números, lo que le permitió guasearse sobre los aprietos económicos del sector: “No es que el presupuesto sea bajo. Es que aquí todos somos colegas. ¿Te ayudo a algo más o la Coca-Cola ya te la tomas tú solito?”, se preguntó entre las carcajadas del auditorio. En otro momento sacó a escena a un crío de muy poca edad, mientras bromeaba: “Los niños son el futuro. Bueno, menos mis sobrinos, que son el infierno…”.
 
 
Alumnos de 4º de la Escuela de Arte Dramático de CyL
Alumnos de 4º de la Escuela de Arte Dramático de CyL
 
 
 
   Los espectáculos que amenizaron la velada fueron variados y, en muchos casos, sorprendentes. La titiritera Cristina Urdiales mostró su habilidad para las marionetas de cuerpo, particularmente sorprendente cuando convirtió su vientre en Divina Lorza, una dama distinguida y hasta fumadora. Cinco alumnos del cuarto y último curso de la Escuela de Arte Dramático de Castilla y León recrearon un tronchante texto de Ron La Lá, escena de amoríos en el Siglo de Oro aderezada por una Siri androide que, a modo de asistente digital, iba aclarando algunos conceptos. Y las tres mujeres de la compañía vallisoletana Valquiria Teatro ofrecieron un aperitivo de su nuevo montaje, No es otro estúpido espectáculo romántico, una revisión muy gamberra de la biografía de José Zorrilla. “Al entierro de Larra acudieron las plumas más respetadas”, anunciaba una de las actrices. “Y los escritores más respetados, también”, apostillaba su compañera.
 
 
Enriqueta Mo Danza
Enriqueta Mo Danza
 
 
 
   La parte coreográfica corrió por cuenta de Enriqueta Mo Danza, mientras que al veterano Juan Ignacio Miralles, mucho más conocido por su sobrenombre de “Licas”, se le encomendó que leyera con su timbrada voz el manifiesto del Día del Teatro, firmado en esta ocasión por Isabelle Huppert. De la parte más seria se encargó el secretario general de la Unión castellanoleonesa, Daniel Fernández, que recordó cómo, según el reciente informe sociolaboral de la Fundación AISGE, la región es la tercera con mayor paro entre los artistas del país.
 
 
Daniel Fernández, secretario general de la UACyL
Daniel Fernández, secretario general de la UACyL
 
 
 
   “No podemos seguir con el silencio de la clase política. Por favor, interésense por este sector un poquito”, reclamó Fernández con la mirada puesta en la Diputación y las Cortes autonómicas. El dirigente lamentó el intrusismo que siguen padeciendo en el día a día, “equivalente a que la Medicina la terminara ejerciendo un especialista en Primeros Auxilios”, y aprovechó para anunciar la pronta marcha de la actual junta directiva, ahora que finaliza su segundo mandato de tres años. “Esperemos que no falten candidatos. La Unión no puede desaparecer, porque es lo que nos queda”, se despidió.
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