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20-01-2016 Versión imprimir
Paula Ortiz, directora de 'La novia'
Paula Ortiz, directora de 'La novia'
 
 
 
‘La novia’ se da un festín en los Feroz


Inma Cuesta y Luisa Gavasa, mejores actrices para la crítica, con Ricardo Darín y Mario Casas como ganadores masculinos
 
 
FERNANDO NEIRA
Reportaje gráfico: Nano Amenedo
La novia, la libérrima lectura de Paula Ortiz en torno a las Bodas de sangre lorquianas, se concedió un generoso banquete de aplausos y estatuillas en los Premios Feroz, que vivieron su tercera edición este 19 de enero en el desangelado Teatro Príncipe Pío madrileño. La cinta no solo acaparó los premios como mejor drama y mejor dirección, sino que tanto Inma Cuesta como Luisa Gavasa, representantes de dos maravillosas generaciones de talento femenino, alzaron los trofeos interpretativos. La otra favorita, Truman, hubo de conformarse con las distinciones al guion y al actor protagonista, el cada vez más inmenso Ricardo Darín, mientras que Mario Casas refrendó su faceta de gran comediante como mejor actor secundario por su papel de ídolo juvenil y panoli en Mi gran noche, el más reciente desmadre de Álex de la Iglesia.
 
   La Asociación de Críticos Cinematográficos ha logrado en solo tres años una gran notoriedad con estos émulos lobunos de los Globos de Oro. Eso sí: en consonancia con la característica dispersión mental de la profesión periodística, aún no sabemos si asociar los nuevos trofeos a los martes, como en esta ocasión, los lunes (2014) o los domingos (2015). De la misma manera, tampoco existe por ahora una ubicación definida, puesto que el año pasado los cáusticos lobitos cinéfilos enseñaron sus garras en la carpa de la Plaza de las Ventas y en su primera edición se dejaron ver por el céntrico Cine Callao. Solo parece claro, por ahora, que los Feroz se proponen servir como ácido aperitivo para los Goya y poner a prueba la capacidad de resistencia al frío de la profesión cinematográfica. Artistas de todo pelaje mostraron ayer sus mejores atuendos en una abandonada Estación del Norte, tan fotogénica como gélida. Pero el calor de los flashes bien merecía algún que otro castañeteo dental, así que el éxito de la convocatoria resultó abrumador: desde Penélope Cruz a Hugo Silva o Luis Tosar, nadie quiso perderse en directo las puyas de la hilarante Silvia Abril.
 
 

 
 
 
   Si los Feroz pretenden distinguirse por su halo desenfadado y corrosivo, esta tercera entrega aportó argumentos muy sólidos al respecto. Los dardos sobrevolaron por la sala desde el primer minuto, cuando Abril disparó: “La academia de cine es más española que nunca. ¿Qué hay más español que tener un expresidente imputado?”. Las sonrisas socarronas (y, en algunos casos, rotundas carcajadas) a costa de González Macho se multiplicaron cuando el premio especial de la organización fue a parar a B., esa demoledora ópera prima de David Ilundain en torno al interrogatorio a Bárcenas por parte del juez Ruz. Y la demostración de que, en esta España de nuestros amores, la realidad sigue superando a menudo la imaginación de las más calenturientas mentes de los guionistas.
 
 
Luisa Gavasa
Luisa Gavasa
 
 
 
   Nos queda, menos mal, el cálido consuelo del talento. El de esa Inma Cuesta nupcial y rutilante (inminente portada de la revista AISGE ACTÚA) que esta vez se lamentó de que La novia se haya quedado “huérfana” en ausencia de Carlos Álvarez-Novoa, el querido actor asturiano que nos dijo adiós en septiembre tras culminar para la película de Ortiz uno de sus mejores trabajos. O el de Luisa Gavasa, impagable madre del novio después de que la misma directora ya la hubiera hecho brillar con otra interpretación memorable, la de De tu ventana a la mía.
 
   La vertiente más gamberra del apuesto Mario Casas volvió a triunfar en los Feroz: los críticos no le prestaron mucha atención en el drama colonial Palmeras en la nieve, pero aplaudieron su cantante tontorrón que intenta (sin el menor éxito) hacerle sombra a Raphael en Mi gran noche. Hace dos temporadas, e igualmente bajo las órdenes de Álex de la Iglesia, Casas también sedujo a los plumillas en Las brujas de Zugarramurdi. El único gran ausente de la noche fue, océano de por medio, Ricardo Darín. Le recogió el Feroz al mejor actor principal Javier Cámara, su compadre en Truman, mientras Silvia Abril le jaleaba: “Quédate el premio tú, Javier, no seas tonto. ¡Que hubiera venido!”.
 
 
Mario Casas
Mario Casas
 
 
 
   Abril terminó la velada invitando a los asistentes a jugar al bingo. Para entonces, algunos ya habían cantado varias líneas alborozadas. Como Borja Cobeaga, director de Negociador, mejor comedia del año frente a otras favoritas ninguneadas en los Goya (que suelen premiar más las lágrimas que las risas): Anacleto (Javier Ruiz Caldera) y Requisitos para ser una persona normal, ese canto de Leticia Dolera a favor de que cada uno se comporte como quien en realidad es. Es decir, un ser humano con sus abultadas miserias y algún que otro mérito, pero siempre de su padre y de su madre.
 
 
Penélope Cruz
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